El Camarada Amaru y su legado de transformación

Por: Lic. Mónica Sutita Zeballos Patrón

El nombre de Horacio Zeballos Gámez resuena con fuerza en la historia del Perú como un maestro, líder sindical y luchador incansable por la educación y los derechos de los trabajadores. Sin embargo, algo desconocido por mucho y revelado hasta ahora es su elección del seudónimo que utilizaba para hacerse llamar desde la clandestinidad, fue: «Camarada Amaru» no fue casualidad, sino una representación profunda de su visión, valores y lucha. La conexión entre su legado y el significado simbólico de «Amaru» en la cosmovisión andina es un testimonio de su compromiso con la transformación social y educativa.

HORACIO ZEBALLOS GÁMEZ

Amaru: símbolo de sabiduría y cambio, en la tradición y cosmovisión andina, «Amaru» representa a la serpiente sagrada, un ser de sabiduría, regeneración y conexión entre los mundos espirituales y terrenales. Es la fuerza que simboliza la transformación profunda y el renacimiento, un concepto clave en la lucha de Zeballos Gámez por reformar la educación peruana y mejorar las condiciones de los docentes y trabajadores.

El educador y la sabiduría de Amaru como un guardián del conocimiento ancestral y un puente entre generaciones. Horacio Zeballos, en su rol como maestro, encarnó esta idea al considerar la educación como la herramienta fundamental para la liberación de los pueblos. Defendió la educación gratuita y de calidad como un derecho, buscando que el saber fuera accesible para todos, especialmente para las comunidades más vulnerables.

Históricamente, la figura de Amaru también está relacionada con la resistencia, como lo demostró Túpac Amaru II (a quien le dedica una Oda en uno de sus poemas), en su lucha contra el dominio colonial. Zeballos, al adoptar este nombre, no solo honraba esa memoria, sino que también continuaba su espíritu de lucha, pero desde el ámbito sindical y educativo. Como dirigente del SUTEP (Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú), organizó a los docentes y elevó sus demandas al nivel nacional, desafiando las estructuras de poder para mejorar sus condiciones de trabajo.

En la cosmovisión andina, Amaru une el Uku Pacha (mundo subterráneo), el Kay Pacha (mundo terrenal) y el Hanan Pacha (mundo celestial). De manera similar, Zeballos supo conectar distintos espacios: la educación con la política, la lucha sindical con la justicia social, y la tradición andina con la modernidad. Su capacidad para movilizar a los trabajadores y forjar un movimiento unido reflejaba la esencia del Amaru como unificador de fuerzas y sabidurías, como un puente entre los mundos: Política, Educación y Sociedad.

El legado de Horacio Zeballos fue continuar con la transformación por la justicia social, la  dignificación del magisterio y la igualdad de su pueblo. El significado de «Amaru» en la vida de Horacio Zeballos no se limita a un nombre; es un principio que guio su lucha y que hoy sigue vigente. Honrar su legado significa:

Defender la educación pública y de calidad, tal como él lo hizo, promoviendo el acceso al conocimiento como un derecho fundamental.

Seguir luchando por la justicia social y los derechos de los trabajadores, manteniendo el espíritu de resistencia y organización sindical.

Rescatar la identidad y sabiduría andina, integrando sus valores de comunidad, equilibrio y transformación en nuestra sociedad.

Horacio Zeballos Gámez, el Camarada Amaru, fue un verdadero agente de cambio. Su vida y obra nos recuerdan que la transformación es posible cuando se lucha con convicción, conocimiento y solidaridad. Sigamos su ejemplo y mantengamos viva la esencia del Amaru en nuestra propia búsqueda de un mundo más justo y equitativo.

CRÓNICA BIOGRÁFICA

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