ENSEÑANZA COMPARTIDA

Periodista y maestro, Carlos Meneses.
Un medio de comunicación social no puede ser objeto de sometimiento, bajo ninguna modalidad, no hay que rectificar.
A fines de noviembre de 2021, me reuní con Carlos Meneses Cornejo en su casa de la calle Melgar, tratando entre otros, la labor del periodista y uno de sus fines, el de informar, así como el deber de cumplimiento en la función pública.
Tenemos excesos de poder, congresistas y el Ejecutivo buscan se silencie y la prensa no informe, recurriendo a la intimidación blanca para acallar la voz del periodismo, que es la voz del pueblo, sancionándole en el ámbito penal, de manera irracional y desmesurada.
Me trae a la memoria en la reunión con don Carlitos, como le llamo, cuando me refirió que, a veces, quien hace una rectificación es cuando alguien es aludido y se incomoda. Coincidimos en que se si decimos en base a la verdad, sin mentir, no hay nada que rectificar, por tanto, nuestro medio no puede ser objeto de sometimiento, bajo ninguna modalidad.
No es una anécdota, sino una enseñanza compartida, que hoy me permito alcanzarla. Así, seguiremos ejerciendo las libertades de información, opinión, expresión y difusión, siendo intolerantes a toda censura, directa o indirecta; contribuyendo al desarrollo del país en procura de una sociedad sostenible, segura y soberana, bajo nuestros pilares de verdad, justicia y libertad.
Alejandro Paz S.
GRAN MAESTRO
Maestro, admiro y agradezco tu esfuerzo constante en la búsqueda de la verdad. Desde siempre, el periodismo ha sido tu pasión y vocación.
Hoy, 28 de marzo, es una fecha propicia para destacar las innumerables enseñanzas que has dejado en quienes tienen la responsabilidad de informar. Siempre en la sala de redacción, afirmabas con convicción: “Busquemos calidad y no inmediatez, porque la mejor noticia no es siempre la que se da primero, sino la que se da mejor”.
Eres el mejor ejemplo de que las cosas buenas llegan para quienes ejercen el periodismo con profesionalismo y compromiso. Has dedicado gran parte de tu vida al servicio de tu querida ciudad.
Un buen periodista se distingue por su respeto hacia todas las personas, sin distinción. Por eso, eres millonario: “porque tienes un millón de amigos”.
Don Carlos, gran periodista y mejor persona, tengo el privilegio de haber trabajado casi 35 años a tu lado, aprendiendo de tus valiosas enseñanzas y compartiendo momentos tanto gratos como difíciles.
¡Felices 89!Rocío Velazco C.
GRAN PERIODISTA
No he conocido a nadie que ame tanto Arequipa como Carlos Meneses Cornejo. Además de periodista y mejor maestro, es un arequipeño volcánico. Lo vi erupcionar varias veces, no sólo ante algo que le disgustaba, sino contra quienes pretendían dañar su ciudad o normalizar la inmoralidad. También defendía a sus redactores como un padre a sus hijos. Siempre con el consejo exacto.
Más que un simple observador, Meneses, ha sido un intérprete de la realidad, alguien capaz de encontrar humanidad en medio del desastre.
Si algo lo diferencia es su gran búsqueda de la verdad emocional, esa que explica los matices de la condición humana.
Grande Meneses. Hoy cumple 89 años y todos sus ‘hijos’ estamos orgullosos de tenerlo y apreciarlo. Sigue siendo una luz para quienes creemos que el periodismo no solo informa, sino que ayuda a entender el mundo. “Un periodista que entiende que contar el mundo es, ante todo, una forma de estar en él”.
Jorge Turpo R.
“YO DUERMO TRANQUILO”
Recordar las incalculables enseñanzas de Meneses Cornejo y apreciar una por encima de las otras sería demasiado mezquino. Todos los que han compartido con él saben que, ya sea en pláticas largas o en su simple gesto, él siempre tiene algo que decir y en ello tiene razón.
No hace mucho, en una de las tantas conferencias donde fue invitado y sí aceptó, respondió sobre los periodistas y los tiempos hostiles que se viven por las múltiples críticas acerca del trabajo realizado. Don Carlos simplemente dijo: “Yo duermo tranquilo y dormiré tranquilo”.
La entereza y el orgullo con lo que lo dijo fue energía para todos los presentes. ¿Cuántos de nosotros podemos decir lo mismo? En una sociedad donde la falta de principios y valores predomina, una persona nos enseña a todos que simplemente hacer bien nuestro trabajo es lo más reconfortante para el alma.
Es cierto que en los caminos de la prensa existen tentaciones y que un sinfín de cosas personales han llevado a muchos profesionales a errar el camino. Un largo pliego de labor sin manchas exige mucho aplomo. Existir para servir sin esperar nada, seguro de lo que hace. Cansado por el trajín, pero con la gran satisfacción de descansar con la tranquilidad del mundo, para otro día empezar. «Nadie me debe nada a mí y yo no le debo nada a nadie”.
Adrián Quicaño P.