La Fiesta de las Almas, una antigua tradición arequipeña que hoy cautiva a los jóvenes

Presente en Cayma con más de tres siglos de existencia, sigue congregando familias.

Desde hace 300 años La Fiesta de las Almas es una de las expresiones más profundas de la memoria colectiva del pueblo caymeño. Esta tradición nació como un acto de amor hacia quienes partieron. Antiguamente los cuerpos se enterraban en la tierra y en época de lluvia los restos saltaban hacia afuera, esto fue motivo para que personas de buen corazón levantaran sus huesos, rezaran por ellos y les dieran la posibilidad de tener el descanso eterno. Igualmente se honra a los difuntos que quedaron sin sepultura o perdieron su vínculo familiar, devolviéndoles un lugar en la historia y con el afecto de la comunidad. Cada año, los vecinos se reúnen para acompañar su descanso, encendiendo velas, escribiendo dedicatorias y compartiendo rezos.

Fotografía: Miguel Zavala

Siendo celebrada cada año en el tradicional distrito de Cayma, este año 2025 ha tenido una mayor presencia de participantes y visitantes, según menciona la Doctora Mary Gutiérrez Pizarro, fiel devota de esta tradición. Tras el periodo de pandemia, en el que la asistencia se redujo de manera considerable, este año significó un retorno importante de familias enteras y sobre todo de jóvenes, quienes se mostraron más interesados en conocer y preservar el legado cultural del distrito.

Entre los grupos asistentes destacó la participación del colegio Fernando San Gil, cuyas promociones y egresados acudieron en familia para honrar la festividad. “Es gratificante ver que ahora son los jóvenes quienes se están apropiando de la tradición, antes venían acompañando a sus abuelos y hoy ellos mismos son los que continúan participando”, mencionó la Doctora Gutiérrez. Para los organizadores, esta renovación generacional es clave para garantizar que la solemnidad no se pierda.

Fotografía: Miguel Zavala

La Fiesta de las Almas es la única celebración de su tipo que permanece vigente en Arequipa. De acuerdo con la Doctora Gutiérrez, también se registraron antes festividades similares en el norte del país, pero ya no se celebran con la misma continuidad. La procesión, las velas, los rezos, los alimentos elaborados para los difuntos y los días de vigilia en el cementerio forman parte de rituales que se transmiten de generación en generación y que se mantienen intactos desde hace ya tres siglos.

Fotografía: Miguel Zavala

De la misma manera este año la festividad llamó también la atención de investigadores universitarios. Representantes de la Universidad Nacional de San Agustín y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos acudieron para documentar su desarrollo, recopilando historias de familiares, testimonios de vecinos y la simbología del altar y su ornamentación. Según Gutiérrez Pizarro algunos de ellos incluso plantean desarrollar tesis sobre la vigencia de estas prácticas funerarias y comunitarias.

Durante la ceremonia se recordó a personajes representativos de Cayma, entre ellos el poeta Ignacio Gómez Núñez, considerado uno de los principales protectores de la memoria local. “Ha sido reconocido por instituciones culturales y por la municipalidad por su dedicación a difundir la tradición, aunque actualmente se encuentra delicado de salud y no pueda ir, seguimos mencionándolo con respeto y cariño”.

A esta edición se sumó además un gesto especial impulsado por la Comisión Organizadora de la Fiesta de las Almas. Eloy Aza, integrante de la comisión organizadora, menciona que las familias dejaron escrito los nombres de sus seres queridos que ya descansan para que fueran parte de una dedicatoria colectiva durante la misa central. “Queremos recordar a quienes ya no están con nosotros, padres, abuelos o familiares que muchas veces se olvidan con el paso del tiempo, pero que han dejado valores y cultura que no deben perderse”, resaltó.

Finalmente la Doctora Mary Gutiérrez Pizarro, contó que los asistentes vivieron la jornada felices, llenos de fe y emoción por su tradición, destacando que el sentido de unión se reflejó en la procesión, el velatorio y el retorno de las almas a su descanso. Se invitó a las familias a participar en próximas ediciones, resaltando el valor espiritual y cultural de la actividad. “La Fiesta de las Almas nos recuerda que nuestros muertos siguen presentes a través de la fe y la memoria. Que no se pierda, que los jóvenes la conozcan y la sigan transmitiendo”, reafirmando así un legado que sigue vivo en Cayma.

Fotografía: Miguel Zavala

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