BALANCE DEL 2025

General Olger Benavides, jefe de la Policía en Arequipa: “Logramos controlar avance del sicariato en Arequipa con labores de inteligencia”

Por Jorge Turpo R.

El jefe de la región policial de Arequipa, general PNP, Olger Benavides, hace un balance sobre su gestión y destaca la desarticulación de bandas criminales que sembraban el terror en la ciudad.

El general PNP, Olger Benavides Ponce de León, deja la jefatura de la Región Policial Arequipa tras un año de gestión marcado por episodios de violencia, balaceras, sicariato, denuncias por extorsión y una interna policial sacudida por sanciones y pases al retiro. Arequipeño, con 33 años de servicio en la Policía Nacional, asume ahora la dirección nacional de Inspectoría General. Antes de su relevo, hace un balance de su paso por una de las regiones más complejas del país, defiende el trabajo de inteligencia desplegado contra organizaciones criminales, reconoce limitaciones estructurales, como la falta de personal y el deterioro de comisarías, y admite que el control del delito no es una victoria definitiva, sino un proceso que debe sostenerse en el tiempo.

¿Comandar la Región Policial Arequipa fue más difícil de lo que esperaba o resultó una labor más sencilla?

—Arequipa es una región muy importante del país, después de Lima. Yo tengo 33 años de servicio en la Policía Nacional y he pasado por muchas unidades: comisarías, investigación criminal, diferentes áreas operativas. Toda esa experiencia me ayudó a llegar a esta posición y asumir la conducción de una ciudad como Arequipa, que es una experiencia importantísima. Además, yo vine con una doble responsabilidad. Cuando salió mi cambio, el año pasado, por estas fechas, dije: me voy a mi tierra. Ha pasado tan rápido que parece que fuera ayer el 6 de enero, cuando me incorporé. Estamos por cumplir el año completo. Siempre buscando retos, porque lo principal es que la ciudadanía viva con paz y tranquilidad, que pueda desarrollar sus actividades con seguridad. La criminalidad existe en todo el mundo, pero en Arequipa había organizaciones que venían creciendo desde el 2020 y 2021. Yo recuerdo que al día siguiente de asumir hubo una balacera en la avenida Dolores. Ahí dije: esto es mayor a lo que había estudiado y a lo que me había preparado. Entonces comenzamos a trabajar con inteligencia, con técnicas especiales autorizadas por el Ministerio Público, entendiendo que este trabajo no es de una sola institución. Las autoridades tenemos que unirnos, y eso es lo que ha dado resultados.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro en este año de gestión?

—Haber reducido la criminalidad organizada, especialmente el sicariato. Logramos controlar el avance del sicariato en Arequipa con labores de inteligencia. Hasta el 15 de abril teníamos una situación que venía de años anteriores. Con un trabajo de inteligencia logramos identificar a toda la organización, con 27 integrantes plenamente identificados, de los cuales 13 han sido capturados. No puedo decir que se eliminó el sicariato, porque eso sería irresponsable, pero sí puedo afirmar que se controló su avance.

¿Cómo se logró controlar el avance del sicariato?

—Estas organizaciones criminales tienen una característica clara: permanencia en el tiempo. Tienen estructura, organigramas, roles definidos. Sabemos quiénes son los líderes. Paul, por ejemplo, es el líder máximo y está en Bolivia; desde ahí intenta reorganizarse. Estamos hablando de organizaciones como “Los Orientales”, que se volvieron más sanguinarios tras la presencia inicial de “Los Gallegos”. Incluso hubo intentos de formar otras facciones. Ese es el mundo criminal, se recompone permanentemente. Por eso, el trabajo tiene que ser constante. Desde enero mi equipo estuvo levantando información, siguiendo movimientos, identificando reemplazos. Dos de los últimos capturados habían llegado a reemplazar a alias “El Animal” y participaron en disparos en un lavadero de autos en la avenida Las Convenciones. Si nosotros dejamos de trabajar, estas bandas se recomponen. Por eso el control del sicariato no es un punto final, es un proceso.

Paul se les escapó y sigue prófugo. ¿Desde Bolivia sigue operando?

—Paul escapó de la comisaría de Mariano Melgar en 2024 y sigue siendo el máximo líder. También está “El Poeta”, segundo al mando, que se encuentra fuera de Arequipa. Yo reconozco que, mirando en retrospectiva, quizás nos faltó un poco más de reserva en la información para poder capturar a más integrantes. Algunos se enteraron y salieron de la región. No era la intención que huyan, sino capturarlos, pero aun así se logró controlar el avance.

Se controló el sicariato, pero aumentaron las denuncias por extorsión. ¿Cómo explica eso?

—Hay que aclarar algo. Yo siempre he pedido a la población que denuncie, que confíe en la Policía. Las denuncias son necesarias para poder investigar. Si comparamos periodos, hay unas 50 denuncias más que el año pasado. Pero cuando analizamos caso por caso, encontramos diferencias. De 93 denuncias típicas de extorsión —donde una banda selecciona a una víctima con capacidad económica, la estudia, la amenaza y busca un pago— solo 23 corresponden a ese patrón. En esos casos, 55 personas han sido capturadas o procesadas, lo que representa cerca del 60 %. El resto son extorsiones masivas, llamadas desde penales, desde Trujillo o Lima, donde usan bases de datos y lanzan mensajes al azar para ver quién cae. Esa modalidad la conocemos como el “escopetazo”. Esas también se investigan, pero el fenómeno es distinto.

¿Arequipa está cerca de los niveles de extorsión de Trujillo o Lima donde matan conductores de combis y pegan stikers en las unidades de transporte y viviendas?

—No. No estamos en esos niveles y lo descarto totalmente. En Trujillo se extorsiona incluso a conductores de transporte público, con stickers por bandas. Aquí no hemos llegado a eso. Hubo un caso en Cayma, pero la investigación demostró que la motivación era otra, competencia empresarial. No quiero ser triunfalista, no digo que Arequipa esté libre de delincuencia. Lo que hemos hecho es controlar y evitar que el delito crezca. Mi relevo debe continuar en ese mismo mantenimiento.

POLICÍAS Y CORRUPCIÓN

¿Se acabó el ‘espíritu de cuerpo’ en su gestión? ¿Cuántos policías han sido separados este año por inconductas o delitos?

—Durante el año se retiraron 34 efectivos por faltas muy graves, como parte de una política clara: no hay espíritu de cuerpo para proteger a quien comete irregularidades. Otros 15 casos siguen en el tribunal. Eso reduce aún más el personal, pero era necesario.

¿Hubo responsabilidad policial en la fuga de Paul?

—Ese caso está en investigación y en el tribunal correspondiente.

¿Cómo quedó el caso de los policías que habrían ‘sembrado’ droga en un local de la Av. Dolores?

—Yo he recibido críticas porque la gente veía videos y pedía sanciones inmediatas. Pero el debido proceso es fundamental. Para que una sanción sea firme y no retorne el efectivo, hay que respetar la cadena de custodia, certificar pruebas, cumplir los procedimientos. Entiendo la indignación ciudadana, yo también la siento, pero no puedo adelantar sanciones sin sustento legal. En ese caso del local de la Dolores había dos efectivos implicados, pero las investigaciones nos permitieron determinar que son cuatro, dos oficiales y dos suboficiales que están separados de la institución mientras duren las investigaciones.

Estos casos afectan la imagen de la Policía.

—Claro que afectan. La confianza se deteriora. Por eso uno de mis objetivos fue recuperar la confianza de la ciudadanía. No hay que decir “la Policía” como un todo; son personas las que fallan y deben ser identificadas y sancionadas. Hemos sancionado policías por no recibir denuncias, por mal comportamiento, por faltas graves. Eso también es limpiar la institución.

Muchos policías y sus familias reclaman malas condiciones de trabajo en comisarías. ¿Qué se hizo al respecto?

—La Contraloría determinó que varias comisarías estaban en condiciones calamitosas. Hemos intervenido nueve comisarías. Construir o remodelar no es inmediato: hay saneamiento de terrenos, procesos largos. La comisaría de Alto Selva Alegre ya tiene ganador y debe culminar en diciembre de 2026. Otras como Matarani y Cayma están en proceso mediante obras por impuestos. Todo esto lo dejo documentado en mi informe de gestión para que continúe.

¿No se ha normalizado que el policía trabaje en malas condiciones?

—No debería ser así. Somos seres humanos. Pero la vocación policial muchas veces supera esas carencias. Eso no justifica nada, pero explica la realidad. Hemos avanzado poco a poco. Han llegado chalecos antibalas, fusiles, una ambulancia, mediante compras corporativas del Ministerio del Interior. Espero que esto continúe.

La Escuela de Suboficiales de La Joya sigue sin operar al igual que el Laboratorio de Criminalística ¿Qué pasará en 2026?

—Tenemos asegurado el presupuesto para culminar el laboratorio, alrededor de 32 millones de soles, mediante un convenio con el Gobierno Regional. El problema principal de la escuela es el agua. Hay dos propuestas: tratamiento de agua y perforación de pozo, que están en evaluación técnica, y el uso de cisternas como solución operativa. La brecha de personal sigue creciendo: se retiraron más efectivos de los que ingresaron. La escuela es clave, esperamos que el 2026 entre en operaciones.

¿Qué cargo asume ahora?

—He sido designado director de Inspectoría General de la Policía. Desde ahí me tocará supervisar que se cumplan las normas, que se reciban las denuncias, que se sancione cuando corresponda. La vocación policial exige empatía con el ciudadano.

¿Le hubiera gustado quedarse un año más en Arequipa?

—Como en todo trabajo, uno quisiera culminar procesos, llegar a objetivos mayores. Pero los cambios en la institución responden a lineamientos y antigüedad. Sabía que debía salir. Lo importante no son los nombres, sino los resultados. Agradezco las críticas, incluso las suyas, porque ayudan a corregir. La transparencia con la prensa y con la ciudadanía ha sido una de mis características, porque nos debemos a ellos.

El 2025 cerró con una reducción del sicariato y del número de homicidios, aunque persistió el aumento de denuncias por extorsión y la percepción de inseguridad. La Policía de Arequipa logró desarticular tres organizaciones criminales y sancionó a decenas de efectivos por inconductas. Sin embargo, el déficit de personal, las condiciones precarias en comisarías y la lenta ejecución de proyectos de infraestructura siguen siendo los principales desafíos para el 2026.

Lucha contra la delincuencia será permanente en Arequipa.

BALANCE DE SEGURIDAD EN AREQUIPA – 2025

Fuente: Región Policial Arequipa / Ministerio del Interior / INEI

Indicador 2024 2025 Comentario
DELITOS DENUNCIADOS 33,745 43,861 ➡️ Aumento del 29.9 % de denuncias registradas en comisarías.
HOMICIDIOS (SICARIATO Y OTROS) 22 15 ➡️ Reducción por desarticulación de bandas criminales. 📉
CASOS DE EXTORSIÓN DENUNCIADOS 437 489 ➡️ Incremento del 11.9 %. El 60 % con autores identificados.
DETENIDOS POR CRIMEN ORGANIZADO 78 112 ➡️ 43 % más capturas, sobre todo de “Los Orientales” y “Los Gallegos”.
POLICÍAS SANCIONADOS O SEPARADOS 28 34 ➡️ Aplicación de política de “tolerancia cero” ante inconductas. ⚖️
COMISARÍAS INTERVENIDAS POR DEFICIENCIAS 5 9 ➡️ Avances en Alto Selva Alegre, Cayma y Matarani. 🏗️
PERCEPCIÓN DE INSEGURIDAD CIUDADANA (INEI) 86.4 % 88.9 % ➡️ La preocupación ciudadana se mantiene alta. 📊
EQUIPAMIENTO RECIBIDO (VEHÍCULOS, CHALECOS, ARMAS) 34 unidades 57 unidades ➡️ Mayor dotación logística con apoyo del Mininter. 🔰
EJECUCIÓN PRESUPUESTAL EN SEGURIDAD (GRA–PNP) 79.2 % 83.5 % ➡️ Ligera mejora en la gestión financiera. 💰

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