Maduro, Crónica de una muerte anunciada, más una reflexión

Santiago Gamboa, retrata: … en su casa de Bogotá, al frente del Parque de la 88, le pregunté a García Márquez si nunca había sentido la tentación de escribir una novela negra. “Ya la escribí –me dijo–, es Crónica de una muerte anunciada”. Crónica de una muerte anunciada es, sobre todo, una exacta y eficaz pieza de relojería… Porque al fin y al cabo Crónica de una muerte anunciada es también una tragedia moderna. Los personajes son empujados a la acción por fuerzas que no controlan…. y, como dice el narrador, “hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo, y no lo consiguieron”.
Meses atrás, Estados Unidos empezó movilizar parte de su flota naval hacia las costas del Caribe para atacar pequeños navíos al servicio del ampliado narcotráfico, calificando luego al “Cartel de los Soles” como organización terrorista extranjera bajo el liderazgo de Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Asimismo, se da un cierre para el transporte aéreo en señal de inseguridad de volar por cielo venezolano.
No fueron suficientes las expresiones de solidaridad del presidente Ruso Vladimir Putin ni de ningún otro líder de potencia mundial que pudiera persuadir las decisiones de la administración de Trump. Tanto las febriles arengas y desafíos erráticos como limitadas acciones de Maduro, como de sus cómplices, para resguardar sus ilegales intereses como nacionales y defender su soberanía frente a la presión externa de Estados Unidos, fue totalmente infructuosa. Maduro extraído ahora de su casa, Venezuela, será juzgado y muy probablemente condenado de por vida por la justicia norteamericana, ninguna protesta o censura internacional hará abortar tal decisión.
Pronunciamientos sobre violación al derecho internacional, la no intervención en otros países y demás estornudos similares, solo quedarán en memorias políticas; se impondrá sanción por delitos que rebasaron fronteras del país latinoamericano y cruzaron límites internacionales que afectaron intereses de otros países, que también tienen derecho a defenderse. Guerra, declarada o no, formalmente, ya mereció la intervención y ataque de un país a otro, violando soberanías, fronteras y gobernantes.
¿Cuál es el móvil? El petróleo. Trump ha anunciado gestionar e incentivar inversión millonaria para recuperar la industria petrolera del país llanero. Lo demás llámese como quiera llamarse o dar justificación que quiera darse. Como una de tantas, queda en reflexión, que la democracia, la soberanía política, territorial, de gobierno, la autodeterminación de los pueblos no es para todos los países, queda entonces tener a buen recaudo nuestras fronteras y en óptimas condiciones recursos humanos y logística de nuestras fuerzas del orden y armadas, así disuadir a cualquier vecino del barrio llamado América, a meterse en casa.
