Cremoladas y raspadillas » Don Javier», el sabor que resiste al tiempo en Miraflores
Más de 60 años de tradición, fruta natural y recuerdos compartidos
Por: Daniela Santander Revilla
Nuestra ciudad cambia a pasos acelerados, donde las nuevas tiendas aparecen y desaparecen con la misma rapidez, hay sabores que se niegan a irse. En el distrito de Miraflores, el puesto de cremoladas «Don Javier» permanece como un recuerdo vivo de otra Arequipa, una más pausada ,donde el calor se combatía con raspadillas hechas a mano. Al día de hoy, el puesto siempre está rodeado de personas de todas las edades e incluso familias que vienen en sus carros para degustar de estos manjares. En este espacio conviven generaciones distintas que han aprendido a valorar lo simple y sabroso de una cremolada natural y bien hecha.
Detrás del mostrador está la señora Ana Oliva , heredera de una historia que comenzó en 1960, cuando sus padres decidieron instalar un pequeño puesto para ofrecer raspadillas al vecindario. “Mi mamá y mi papá iniciaron esto, y nosotros lo hemos continuado”, cuenta. Han pasado más de seis décadas desde entonces y su legado sigue presente en cada vaso servido.

El nombre del puesto no es casualidad. «Don Javier» como se llamó el emprendimiento, fue bautizado en honor a Javier Oliva Bermúdez, padre de Ana y figura central de esta tradición familiar. Ella representa este legado, uno que no solo conserva la receta, sino también el respeto por la forma artesanal de trabajar y atender al público.
Las cremoladas se elaboran, como antes, únicamente con fruta natural. Mango, papaya arequipeña, tamarindo, limón y maracuyá se preparan a diario, sin colorantes ni aditivos. El tamarindo, traído del norte, ha ganado un lugar especial entre los favoritos, al igual que el limón, infaltable en los días de calor.
Cada jornada empieza temprano. Desde las ocho de la mañana, Ana se alista para abrir el puesto, sabiendo que hay clientes que llegan apenas el sol empieza a sentirse. Las frutas se compran dos veces por semana, sorteando escasez y alzas de precios, pero sin renunciar a la calidad.
El verano en la ciudad hace que las mañanas sean cada vez más calurosas y muchos necesitamos algo fresco que nos enfríe el paladar y el cuerpo , así que, Ana extiende una invitación sencilla, casi como un gesto de barrio, acercarse al puesto Don Javier, en Lino Urquieta 417, y dejarse llevar por un sabor que ha acompañado a Miraflores durante generaciones.

