El abuso de corticoides causa problemas hormonales, metabólicos y cardiovasculares
Por: Daniela Santander R.
Diversas enfermedades por el uso de medicinas sin recetas. El uso sin receta médica y la venta irresponsable en boticas elevan el riesgo de enfermedades
No podemos seguir automedicándonos ni confiando ciegamente en que aquello que alivia un malestar inmediato no afectará nuestra salud a largo plazo. El uso de corticoides se ha vuelto cada vez más frecuente, no solo en tratamientos médicos bien indicados, sino también en prácticas peligrosas de automedicación que ponen en riesgo a la población. Estos fármacos, que imitan las hormonas producidas naturalmente por las glándulas suprarrenales, cumplen una función importante cuando son prescritos por un especialista; sin embargo, su consumo indiscriminado —muchas veces facilitado por boticas que priorizan la venta antes que la orientación sanitaria— ha encendido las alertas en el sector salud.

La médico endocrinóloga Lourdes Villar Vivar, con experiencia en el Hospital Goyeneche y en clínicas privadas de Arequipa, explica que los corticoides están justificados en casos específicos como procesos inflamatorios severos, enfermedades autoinmunes o ciertos cuadros respiratorios. El problema aparece cuando se usan sin control médico, sin conocer su potencia, dosis ni tiempo adecuado de tratamiento, lo que puede generar daños en múltiples órganos y sistemas del cuerpo.
Entre los principales riesgos se encuentran el aumento de la glucosa, colesterol y triglicéridos, lo que incrementa la probabilidad de enfermedades cardiovasculares. Además, su uso prolongado puede provocar osteoporosis, trombosis, retención de líquidos, daño en vasos sanguíneos y complicaciones oculares como glaucoma. “Son medicamentos que aparentemente alivian rápido, pero cuyos efectos secundarios pueden ser graves y duraderos”, advierte la especialista.
Desde el punto de vista endocrinológico, los corticoides también afectan directamente al sistema hormonal. Al tratarse de hormonas, alteran el metabolismo y pueden interferir con otros ejes hormonales, como el tiroideo y el sexual. Esto puede traducirse en alteraciones menstruales, problemas de fertilidad y trastornos del estado de ánimo, incluyendo ansiedad y depresión, especialmente cuando su consumo es prolongado y sin supervisión médica.
Uno de los escenarios más peligrosos ocurre cuando las personas suspenden abruptamente el uso de corticoides tras haberlos consumido durante largos periodos. Según la doctora Villar, el cuerpo puede dejar de producir estas hormonas de forma natural, generando una insuficiencia adrenal severa que incluso puede poner en riesgo la vida del paciente. Por ello, recalca que estos fármacos nunca deben iniciarse ni suspenderse sin indicación médica.
A este problema sanitario se suma la falta de control en la venta de medicamentos en boticas y farmacias. El decano del Colegio Químico Farmacéutico de Arequipa, Fernando Gamero Rendón, recuerda que los corticoides son medicamentos de venta bajo receta y que quien debe exigirla y evaluar su dispensación es el químico farmacéutico. No obstante, en muchos establecimientos prima el interés comercial por encima del cuidado de la salud.

Gamero advierte que aún persiste una visión equivocada del medicamento como simple mercancía, cuando en realidad se trata de un bien directamente ligado a la vida y el bienestar de las personas. Pese a que la ley establece desde hace décadas que los medicamentos de venta con receta deben ser regulados, hasta hoy no existe un reglamento efectivo para su control, a diferencia de lo que ocurre con psicotrópicos y estupefacientes.
En consecuencia, tanto especialistas como autoridades sanitarias coinciden en que la automedicación con corticoides representa un serio problema de salud pública. El llamado de atención es doble: a la población, para que no recurra a recomendaciones informales ni repita recetas antiguas, y a las boticas, para que asuman su responsabilidad sanitaria. El uso indiscriminado de estos fármacos puede tener consecuencias metabólicas, cardiovasculares y hormonales irreversibles, recordando que no todo alivio inmediato es sinónimo de seguridad.

