Un diálogo necesario, Perú y Chile
Por: Carlos Meneses
En un contexto global de incertidumbre, donde América Latina busca reposicionar su voz frente a las potencias, resulta alentador que dos países vecinos opten por reforzar sus lazos sobre la base de la estabilidad democrática, el respeto a los derechos humanos y la cooperación fronteriza. El encuentro entre Jerí y Kast no debe ser visto como una simple formalidad diplomática, sino como la oportunidad de construir un nuevo entendimiento regional: uno que mire hacia el futuro con responsabilidad, diálogo y visión compartida.
El reciente diálogo entre el presidente del Perú, José Jerí, y el mandatario electo de Chile, José Antonio Kast, marca un punto de partida relevante en la agenda política sudamericana. No se trata solo de un gesto diplomático previo a la visita oficial de Kast a Lima el próximo 7 de enero, sino de una señal clara de que ambos gobiernos comprenden la necesidad de una coordinación más estrecha frente a los desafíos comunes de la región: la crisis venezolana y la migración irregular.
La conversación entre ambos líderes —según informó la Presidencia del Perú— abordó la situación política de Venezuela, país sumido en una prolongada crisis que ha provocado la mayor diáspora del continente. El consenso entre Jerí y Kast en torno a la urgencia de una “transición democrática” en Caracas representa un mensaje potente en el escenario sudamericano, donde la defensa de los valores democráticos ha sido muchas veces postergada por cálculos ideológicos o conveniencias geopolíticas.
El Perú, al igual que Chile, ha sido testigo directo del impacto humano y social del éxodo venezolano. Millones de migrantes han buscado refugio en nuestros países, generando nuevos retos en materia de empleo, seguridad y servicios básicos. Por eso, el compromiso de ambos mandatarios de discutir a fondo la problemática migratoria y su gestión en la frontera común debe ser asumido no solo como un asunto bilateral, sino como una responsabilidad compartida a nivel regional.
La próxima reunión en Lima puede consolidar una nueva etapa en la relación Perú–Chile, basada en el diálogo franco y en la cooperación práctica. Más allá de las diferencias ideológicas —pues Kast representa una corriente conservadora y Jerí encabeza un gobierno de centro moderado—, lo que prevalece es la conciencia de que los desafíos regionales exigen respuestas concertadas y realistas.
