Unir cuencas, es la alternativa para minería artesanal en región

Por Rocío Velazco C.

La minería artesanal en el Perú ha sido, durante décadas, una actividad de esfuerzos individuales, fragmentada y sin una estructura sólida que le permita desarrollarse como motor económico sostenible. Sin embargo, una nueva propuesta busca revertir esta tendencia desde Arequipa.

REALIZAN REUNIONES EN PROVINCIAS

Nilson Flores Suárez, vocero de la Federación de Mineros Artesanales de Arequipa, la idea de unir las cuencas mineras y sumar esfuerzos representa “un cambio de paradigma fundamental”, no solo en términos logísticos o productivos, sino también culturales y sociales.

“Estamos ante una oportunidad histórica para que los pequeños mineros dejen de ser vistos como informales o marginales, y pasen a convertirse en empresarios con visión, educación y disciplina”, afirma Flores.

NECESIDAD DE INTEGRACI´N

El planteamiento no surge de la improvisación. Parte de un diagnóstico realista del sector, que enfrenta desde hace años su mayor debilidad: la desunión. En opinión de Flores, este es el principal obstáculo que impide el despegue del pequeño empresariado minero.

Citando estudios de las Naciones Unidas, el dirigente sostiene que la falta de integración es una constante en los países en desarrollo. “No logramos unirnos ni en el trabajo ni en los objetivos. En la minería eso se traduce en rivalidades, egoísmos, envidias y luchas internas que nos hacen perder fuerza”, explica.

La propuesta de unir las cuencas mineras busca precisamente superar esas barreras, formando una fuerza económica cohesionada. Un gremio articulado tendría la capacidad no solo de resistir los vaivenes del mercado o los intereses particulares, sino también de negociar mejores condiciones frente al Estado y las empresas exportadoras.

Mineros artesanales piden mayor atención a autoridades que serán elegidas.

“Un pequeño minero solo puede ser manipulado, pero miles de pequeños mineros unidos se convierten en una potencia económica”, sostiene Flores. El objetivo final, asegura, es que este sector pueda gestionar incluso procesos de exportación directa de minerales, agregando valor desde el territorio y reduciendo la dependencia de intermediarios.

DE RÍO GRANDE

El proceso de integración ya está en marcha y es apoyado por los mineros de esta zona. Flores destaca los avances logrados con las cuencas de Río Grande y Altomolino, donde los mineros han comenzado a organizarse bajo un modelo asociativo. Un paso clave en este proceso ha sido la incorporación de Secocha, una de las zonas mineras más grandes y productivas de la región Arequipa.

“Secocha es una base fundamental. Su inclusión fortalece todo el tejido de la unión”, explicó. “Las bases grandes, como Altomolino y Secocha, están ayudando a jalar a las más pequeñas para que todas crezcan de manera ordenada y sostenida”.

El horizonte es ambicioso: la creación de un gremio macroregional del sur, debidamente formalizado y capacitado. Añadió este es el paso decisivo para consolidar el liderazgo del sur peruano, que concentra cerca del 80% de la minería artesanal nacional, con Arequipa como epicentro de la actividad.

“Si logramos organizarnos como Macro Sur, podremos hablar con voz propia ante el gobierno central y las grandes empresas. Nadie podrá ignorarnos”, remarca.

Pero la unión no basta. Nilson Flores subraya que la verdadera transformación solo será posible si los mineros adoptan una nueva cultura empresarial basada en la educación, la disciplina y la gestión responsable.

Mineros aseguran que se acogerán al proceso de formalización.

“Ser minero no significa ser informal. Significa trabajar con conocimiento, cumplir con la ley y tener metas claras”, sostiene.

Una de las áreas donde más se evidencia la necesidad de cambio es la gestión tributaria. Flores advierte que el desorden administrativo sigue siendo un problema estructural del sector. Por eso, su propuesta contempla un programa integral de capacitación que permita a los mineros aprender a:

Tributar correctamente, comprendiendo los procedimientos del sistema fiscal.

Manejar el IGV y el Impuesto a la Renta, evitando sanciones y pérdidas.

Registrar gastos y deducciones de manera ordenada para aprovechar el crédito fiscal.

Cumplir con los plazos y requerimientos de la SUNAT, asumiendo la responsabilidad que implica ser empresario.

“Muchos mineros creen que formalizarse es un trámite, pero en realidad es un proceso de educación continua. Hay que aprender a administrar, planificar y rendir cuentas”, señala.

El esfuerzo por unir las cuencas también tiene una lectura política. A pocos meses del inicio del año electoral 2026, el vocero minero exhorta a los futuros candidatos y autoridades a dejar de lado la “politiquería” y apostar por un trabajo serio.

Sostienen reuniones para capacitación y coordinación en diferentes provincias.

“La democracia no puede seguir debilitándose con promesas vacías. Necesitamos políticos que vean la política como una ciencia de sabiduría, no como un negocio personal”, afirma.

El dirigente sostiene que una organización minera unida y fortalecida tendría más peso para exigir políticas coherentes y sostenibles. En ese sentido, el debate en torno a la ampliación del REINFO (Registro Integral de Formalización Minera) es un ejemplo claro.

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