Talento arequipeño destaca en el Concurso Nacional de Acuarela Michell
La obra de Giancarlo Mendoza propone una mirada sensible sobre el abandono y la fragilidad
Por: Daniela Santander Revilla
Desde Arequipa hacia el circuito artístico nacional e internacional, la acuarela continúa siendo un lenguaje vigente, sensible y profundamente expresivo en la obra de Giancarlo Francisco Mendoza Ruelas. Artista plástico arequipeño, licenciado y magíster en Artes por la Universidad Nacional de San Agustín, su trayectoria ha sido recientemente reconocida con el Primer Premio del XLIV Concurso Nacional de Acuarela Michell (2025), uno de los certámenes más importantes del país.
Mendoza Ruelas se formó en una ciudad considerada cuna de grandes acuarelistas, y su vínculo con esta técnica nació desde la infancia, marcado por una herencia familiar y una temprana cercanía con el arte. “Mi padre es artista plástico y docente; uno de mis recuerdos más tempranos es verlo pintar, mientras yo intentaba imitarlo siendo muy pequeño”, recuerda. A su lado, las visitas a museos y el contacto constante con obras originales despertaron en él una sensibilidad que con los años se transformaría en vocación y búsqueda estética. Fue su padre quien le enseñó los primeros pasos en la acuarela, técnica que más adelante consolidó y academizó durante su formación universitaria.

Con el paso del tiempo, su interés por la acuarela se fortaleció a partir de la participación en concursos y exposiciones, espacios que lo impulsaron a alejarse de lo convencional para explorar nuevas posibilidades expresivas. “Me interesó desarrollar la acuarela desde una búsqueda personal, explorando nuevas posibilidades tanto en el tratamiento técnico como en los temas abordados. Me interesa especialmente experimentar con las texturas”, explica el artista. Gracias a este proceso de exploración, su obra ha sido seleccionada y expuesta en países como Francia, Italia, España, Suecia, Rusia, Chile, Colombia y México, reafirmando la vigencia y proyección internacional de su propuesta.
El reciente Primer Premio obtenido en el Concurso Nacional de Acuarela Michell representa para Mendoza Ruelas un reconocimiento profundamente significativo. “Es una experiencia muy emotiva, ya que considero que la colección Michell es una de las más importantes del país y reúne obras de grandes referentes de la plástica nacional”, señala. Además, destacó la importancia del jurado conformado por figuras de reconocido prestigio. “Me siento muy agradecido de que un jurado de renombre haya otorgado el primer premio a mi obra; es una gran motivación para seguir investigando e intentando nuevas posibilidades creativas dentro del lenguaje de la acuarela” afirma el artista.
La obra premiada, titulada «Cartografía del olvido», propone una reflexión crítica sobre el abandono del Estado y la progresiva invisibilización de determinadas comunidades. A través de una composición de casas abandonadas vistas desde una perspectiva aérea, el artista construye una imagen cargada de silencio y distancia. “La escena refuerza la idea de desatención, como si estos espacios quedaran fuera del campo de interés colectivo”, explica Mendoza. La obra funciona, además, como un mapa emocional donde el deterioro arquitectónico da cuenta de historias no contadas, reforzadas por el uso de texturas y la fragilidad propia de la acuarela.
El proceso creativo de Cartografía del olvido fue tan intenso como breve. La ejecución de la obra tomó aproximadamente veinte minutos, un tiempo que exigió decisiones inmediatas y precisión técnica. “Trabajo directamente sobre la cartulina húmeda para generar distintas texturas; esa etapa no admite correcciones”, señala Mendoza Ruelas. A ello se sumó el desafío de asumir riesgos y romper con lo previamente trabajado. “Salir de lo conocido siempre implica aceptar la posibilidad del error, pero también entender que equivocarse forma parte del aprendizaje y del crecimiento artístico”, reflexiona.

En cuanto a sus influencias, el artista reconoce que su trabajo es el resultado de múltiples experiencias acumuladas a lo largo de los años. “Hay una frase de Borges que dice que uno es el resultado de todo lo que ha leído; en mi caso, como pintor, soy el resultado de todo lo que he visto”, comenta. Ver obras en vivo, analizar sus procesos y comprender su dimensión material ha sido fundamental para la construcción de un lenguaje propio. Así, su producción artística se nutre de referencias conscientes e inconscientes que convergen en cada obra, reafirmando una propuesta en constante transformación y un compromiso sostenido con el arte contemporáneo desde Arequipa.
