Clubes ponen freno al inicio del campeonato por deudas
El FBC Melgar, Alianza Lima y Cienciano son los más afectados por las deudas de 1190 Sports por los derechos de transmisión de sus partidos en condición de locales. Reina la incertidumbre de cara al inicio del campeonato 2026.
Ya no es solo el FBC Melgar que se cansó de las deudas de 1190 Sports por la transmisión de sus partidos por el torneo profesional peruano. En más de una ocasión el administrador Ricardo Bettocchi denunció la falta de pagos, inclusive, se animó a contabilizar tres millones de dólares ausentes de sus arcas desde el 2023.
En la reunión de clubes que hubo esta semana, con la finalidad de proponer cambios en el reglamento del torneo local, a la Federación Peruana de Fútbol, se tomó la decisión de eliminar el artículo del reglamento que obligaba a permitir el ingreso de cámaras de transmisión.
En años pasados hubo hasta amenazas de descenso, por parte de la FPF, si es que los clubes no permitían el ingreso de las cámaras de la Liga 1.
Según el artículo 158 del Reglamento de la Liga 1. Dicha norma, impuesta al inicio del modelo de centralización de derechos, obligaba a los equipos locales a prestar todas las facilidades y el acceso total a las unidades móviles de 1190 Sports (L1 Max).
Además hubo amenaza de multas económicas y pérdida de la localía.
Alianza Lima, FBC Melgar y Cienciano son los más afectados.
«No podemos ser anfitriones de quien no paga la renta», habría señalado un alto directivo de un club del sur bajo condición de anonimato.
Según la página de Entretiempo, el panorama es sombrío. Hay incertidumbre. Desconfianza. Este espacio de publicaciones deportistas anuncia algunos efectos en caso no haya solución a la vista.
En primer lugar, si los clubes cierran sus puertas, 1190 Sports no tendrá producto que ofrecer a los suscriptores. Algunos equipos han amenazado con no enviar representantes al sorteo del viernes si no se firma un documento que garantice la eliminación de las sanciones por no dejar entrar a las cámaras.
Finalmente se abre una puerta para que los clubes busquen negociar sus derechos de forma independiente, algo que la FPF ha intentado evitar a toda costa durante los últimos tres años.
