Multa por botar residuos en las playas es más de mil soles

La temporada de verano en Arequipa no solo trae consigo el incremento del turismo en el litoral sur, sino también la preocupación por la acumulación de residuos sólidos en las playas. Ante esta situación, las municipalidades provinciales de Islay y Camaná han decidido reforzar las sanciones y el control ambiental en sus zonas costeras, con el objetivo de preservar el ecosistema marino, mejorar la imagen turística y garantizar espacios limpios y seguros para los visitantes. Cada fin de semana viajan a la costa unos 30 mil veraneantes.

MUNICIPIOS DE ISLAY Y CAMANÁ REFUERZAN SANCIONES

La Municipalidad Provincial de Islay (MPI) ha puesto en marcha un plan integral de control y limpieza de playas, amparado en la Ordenanza Municipal N.º 514-MPI, que establece sanciones para quienes arrojen basura, acampen en lugares no autorizados o enciendan fogatas sin permiso. La norma, vigente desde 2023, cobra especial relevancia cada verano, cuando miles de turistas llegan a las playas de Mollendo, Catarindo y Mejía.

Según esta disposición, toda persona que visite las playas tiene la obligación de mantenerlas limpias y depositar los residuos sólidos en los contenedores dispuestos por la comuna. El incumplimiento constituye una infracción ambiental que puede derivar en sanciones económicas equivalentes al 20 % de una Unidad Impositiva Tributaria (UIT), es decir, S/ 1,070 en 2026.

El personal de Fiscalización y Serenazgo realiza operativos constantes para asegurar el cumplimiento de estas disposiciones. Los fiscalizadores no solo intervienen ante la presencia de basura o residuos arrojados en la arena, sino también frente a conductas que alteran el orden y afectan el ecosistema costero, como el ingreso de vehículos a la zona de playa o el consumo de alcohol en áreas no permitidas.

“Las multas no buscan únicamente castigar, sino generar conciencia. El objetivo es que los visitantes comprendan que el cuidado ambiental también depende del comportamiento individual”, explicó un vocero del área de Gestión Ambiental del municipio.

En paralelo, la comuna ejecuta campañas de educación ambiental, especialmente durante los fines de semana y feriados largos. En ellas, se distribuye material informativo, se promueve el reciclaje y se incentiva la participación ciudadana en jornadas de limpieza costera. Estas actividades cuentan con el apoyo de instituciones educativas, asociaciones de pescadores y grupos juveniles de voluntariado.

En playas de Mollendo aplican drásticas sanciones por contaminación.

DENUNCIAS Y ANTECEDENTES DE SANCIONES

A lo largo de los últimos años, la Municipalidad de Islay ha impuesto varias sanciones efectivas a ciudadanos y comerciantes que incumplieron las normas ambientales. En 2024, por ejemplo, se multó a un grupo de veraneantes que encendieron una fogata en la playa Catarindo sin autorización, provocando la quema de residuos y vegetación cercana. También se sancionó a comerciantes informales que dejaron desperdicios y envases plásticos en la zona de tránsito peatonal.

En 2022, la comuna llegó incluso a denunciar penalmente a un grupo de personas por arrojar desechos de construcción en la playa Albatros, acto considerado un delito ambiental leve según el Código Penal (artículo 304). Si bien los responsables evitaron una sanción penal mediante el pago de la multa y la remediación del área, el hecho marcó un precedente sobre la aplicación efectiva de la ley en el litoral arequipeño.

Actualmente, el municipio trabaja coordinadamente con la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) para identificar posibles infracciones graves, sobre todo aquellas relacionadas con el vertimiento de aguas servidas o residuos industriales en zonas cercanas al mar.

Basurales en Mollendo, afecta a veraneantes.

SANCIÓN PENAL POR CONTAMINACIÓN

El endurecimiento de las sanciones municipales coincide con un marco legal nacional más estricto. La Ley N.º 32523, promulgada en 2025, establece penas de hasta cuatro años de prisión para quienes arrojen residuos sólidos en ríos, quebradas y playas. Asimismo, contempla penas de multa o servicios comunitarios para infracciones leves, priorizando el enfoque educativo y la reparación ambiental.

En el Congreso, además, se debate un proyecto de ley complementario que busca tipificar de manera más precisa los delitos por contaminación en ecosistemas costeros, con el fin de responsabilizar no solo a los ciudadanos, sino también a empresas de transporte o comercio que dejen desechos en zonas públicas.

Este marco legal respalda las acciones emprendidas por municipios como los de Islay y Camaná, que buscan erradicar una práctica aún común: arrojar basura en la arena o al mar tras las reuniones o campamentos de verano.

EN CAMANÁ IMPULSAN VERANO SALUDABLE

En la provincia de Camaná, las autoridades locales también han reforzado los mecanismos de control ambiental. La Municipalidad Provincial, en coordinación con distritos como Samuel Pastor y Mariscal Cáceres, aplica ordenanzas similares que sancionan a quienes incumplan las normas de limpieza y manejo de residuos en zonas costeras.

Las multas son más severas: pueden superar los S/ 10 mil en casos graves o reincidentes. Esta cifra, según las autoridades, busca disuadir comportamientos irresponsables y reducir la contaminación durante los meses de mayor afluencia turística.

En los balnearios de La Punta, Cerrillos y Quilca, el personal municipal realiza patrullajes conjuntos con la Policía y el Ejército, especialmente en horas de la tarde y noche, para evitar el ingreso de vehículos a la arena o la instalación de carpas fuera de los espacios autorizados.

Como parte de su estrategia de sensibilización, la Municipalidad de Camaná lanzó la campaña “Verano Saludable”, en colaboración con la Gerencia Regional de Salud (GERESA). Esta iniciativa promueve hábitos de limpieza y cuidado ambiental entre veraneantes y comerciantes, además de incluir controles sanitarios en puestos de comida y venta de bebidas.

“Buscamos que la población entienda que la limpieza no es solo tarea del municipio, sino una responsabilidad compartida. Las playas limpias no se logran con más multas, sino con más educación y compromiso ciudadano”, expresó el alcalde provincial durante el lanzamiento de la campaña.

En Camaná personal se limpieza realizan intesas jornadas los fines de semana.

BALANCE Y RETOS

Tanto en Islay como en Camaná, los resultados de las campañas de verano de 2025 fueron alentadores. En Mollendo, por ejemplo, se reportó una reducción del 40 % en la acumulación de basura respecto al año anterior, según informes de la Subgerencia de Medio Ambiente. En Camaná, los reportes municipales indican que las playas lucen más limpias y con menos residuos plásticos tras los fines de semana de alta afluencia.

No obstante, las autoridades reconocen que persisten desafíos estructurales, especialmente en el manejo posterior de los residuos recolectados. En varios casos, la basura se acumula temporalmente en zonas de acopio sin un sistema eficiente de transporte hacia los rellenos sanitarios. Además, la falta de una infraestructura adecuada para el reciclaje sigue siendo un obstáculo para lograr una gestión sostenible.

En respuesta, los municipios costeros evalúan alianzas con empresas privadas y asociaciones civiles para implementar puntos ecológicos permanentes y programas de reciclaje en coordinación con el Ministerio del Ambiente.

EDUCACIÓN Y RESPONSABILIDAD CIUDADANA

El problema de la contaminación de playas no solo responde a la falta de sanciones, sino también a la insuficiente conciencia ambiental. Según especialistas de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA), más del 70 % de los residuos que llegan al mar provienen de actividades recreativas y domésticas, y su impacto en la fauna marina puede ser devastador.

En ese sentido, los municipios costeros de Arequipa buscan consolidar una cultura ambiental sostenida en la educación y la participación comunitaria. Durante el verano, se prevén talleres escolares, actividades de limpieza voluntaria y concursos de reciclaje.

“Queremos que los niños sean los primeros en aprender que las playas son patrimonio natural y que debemos cuidarlas todos los días, no solo en verano”, resaltó una representante de la Municipalidad de Samuel Pastor.

El trabajo conjunto entre las municipalidades de Islay y Camaná refleja una nueva política ambiental en el litoral arequipeño, donde la protección del ecosistema y la promoción del turismo sostenible avanzan de la mano. Las multas y sanciones, sumadas a las campañas educativas, buscan generar un cambio cultural que garantice la conservación de las playas para las futuras generaciones.

Con las nuevas ordenanzas, el refuerzo de la vigilancia y la participación ciudadana, Arequipa aspira a convertirse en un modelo regional de gestión costera sostenible, donde el disfrute de las playas no esté reñido con la responsabilidad ambiental.

“Las playas son espacios de vida y encuentro. Cuidarlas es una forma de proteger nuestra identidad y nuestro futuro”, enfatizaron voceros de la Gerencia de Salud.

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