Otra obra millonaria al borde de la paralización por falta de supervisión

Por Jorge Turpo R.

La carretera Majes–Lluta–Huambo, valorizada en más de S/ 185 millones, corre el riesgo de paralizarse por la falta de una empresa supervisora. Pese a las advertencias de la Contraloría y del Consejo Regional, la obra avanza solo con un inspector. La contratista ya alertó sobre una posible paralización.

CONTRATISTA PODRÍA ENTABLAR UN ARBITRAJE

La historia vuelve a repetirse en el Gobierno Regional de Arequipa (GRA). Una obra millonaria, estratégica para la conectividad regional, avanza sin supervisión y corre el serio riesgo de paralizarse. Esta vez se trata de la carretera Majes–Lluta–Huambo, valorizada en más de 185 millones de soles, cuya ejecución podría detenerse en cualquier momento por una omisión que ya fue advertida hace más de un año.

La alerta no proviene de la oposición política ni de un informe aislado, sino de la propia empresa contratista, que ha comunicado su intención de paralizar los trabajos debido a la ausencia de una empresa supervisora.

La advertencia es grave y no debería sorprender. La Contraloría General de la República ya había observado, en 2025, que esta obra se ejecutaba sin contar con supervisión externa, pese a su alto presupuesto.

La situación revela un problema estructural en la gestión del gobernador regional Rohel Sánchez, donde las obras avanzan más rápido en el papel que en el terreno.

El consejero regional César Huamantuma, quien a fines del año pasado emitió un informe alertando sobre esta irregularidad, sostiene que el escenario actual es consecuencia directa de una cadena de negligencias administrativas.

“Desde el inicio de la obra hubo problemas con la empresa supervisora”, recuerda Huamantuma.

La firma que ganó la licitación fue cuestionada por presunta falsificación de documentos y terminó siendo apartada del proyecto. Desde entonces, el Gobierno Regional no ha logrado, o no ha sabido, contratar a una nueva empresa supervisora, una responsabilidad que recae directamente en las áreas de Logística e Infraestructura.

La falta de supervisión no es un detalle menor. En obras de esta magnitud, la ley es clara: un inspector solo puede ser designado para proyectos de hasta 4 millones de soles.

En una obra de 185 millones, la supervisión debe estar a cargo de una empresa especializada e independiente.

Sin embargo, hoy la carretera Majes–Lluta–Huambo avanza únicamente con un inspector, una figura legalmente insuficiente.

Para Huamantuma, el riesgo es doble. Por un lado, no se garantiza la calidad técnica de la obra ni el cumplimiento de los plazos contractuales. Por otro, se abre la puerta a un escenario aún más costoso para el Estado: un arbitraje.

“La empresa contratista tiene todas las de ganar si decide paralizar la obra e iniciar un proceso arbitral. No es su culpa que el Gobierno Regional no haya contratado a una supervisora”, advierte.

Las cifras refuerzan la preocupación. Según la información disponible, ya se habría desembolsado cerca del 50 % del presupuesto, mientras que el avance físico apenas supera el 25 %. Una brecha que, sin control externo, se convierte en una bomba de tiempo. No sería la primera vez que una obra regional termina abandonada o judicializada: los hospitales paralizados de Maritza Campos, Camaná o Cotahuasi, así como el puente de la autopista Arequipa–La Joya, siguen frescos en la memoria colectiva.

Carretera Majes–Lluta–Huambo paralizada por falta de supervisión.

VERSIÓN OFICIAL

Frente a la advertencia de paralización, el jefe de la Oficina Regional de Supervisión de Inversiones, Sulpicio Choque, ha intentado llevar calma.

Señaló que los trabajos continuarán con un inspector mientras se desarrolla el proceso de contratación de una supervisión definitiva.

Desde su perspectiva, no existiría impedimento para seguir ejecutando la obra bajo ese esquema.

No obstante, la normativa contradice esa afirmación. La ley no deja espacio a interpretaciones cuando se trata de montos de esta envergadura.

Trabajar sin supervisión no solo expone a la región a riesgos técnicos y financieros, sino que debilita cualquier defensa futura del Estado ante un eventual arbitraje.

En su versión oficial, el Gobierno Regional destaca que la carretera Majes–Lluta–Huambo es una obra estratégica para Caylloma, con 112 kilómetros de extensión, más de 41 mil beneficiarios y alrededor de 400 empleos directos generados.

También resalta un avance físico del 25.81 % y asegura que se han adoptado medidas técnicas y legales para evitar la paralización.

Pero más allá de los comunicados, la realidad es incómoda porque otra obra millonaria avanza sin el principal candado de control que exige la ley. Cuando la supervisión llega tarde, suele hacerlo solo para certificar el daño.

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