Las propuestas sin seguimiento son el riesgo de que Arequipa vuelva a quedarse en el papel
Sin continuidad, control y voluntad política, el futuro seguirá postergado
Por: Daniela Fernández Cruz
En Arequipa, las ideas para salir adelante nunca han faltado, lo que escasea es la continuidad para convertirlas en realidad. Cada nuevo documento, cada hoja de ruta presentada, despierta esperanza, pero también recuerda una historia repetida de planes que no se ejecutan y promesas que se diluyen con los cambios de gestión. En ese contexto, surge una pregunta para el futuro de la región ¿de qué sirve proponer si no se acompaña, no se supervisa y no se cumple?
La presentación de la Agenda para el Desarrollo de Arequipa volvió a poner sobre la mesa una realidad que se repite cada periodo de gobierno, la región carece de seguimiento, continuidad y compromiso real para convertir los planes en resultados. Las universidades Nacional de San Agustín, Católica de Santa María y Católica San Pablo expusieron la Hoja de Ruta que busca orientar a quienes asumirán la conducción regional entre 2026 y 2031.
El documento elaborado por la academia y la experiencia técnica, recoge propuestas en seis ejes estratégicos, construidos a partir del análisis de las principales brechas sociales, económicas e institucionales que afectan a Arequipa. Para el Dr. Jorge Luis Cáceres Arce, rector de la UCSM, este trabajo responde a una necesidad urgente. “Dadas las diversas necesidades y expectativas de la comunidad, consideramos de suma importancia el análisis y evaluación de la situación actual para plantear propuestas viables dirigidas hacia un futuro que garantice el bienestar común”, afirmó.
Sin embargo, el propio académico reconoció que proponer no es suficiente si las iniciativas no se acompañan de un control permanente. “Este documento se pone a disposición para promover el debate de temas específicos y planes pertinentes”, mencionó, dejando en claro que el verdadero impacto dependerá de que las autoridades asuman las propuestas como una responsabilidad y no como un insumo decorativo de campaña.
De esta manera hay que plantearnos romper con la práctica de iniciar planes que no se continúan o se abandonan con cada cambio de gestión. Sin seguimiento técnico, indicadores claros y rendición de cuentas, incluso las propuestas mejor estructuradas corren el riesgo de quedar archivadas, como ha ocurrido en anteriores gestiones.
El vicerrector de la UNSA, Luis Cuadros Paz, fue aún más directo al señalar que Arequipa sí cuenta con capacidades humanas para avanzar. “Existe talento en los profesionales que están proponiendo acciones concretas para ayudar a la región”, sostuvo. No obstante, advirtió que el principal problema no está en la falta de ideas. “Muchas veces son las propias autoridades las que terminan poniendo obstáculos para que estas propuestas se lleven a cabo”, enfatizó.
Esta distancia entre el conocimiento técnico y la gestión pública ha generado desconfianza en la ciudadanía, que observa cómo planes, mesas técnicas y agendas se presentan con entusiasmo, pero se diluyen con el paso del tiempo. La ausencia de seguimiento y acompañamiento convierte los documentos estratégicos en promesas incumplidas, tal es el caso de los 133 proyectos inconclusos, incapaces de traducirse en mejoras reales para la población.
Desde la academia se ha reiterado la disposición a acompañar y evaluar el proceso de implementación, pero también se ha advertido que esta tarea no puede recaer únicamente en las universidades. El seguimiento debe ser asumido por el Estado regional, con mecanismos claros de control, continuidad institucional y apertura a la escucha del ciudadano.
Finalmente, todo este lanzamiento deja una advertencia contundente, de nada sirve seguir acumulando propuestas si no existe voluntad política para ejecutarlas y sostenerlas en el tiempo, asírg como es necesario el apoyo y seguimiento de la academia. Sin ello, Arequipa corre el riesgo de seguir avanzando solo en el discurso, mientras las verdaderas transformaciones continúan esperando.

Faltan parques. El último parque fue en el año 1940 Parque de Selva Alegre que el Alcalde de ese momento compró 20 hectáreas para ese fin.
La propuesta que hizo el Alcalde de Alto Selva Alegre del Gran Parque las Rocas-Chilina a quedado cómo todo en el papel.