LEIBNIZ, PENSADOR, CONSEJERO  E INVENTOR  

Por Julio Lopera Quintanilla. (*)

Gottfried Wilhelm Leibniz, es uno de los mayores filósofos de la Historia de la Filosofía y una figura clave del Racionalismo y del Idealismo Alemán de los siglos XVII y XVIII. Fue, además, polímata, matemático, físico, inventor, jurista y consejero de reyes y emperadores en el campo de la diplomacia.

Aportó muchísimo en diversos campos de la filosofía: Metafísica, Epistemología, Lógica y Filosofía de la Religión. Además; realizó valiosísimas contribuciones en varias ciencias factuales: Psicología, Historia, Geología, Biología, en algunas tecnologías como la Medicina  y, también en las ingenierías.

Gottfried Wilhelm Leibniz, nació en la ciudad de Leipzig, ciudad del este de Alemania, la madrugada del 1 de julio de 1646 en una época de tiempos convulsos, los años finales de la Guerra de los Treinta Años.  

El padre del filósofo, fue Federico Leibniz, un inteligente profesor de filosofía que tenía a su cargo la cátedra de  Filosofía Moral en la Universidad de Leipzig,  la madre Catherina Schmuchk, fue una joven mujer que tenía inquietudes intelectuales; era también hija de un profesor universitario.

Gottfried, quedó huérfano de padre, siendo muy pequeño, por lo que Catherina asumió la educación del niño y en ese proceso puso al alcance de la mano del pequeño la selecta biblioteca de a casa. Entre esos libros, el pequeño genio aprendió de forma autodidacta y, a muy temprana edad, latín y  Griego Clásico; además el inquieto niño leyó infinidad de libros.  Entre estos, obras de Patrología a través de los cuales el futuro filósofo conoció lo que pensaban y sostenían los Padres de la Iglesia. 

En 1660, contando tan solo 14 años de edad,  Leibniz ingresó a la Universidad de Leipzig. Mostró, en los años de su formación un excepcional dominio de los clásicos, de la Lógica y la Filosofía Escolástica. En, dicha Universidad se especializó en Filosofía y Derecho. Finalizó su formación a los 20 años.

En 1673, el genial Leibniz  mostró sus extraordinarias calidades de inventor cuando presentó ante la prestigiosa Royal Society de  Londres un invento increíble para la época, su  Stepped Reckoner,  un aparato que fue toda una revelación, una máquina que podía realizar con precisión las cuatro operaciones fundamentales de la aritmética.

En 1684, Geoffrey Leibniz, quien dejó un valiosísimo legado en el campo de las matemáticas, publicó dos artículos de importancia fundamental para la aritmética. Vieron la luz “Nuevo Método Máximo y Mínimo” en el que expuso sus conocimientos de cálculo y “De Geometría Re Cava” en el que abordó el Teorema Fundamental del Cálculo. 

En 1686, el genial filósofo alemán publicó su célebre “Discurso de Metafísica”, un libro de corta extensión, que trata de la sustancia física, el movimiento, la resistencia de los cuerpos y el rol que  tiene  el Dios en el Universo. Este importante libro, es una de las pocas obras que presenta de forma sólida la filosofía inicial del pensador alemán.

En 1690, el filósofo alemán, introdujo innovadoras ideas en el ámbito de la lógica, de modo particular en la Lógica Proposicional (Rama de la Lógica que estudia cómo se combinan las proposiciones simples con las proposiciones complejas utilizando tablas de verdad que permiten verificar la veracidad o falsedad de las proposiciones)  buscó un Cálculo Universal  y extendió el Silogismo Aristotélico (Forma de razonamiento deductivo que consta de dos premisas y una conclusión que se desprende de las anteriores) al campo del algebra.

En 1698, Leibniz fue convocado por Johann von Boinemburg, antiguo Ministro de Johann Philip von Schonborn, el Elector de Maguncia, para que redactara las normas legales sobre administración pública,  política y  educación para la reforma del Código Legal del Electorado más importante del Sacro Imperio Romano Germánico. Su papel como jurista fue brillante. En la Corte de los duques y electores de Hannover, fue, también, consejero, diplomático y bibliotecario; de modo especial para la Casa de Brunswick.

En 1704, escribió “Nuevos Ensayos sobre el Entendimiento Humano” una de las mejores obras del alemán, en la que presenta una refutación al libro de “Ensayos sobre el Entendimiento Humano” del filósofo inglés Jhon Locke.  El libro presenta un diálogo que discurre en un universo ficcional entre dos personajes, Teófilo que representa los puntos de vista de Leibniz y Filateo que representa los puntos de vista de Locke.  En la obra, el filósofo alemán refuta la Tesis de la Procedencia de las Ideas  de Locke.   

En 1710, publicó “Ensayos sobe la Teodicea: Sobre la Bondad de Dios, la Libertad del Hombre y el Origen del Mal”,  uno de sus libros más originales, en el se ocupa de Dios, del ser  humano  y del mundo desde una perspectiva nunca antes propuesta en la Historia de la Filosofía planteando que “Vivimos en el Mejor de los Mundos”  Es, el único libro que Leibniz publicó en vida.

En 1711, es nombrado Consejero Privado del Zar Pedro el Grande, quien cautivado por la extraordinaria amplitud y profundidad de los conocimientos filosóficos y científicos de Leibniz le ofreció una pensión importante, además de su incondicional apoyo para la ejecución de sus proyectos. En esa época, el pensador alemán realizó aportes en diversos rubros para la modernización del país y propuso que se creara la Academia de Ciencias Rusa.

En 1714, escribió su “Monadología” un libro en el que describe a las monadas como sustancias que se transforman, que no se pueden dividir ni esparcirse y se mueven por pasiones. Entre las monadas hay unas que son muy importantes, las monadas racionales o almas que tienen conciencia de sí mismas, fuerza interior y capacidad de percepción y la monada superior que es Dios, esta es perfecta e infinita. La obra fue publicada en 1720.

El filósofo Gottfried Wilhelm Leibniz  falleció la madrugada del 14 de noviembre de 1716 en Hannover, Alemania, a la edad de 70 años. Tenía fiebre y mucha debilidad. Se desconoce la causa de su muerte

Gottfried Wilhelm Leibniz es un genio inigualable, un ser excepcional, que cultivó múltiples campos del conocimiento universal con una profundidad y una hondura que no tiene parangón en la Historia de la Cultura.

El filósofo francés Dennis Diderot, quien pese a tener ideas y opiniones muy diferentes a  las del pensador alemán, reconoció la gran valía del germano cuando escribió en la enciclopedia: “Quizás no haya habido nunca un hombre que haya leído tanto, meditado más y escrito más que Leibniz… Lo que ha escrito sobre Dios, la naturaleza y el alma, es de la más sublime elocuencia. Si sus ideas hubiesen sido expresadas con el olfato de Platón, el filósofo de Leipzig no cedería en nada al filósofo de Atenas”.    

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