Explosión del Sabancaya dispersa cenizas hacia 3 distritos de Caylloma
Fuertes vientos dispersan cenizas del volcán Sabancaya.
El volcán Sabancaya, ubicado en la provincia de Caylloma, registró una nueva explosión el pasado 9 de enero a las 3:48 p.m., generando una columna eruptiva de aproximadamente 2,100 metros sobre el cráter. Según el reporte del Instituto Geofísico del Perú (IGP), los vientos dispersaron las cenizas hacia los distritos de Huambo, Cabanaconde y Tapay, situados al noroeste de la región Arequipa.
El evento, catalogado como de moderada intensidad, forma parte del actual proceso eruptivo del Sabancaya, que desde septiembre de 2025 se mantiene en nivel de alerta naranja. El IGP, a través del Observatorio Vulcanológico del Sur (OVS), informó que tras la explosión se emitió una alerta de dispersión de cenizas para advertir a las autoridades locales y a la población potencialmente afectada por la caída del material volcánico.
El director del OVS, Marco Rivera, señaló que este tipo de explosiones son esperadas dentro del comportamiento actual del volcán. “El Sabancaya continúa mostrando actividad eruptiva moderada con emisión intermitente de cenizas, gases y vapor de agua, lo cual es considerado normal en esta etapa”, precisó.
Por su parte, el Centro Vulcanológico Nacional (Cenvul), con sede en Arequipa, mantiene un monitoreo continuo del Sabancaya mediante equipos sísmicos, geodésicos, satelitales y cámaras visuales, con el objetivo de ofrecer información precisa y oportuna a las instituciones encargadas de la gestión del riesgo y la aviación civil.
El IGP recomendó a la población evitar exponerse a la ceniza volcánica, especialmente a personas con problemas respiratorios, y proteger los alimentos y el agua de consumo. Además, exhortó a las autoridades locales a mantenerse atentas a los reportes técnicos diarios y a seguir los protocolos de prevención ante posibles nuevas explosiones.
El Sabancaya es uno de los volcanes más activos del sur del país, y su actividad, aunque constante, se mantiene bajo control gracias al monitoreo científico permanente que realiza el IGP.
