Las izquierdas también colaboraron en generar empleo
Por Carlos Meneses Cornejo
En el Parque Industrial y en el Artesanal.
LOS AREQUIPEÑOS QUE YO CONOCÍ

La Unión Gráfica de Arequipa (UGA) fue uno de los primeros lugares que dieron empleo a arequipeños luego se fundó el parque industrial donde miles encontraron trabajo en fábricas y manufacturas. Igual ocurrió en el parque artesanal de APIMA donde pequeños talleres liderados por hábiles artesanos diestros en sus materias, todos ellos dirigidos por José Domingo Choquehuanca, quien tenía su fábrica de muebles, pero al producirse el golpe militar ocultó todo para que no fuera incautado. Estos pequeños talleres distribuidos dieron lugar para trabajar, se calcula que 10 mil hallaron empleos en grandes fábricas y pequeños negocios.
José Domingo fue testigo directo de una realidad que preocupaba a muchos: el progresivo desplazamiento de mecánicos y pequeños industriales que durante años habían desarrollado sus actividades en el tradicional barrio IV Centenario.
Esos talleres familiares, muchos de ellos dirigidos por arequipeños de cuna se veían obligados a abandonar sus espacios por el avance urbano y la falta de condiciones adecuadas para continuar produciendo. Lejos de ver en ello una crisis insalvable, José Domingo supo reconocer una oportunidad histórica para transformar esa dificultad en un proyecto colectivo de largo aliento.
El proyecto finalmente fue presentado ante la Junta de Rehabilitación y Desarrollo de Arequipa, institución creada a raíz del devastador terremoto que golpeó a la ciudad y que tenía como misión impulsar iniciativas estratégicas para su reconstrucción y modernización.
Esta Junta ya venía promoviendo importantes emprendimientos como el Parque Industrial El Palomar, la Deshidratadora de Alimentos y la creación de Cemento Yura, pilares fundamentales del desarrollo regional.
La Junta de Rehabilitación que promovió el traslado de los artesanos y mecánicos al pie de la carretera a Puno en un lugar al que muchos no quisieron ir por ser un lugar lejano, pero se incentivó a los mismos con ventas de grandes terrenos a largo plazo y con muchas facilidades de pago.

José Domingo Choquehuanca levantó su fábrica en un terreno de más de 5000 mil metros cuadrados y cuando la inauguró, estuvieron presentes muchas autoridades y algunos ministros, ello para promover en los pequeños artesanos y mecánicos el primer proyecto de su tipo en la Asociación de Pequeños Industriales y Mecánicos de Arequipa (APIMA).
Cada socio podía adquirir un terreno de alrededor de 700 metros cuadrados, terrenos que muchos eran irregulares o llenos de piedras, estos socios fueron ayudados por el Cuerpo de Paz que los asesoró con asistencia técnica para sus talleres.
La Asociación de Urbanizaciones Populares de Arequipa (AUPA) no se quedó atrás y envió ingenieros y arquitectos para así ver realizada formalmente la materialización de este proyecto del primer parque industrial de pequeños industriales y mecánicos.
Fernando Belaúnde compró la casa de Tomás Meneses Ballón y la obsequió a la Federación de Trabajadores de Arequipa (FDTA) en la calle Santa Catalina donde hasta el día de hoy es casa de los trabajadores y donde mantienen reuniones en pro de su bienestar.

Desde aquella casa muchas veces se lanzaron a las calles para defender las instituciones de la ciudad, para defenderla de intereses personales que perjudicarían a la población, esta casona fue restaurada, en la gestión de Juan Manuel Guillén Benavides, recuperando su valor histórico y social. La misma suerte corrió el local dirigencial de la AUPA, de donde partió siempre el apoyo para la activación de los diversos parques industriales que hoy se exige en la ciudad.
La izquierda entonces participó activamente de la promoción de la economía y el bienestar social, de manera ordenada y consecuente, logrando hace ya más de 58 años la activación de parques industriales y artesanales que hoy por hoy mantienen un dinamismo económico en Arequipa.
