Clínicas privadas se benefician cada año más por estancamiento de la salud pública

Por: Danna Felipe B.

La región cuenta con apenas cinco hospitales, mientras hay cuatro paralizados.

EN AREQUIPA

Es mentira que cualquier persona puede curar sus dolencias en el sector público. Incontables veces, muchas se han visto obligadas a recurrir a una clínica privada para pagar el privilegiado servicio; el paciente y su familia se endeudan, venden sus objetos de valor, entre otros sacrificios. En comparación con las condiciones de los establecimientos privados, que no paran de crecer, los estatales solo muestran un deterioro progresivo ante la pasividad del Gobierno Regional de Arequipa, administrador de la salud en el departamento.

En nuestra región hay solo cinco hospitales para la atención de más de un millón y medio de arequipeños. En el tercer nivel, de más alta complejidad, están el Hospital Honorio Delgado Espinoza y el Goyeneche, ambos ubicados en la provincia de Arequipa. En el segundo nivel encontramos a Camaná, en la provincia del mismo nombre; Majes, en la provincia de Caylloma; y, subido de categoría recién el año pasado, Alto Inclán, en la provincia de Islay.

Las provincias de Caravelí, La Unión y Condesuyos no tienen ningún hospital en sus territorios.

PACIENTE PASAN PENURIAS

A diario, los enfermos en Arequipa viven penurias por recuperar su salud. Muchas veces, recurrir a puestos y centros es perder el tiempo. El primer nivel de atención sobresale por sus carencias. Tampoco es que en los hospitales las condiciones sean muy distintas. En la ciudad, todos los días se ven personas, desde niños hasta ancianos, formando largas colas para conseguir una cita médica y, más de una vez, se van con las manos vacías.

Clínicas privadas en la ciudad aumentan.

Asimismo, escasean los médicos especialistas y los equipos; las emergencias colapsan, los espacios se reducen, faltan medicamentos e insumos de laboratorio. Todo ello fuerza a los pacientes y a sus respectivos seres queridos a sacar dinero de donde a veces no hay para acceder a un diagnóstico certero y a un tratamiento adecuado para el enfermo.

Mercenarios de la salud también se aprovechan de la necesidad y parece que solo van a los sanatorios en busca de derivar pacientes al sector privado.

La realidad sanitaria fuera de la ciudad es más triste. Varias veces, los establecimientos médicos están separados por largas distancias cuyas vías apenas son trochas carrozables y, por si fuera poco, no hay suficientes ambulancias.

Además, en el caso particular de Caylloma, Majes no atiende a una buena parte de los cayllominos dada su ubicación. El distrito de Majes limita con la provincia de Camaná, haciendo que para la parte céntrica y alta de la provincia, que recibe miles de turistas por el Valle del Colca, sea más esperanzador recurrir a los sanatorios en la ciudad de Arequipa.

Si bien la semana pasada la Autoridad Autónoma de Majes transfirió uno de sus terrenos en el distrito de Chivay a la Municipalidad Provincial de Caylloma para el tan anhelado hospital descentralizado, realmente no se sabe si se tendrá la capacidad de ejecutarlo correctamente, sin ampliaciones ni adicionales.

La región tiene actualmente cuatro nosocomios paralizados cuyas construcciones comenzaron en los últimos nueve años. Estos son Camaná, en la provincia del mismo nombre; Maritza Campos, en el Cono Norte de la ciudad de Arequipa; Chala, en la provincia de Caravelí; y Cotahuasi, en la provincia de La Unión.

En una nota de Diario El Pueblo, fechada el 18 de octubre de 2024, el entonces gerente regional de Infraestructura, Vicente Zeballos, afirmó la entrega de estos cuatro sanatorios en 2026, siendo Chala el primero que debía ser inaugurado debidamente.

Servicios son caros en establecimientos de salud privados. Muchos no tienen acceso a ellos.

Siendo enero de 2026, más de un año después, solamente Camaná y Maritza Campos ya tienen expediente técnico de saldo de obra (determinar qué falta) aprobados y con fuente de financiamiento concreto: un endeudamiento de S/ 284 millones 703 mil 434.51 con el Gobierno Central, ya que, pese a la buena relación entre el gobernador Rohel Sánchez y la expresidenta Dina Boluarte, nuestra máxima autoridad en Arequipa no logró comprometer al Ejecutivo para que desembolsara propiamente.

Según dio a conocer el mismo Gobierno Regional de Arequipa en octubre de 2025, Camaná tiene un plazo de finalización de 11 meses y Maritza Campos de un año. Entonces, por simple lógica, solo uno está dentro del plazo para ser entregado por el doctor Sánchez, aunque desde la gestión se sostiene que, mientras aún no acabe, todo es ajustable.

Al contrario de la salud pública, las clínicas siempre están mejorando sus condiciones.

Un muy privilegiado grupo de arequipeños goza de un seguro privado de salud; dentro de este se encuentra más de una autoridad, ya que es difícil creer que, cuando están mal, claman como la mayoría de la población.

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