“La minería mantendrá estable la economía en Arequipa este 2026”

Por Jorge Turpo R.

El economista, Patricio Quintanilla, sostiene que la inestabilidad política en este año electoral no afectará la economía regional porque esta depende más de lo que ocurre en los mercados internacionales de minerales que en la coyuntura política interna.

PERSPECTIVA DE DESARROLLO

En un año marcado por la incertidumbre política y electoral, la economía suele caminar con cautela. Sin embargo, para el economista Patricio Quintanilla Paulet, Arequipa enfrenta el 2026 con un ancla clara de estabilidad que es la minería.

En su análisis, todos los indicadores apuntan a que el sector minero volverá a ser el principal sostén de la economía regional, incluso en un contexto nacional atravesado por elecciones presidenciales y procesos regionales y municipales.

Quintanilla advierte que los años electorales históricamente generan un clima de desconfianza para la inversión.

“Los grandes inversionistas no se animan a apostar en un país donde no se sabe quién será el próximo presidente ni qué rumbo tomarán los gobiernos regionales y locales”, explica. Esa incertidumbre, dice, suele jugar en contra del crecimiento económico. No obstante, el panorama para Arequipa es distinto: la región depende más de lo que ocurre en los mercados internacionales de minerales que de la coyuntura política interna.

“La minería mantendrá estable la economía en Arequipa este 2026”, afirma Quintanilla. Su optimismo se sustenta en las proyecciones favorables del precio de los metales, especialmente del cobre, cuyo valor sigue impulsado por la transición energética global y la creciente demanda tecnológica.

En ese contexto, Arequipa, como región minera por excelencia, se mantiene relativamente blindada frente a la volatilidad política nacional.

De acuerdo con el análisis de Quintanilla, la minería no solo aporta estabilidad macroeconómica, sino que continúa siendo el principal motor del Producto Bruto Interno regional.

El sector representa cerca del 32 % del PBI de Arequipa, lo que lo posiciona como la actividad económica más importante de la región. Además, genera más de 50 mil empleos directos y alrededor de 200 mil indirectos, un impacto que se extiende a múltiples cadenas productivas.

En términos de inversión, Quintanilla destaca que entre enero y septiembre de 2025 Arequipa recibió más de 500 millones de dólares en inversión minera. Estos recursos se destinaron a explotación de minerales, adquisición de maquinaria, desarrollo de infraestructura y modernización de operaciones.

La cifra no solo refleja confianza empresarial, sino que supera ampliamente los niveles previos a la pandemia, cuando la inversión bordeaba los 400 millones de dólares.

El impacto laboral también es central en su análisis. Quintanilla resalta que Arequipa encabezó el ranking nacional de empleo minero, con 51 270 puestos de trabajo, equivalentes al 23.2 % del empleo minero del país.

Este liderazgo se explica, principalmente, por la presencia de operaciones de gran escala como Cerro Verde, que mantiene altos niveles de contratación directa y de servicios especializados.

En conjunto, la macrorregión sur, de la que Arequipa es eje, concentró el 48.1 % del empleo minero formal a nivel nacional.

Patricio Quintanilla, economista y docente universitario.

DIVERSIFICACIÓN

No obstante, Quintanilla advierte que esta fortaleza también encierra riesgos. La economía arequipeña sigue siendo altamente dependiente de la minería. “Siempre se puede hacer más para diversificar”, señala.

En ese sentido, considera clave que las autoridades regionales y locales impulsen otros motores económicos, como la agricultura. No obstante, lamenta que proyectos estratégicos de agroexportación como Majes Siguas II continúen paralizados, a diferencia de regiones como Ica, donde la agricultura ha logrado empleo pleno.

Otro punto crítico es el uso de los recursos provenientes del canon y las regalías mineras. Quintanilla recuerda que en 2025 Arequipa recibió más de mil millones de soles por este concepto. Sin embargo, cuestiona que esos fondos no se reflejen con claridad en el cierre de brechas sociales.

“No vemos mejoras sustantivas en educación, salud, carreteras o reducción de la anemia”, afirma, y añade que obras emblemáticas como los hospitales de Camaná, Cotahuasi y Maritza Campos, en el cono norte, siguen paralizadas desde hace más de cinco años.

El economista también subraya que los ingresos mineros son volátiles, ya que dependen de las utilidades de las empresas y de los precios internacionales. Por ello, insiste en la necesidad de una planificación de largo plazo.

“No todo el tiempo es bonanza. Si baja el precio del cobre o del oro, el impacto es inmediato en la economía regional y nacional”, advierte.

En palabras sencillas, Quintanilla apela al viejo refrán: hay que guardar pan para mayo, para los tiempos de vacas flacas.

Pese a estas advertencias, su conclusión es clara: en el 2026, la minería seguirá siendo el pilar que sostenga la economía de Arequipa. La clave, subraya, está en aprovechar esa fortaleza para diversificar, planificar y convertir los ingresos en desarrollo sostenible, antes de que el viento internacional cambie de dirección.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.