Centenares de pasajeros perjudicados por cancelación de vuelos en Arequipa

Por Jorge Turpo R. Fotos: Jorge Esquivel

Otro año, el aeropuerto de Arequipa colapso por las lluvias. Aeropuerto Rodríguez Ballón sigue sin radar para la temporada de lluvias. Se cancelaron diez vuelos. El presidente de la CCIA, Carlos Fernández, dijo que es inconcebible que Aeropuertos Andinos ni Corpac adquieran los equipos ILS para solucionar este problema que se repite año a año.

CRISIS OPERATIVA EN TERMINAL AÉREO

La crisis operativa del aeropuerto internacional Alfredo Rodríguez Ballón de Arequipa volvió a estallar, otra vez, como un problema anunciado y nunca resuelto. Desde la tarde del martes, la intensa neblina y el inicio de la temporada de lluvias provocaron la cancelación de vuelos hacia Lima y Cusco, dejando varados a centenares de pasajeros que, con maletas en mano y boletos inútiles, comprobaron que en Arequipa volar sigue siendo un acto de fe más que de planificación.

El martes se cancelaron al menos tres vuelos. Ayer, la cifra se incrementó a siete operaciones suspendidas, todas con destino a Lima y Cusco, dos de las rutas más demandadas del sur del país.

Familias enteras, turistas nacionales y extranjeros, trabajadores que debían regresar a sus centros laborales y pacientes con citas médicas impostergables fueron los principales perjudicados.

Para ellos, la explicación técnica de la neblina no alcanza: lo que enfrentan es desinformación, largas esperas, reprogramaciones inciertas y, en muchos casos, gastos adicionales que nadie asume.

Esta escena no es nueva. En el 2025, el aeropuerto Rodríguez Ballón permaneció prácticamente inoperativo durante seis días consecutivos por condiciones climáticas similares. Más de cinco mil pasajeros, entre peruanos y extranjeros, fueron afectados.

Un año después, la historia se repite con la misma precariedad y las mismas excusas. La pregunta es inevitable: ¿qué se hizo para evitar que el problema vuelva a ocurrir?

La respuesta es incómoda pero clara. El aeropuerto de Arequipa no cuenta con un sistema avanzado de aterrizaje por instrumentos (ILS) de categoría II o III, tecnología indispensable para permitir aterrizajes seguros en condiciones de baja visibilidad por neblina o lluvia. Este sistema, común en aeropuertos de mayor tráfico, guía a los pilotos mediante señales de radio y referencias visuales, reduciendo drásticamente las cancelaciones.

En Arequipa, su ausencia convierte cada lluvia en una amenaza para la conectividad aérea.

Tras la crisis del año pasado, la empresa concesionaria Aeropuertos Andinos, junto con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y Corpac, anunciaron la implementación de estos equipos.

Pasó un año y no hay resultados. Lo único que se ejecutó fue una mejora parcial en la iluminación de la pista, una medida claramente insuficiente frente al problema estructural. La compra e instalación del sistema ILS sigue postergada, sin cronograma público ni compromisos verificables.

RECLAMO

La indignación no se limita a los pasajeros. El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, Carlos Fernández, fue enfático al reiterar su rechazo a cualquier ampliación de la concesión a Aeropuertos Andinos.

“Resulta inconcebible que nos quedemos sin aeropuerto cada vez que llueve. La concesionaria no ha hecho el mayor esfuerzo de inversión. El flujo de pasajeros se ha duplicado y no estamos preparados. Este problema debió resolverse hace tiempo”, señaló.

Fernández sostuvo que la crisis actual es el reflejo directo de la inoperancia y las omisiones de la empresa concesionaria, con la pasividad de las entidades del Estado como telón de fondo.

Para el sector empresarial, la imagen que proyecta Arequipa es la de una ciudad desconectada, incapaz de garantizar algo tan básico como la continuidad de sus vuelos.

A ello se suma otro problema igual de grave: la infraestructura del aeropuerto. El hacinamiento en la sala de embarque es constante, con espacios reducidos que no guardan relación con el volumen actual de pasajeros. Solo una escalera eléctrica permite el acceso a la zona de embarque, que suele lucir abarrotada.

Según Fernández, el terminal aéreo difícilmente superaría una inspección rigurosa de Defensa Civil. En caso de una emergencia, como un sismo, las consecuencias podrían ser fatales.

Mientras tanto, Arequipa vuelve a quedarse sin tránsito aéreo justo cuando recién empieza la temporada de lluvias.

Los pronósticos climáticos advierten que las precipitaciones continuarán en los próximos días, lo que anticipa nuevas cancelaciones y más pasajeros afectados. Turistas que se llevarán una pésima imagen de la ciudad, inversiones que se enfrían y ciudadanos que, una vez más, pagan el costo de la desidia.

La crisis del aeropuerto Rodríguez Ballón no es solo un problema técnico. Es una muestra de cómo la falta de planificación, inversión y fiscalización termina castigando siempre al mismo eslabón: el pasajero. En Arequipa, en los primeros meses de cada año, volar sigue dependiendo del clima, pero sobre todo de la negligencia.

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