REUNIÓN EN EL CHIFA DEL PRESIDENTE JERI
Por: Augusto Arce Paredes – Docente Derecho Constitucional
LA NOCHE DEL CHIFA
La situación política y jurídica del presidente José Jerí, tras la cena fuera de agenda en un chifa con un empresario chino, se ha convertido en una prueba crítica de la transparencia del poder y de la fragilidad de nuestra institucionalidad democrática. Nos deja este evento un déjà vu de la casa de Sarratea y el episodio de Pedro Castillo.
Aquella reunión, realizada el 26 de diciembre por la noche en un chifa de Lima, no figuraba en la agenda oficial del presidente y se llevó a cabo sin cobertura de prensa ni registro público, con un Jerí descendiendo de un vehículo oficial, con capucha y acompañado por su escolta, para encontrarse con el empresario chino Zhihua Yang.
Lo que más me impactó no fue solo el hecho de la cita, sino el contexto: un presidente interino que se presenta como cercano al pueblo, que “come chifa y pollería”, pero que al mismo tiempo elige la nocturnidad y la ausencia de protocolo para reunirse con un empresario con intereses ante el Estado. Esa disonancia entre el discurso de cercanía y la práctica de la opacidad es, en sí misma, un indicio preocupante.
FRENTE JURÍDICO Y CONTROL POLÍTICO
En el plano jurídico, el caso se mueve todavía en el terreno de las indagaciones preliminares y del control político, más que en el de una acusación penal concreta. La Comisión de Fiscalización del Congreso ha solicitado información detallada sobre los temas tratados, los asistentes y las razones por las que el encuentro no fue registrado oficialmente.
CONGRESO INVESTIGA A JERÍ
La Comisión de Fiscalización, presidida por Elvis Vergara, envió un oficio a Jerí solicitando información “urgente y detallada” sobre la reunión del 26 de diciembre: fecha, hora, lugar, identidad completa del empresario, temas tratados, acompañantes y motivo por el cual no se registró en la agenda oficial.
La indagación se centra en el uso de vehículo oficial, la ausencia de registro en la agenda presidencial y el posible conflicto de interés derivado de encuentros fuera de protocolo con un empresario con negocios en el país.
CONSECUENCIAS
Algunos congresistas han planteado la posibilidad de impulsar una moción de vacancia, alegando “incapacidad moral” por la cita clandestina, aunque este escenario aún está en fase política preliminar.
Otras bancadas, como sectores del fujimorismo, consideran “excesivo” hablar de vacancia en esta etapa y abogan por esperar las explicaciones de Jerí antes de adoptar medidas más drásticas.
RESPUESTA DE JERÍ
Jerí ha reconocido públicamente que la reunión nocturna y fuera de Palacio fue un “error de forma” y ha ofrecido disculpas, aunque niega haber cometido delito o haber gestionado favores indebidos.
El presidente ha manifestado su disposición a colaborar con las comisiones parlamentarias, asegurando que “no tiene nada que ocultar” y que la cita se vinculaba a actividades por el Día de la Amistad Perú–China.
CRISIS DE CONFIANZA Y MEMORIA RECIENTE
Mientras Jerí repite que “no tiene nada que ocultar” y ofrece disculpas públicas, la percepción ciudadana se alimenta de un historial cercano de escándalos: Rolexgate, Sarratea, reuniones sin registro en Palacio. Desde la calle, el mensaje que se recoge es que el poder no parece aprender de sus errores, que la clandestinidad continúa siendo una tentación recurrente.
No debe perderse la institucionalidad y no debería generar crisis política lo realizado por el presidente, el congreso no debe actuar conforme a criterios subjetivos sino mantener objetividad para asegurar la Gobernabilidad. No es momento de hablar de vacancia.
