Diplomacia peruana ante el la integración regional

Por Carlos Meneses

América Latina necesita más cooperación y menos aislamiento. El Perú tiene la posibilidad de ser un actor puente en esa tarea, promoviendo consensos pragmáticos y defendiendo el multilateralismo en tiempos de incertidumbre. La política exterior, bien conducida, puede ser un instrumento de estabilidad y desarrollo. El desafío es que las palabras pronunciadas en Panamá se conviertan en políticas sostenidas y visibles en casa.

El viaje del canciller Hugo de Zela a Panamá para participar en la segunda edición del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe llega en un momento crucial para la región. América Latina enfrenta una coyuntura marcada por tensiones políticas internas, la desaceleración económica global y una creciente fragmentación en los espacios multilaterales. En este contexto, la presencia del Perú en un foro de alto nivel representa una oportunidad —y también una prueba— para redefinir su papel en el concierto regional.

El encuentro, que congrega a jefes de Estado, cancilleres y ministros de economía y comercio, busca promover acuerdos que impulsen la inversión y el comercio intrarregional. Sin embargo, más allá de los anuncios diplomáticos, la pregunta de fondo es si los países latinoamericanos están realmente dispuestos a construir una agenda común de desarrollo. La fragmentación política, las crisis institucionales y la falta de continuidad en las políticas públicas han debilitado la voz de la región en los foros globales.

Para el Perú, el foro en Panamá constituye una oportunidad para reposicionar su política exterior después de un periodo de marcada inestabilidad interna. La diplomacia peruana, tradicionalmente reconocida por su perfil técnico y su prudencia, debe recuperar protagonismo. Ello implica no solo participar en los debates sobre integración, sino liderar propuestas que articulen los intereses del país con los desafíos compartidos del continente: la transición energética, la reactivación económica sostenible y la reducción de las desigualdades sociales.

El canciller De Zela, con experiencia en el servicio exterior y ante organismos internacionales, enfrenta el reto de traducir los compromisos multilaterales en resultados concretos. La “diplomacia de resultados” que inspira su participación en el panel principal del foro no debe quedar en el discurso. Requiere coordinación efectiva entre las carteras de Economía, Comercio Exterior y Energía, así como un diálogo constante con el sector privado y la sociedad civil.

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