Sí, así es este país

SIN AMBAGES

Por Úrsula Angulo

Ya nadie respeta, así es esta gente, por eso estamos como estamos y la que más detesto: así es este país. Todas son frases que escuchamos y que quizá —solo un quizá, sin señalar a nadie, por supuesto— has dicho tú también alguna vez. Es lo que por ahí se dice cuando no se encuentra una explicación lógica a ciertos comportamientos inapropiados o sin sentido de otros seres humanos, o cuando ya se tiene que terminar una conversación y se quiere hacer un cierre con el que se cree —casi casi se tiene certeza— que todos van a estar de acuerdo y así se puede aprovechar el silencio posterior para despedirnos rápidamente y seguir nuestro camino.

Es cierto que algunas acciones y reacciones, y algunas conductas llaman la atención porque son inapropiadas, pero esas frases hechas, que se dicen a manera de justificación del colmo del descaro, diluyen la responsabilidad individual y parecieran convertirla en una norma colectiva que aligera la magnitud de aquello que se reprocha. Se normaliza lo que nunca dejará de ser censurable.

Ese «por eso estamos como estamos» pareciera responder a la costumbre, al día a día. Pero recordemos que la cotidianeidad, si fuera el caso, no desvanece a la actuación irresponsable y sin escrúpulos. Los sobornos y los acuerdos debajo de la mesa, por mencionar solo dos ejemplos, son indignantes siempre. Esas frases, como las que menciono en las primeras líneas de este artículo, no describen la realidad, más bien, la disfrazan; son las frases a manera de consuelo porque nos resulta inconcebible el descaro impasible.

Pero no perdamos de vista el otro lado de la figura, mucho más bonito, por cierto: el que decide hacer lo correcto y no se va del estacionamiento sin pagar, el que avisa al mozo que le están cobrando menos y también el que avisa que le están dando más vuelto del que corresponde, el que devuelve una cartera olvidada en su taxi. Todo eso también existe, pero, claro, no siempre nos enteramos porque no se anuncia. En todo caso, ese también es el «así es este país» y el «así es esta gente», solo que con otra entonación y otro gesto. Ahora, está en nosotros convertir en costumbre esa entonación que tiene un bonito acento de orgullo.

Entonces, ahí quedan dos alternativas de exactamente las mismas frases para que tú decidas con cuál de las dos versiones te identificas. Y alguna vez me contarás con qué entonación leíste el título de este artículo.   

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