Salud en Arequipa, al borde del colapso
Por Carlos Meneses
Arequipa no puede normalizar el desastre. Cada cirugía suspendida, cada cita postergada, cada paciente que espera sin respuesta, representa una deuda moral y política. El derecho a la salud no admite excusas ni vacaciones. Es hora de que quienes dirigen el sistema —desde EsSalud hasta el Gobierno Regional— asuman su responsabilidad con transparencia y urgencia. Porque la salud en Arequipa ya no está en crisis: está al borde del colapso.
Otra vez la salud pública en Arequipa enfrenta una tormenta que parece no tener fin. En menos de una semana, dos crisis distintas han puesto en evidencia el deterioro estructural del sistema sanitario: la suspensión de cirugías en EsSalud por falta de insumos y la huelga indefinida de médicos del Ministerio de Salud. Ambas historias se cruzan en un punto común: la ausencia de gestión, planificación y liderazgo.
En EsSalud, más de 720 mil asegurados vuelven a vivir con la angustia de no saber si mañana podrán ser operados o atendidos. Los insumos adquiridos por emergencia apenas duraron diez días, y los médicos advierten que la falta de materiales críticos ya obliga a suspender cirugías cardíacas. No se trata de cifras, sino de vidas en riesgo. La propia carta del personal asistencial, que alerta sobre posibles fallecimientos, debería haber encendido todas las alarmas. Pero en lugar de priorizar la compra urgente de medicamentos, la administración decidió invertir cerca de 200 mil soles en fortalecer el área patrimonial. Una decisión burocrática e insensible frente a un sistema que sangra por falta de gestión.
En el otro frente, el panorama no es menos desolador. Cerca de 7 mil citas médicas del Minsa se postergan a diario por una huelga indefinida. Los hospitales Honorio Delgado y Goyeneche, ya saturados, enfrentarán días de caos y desatención. Los médicos protestan por la precariedad del sistema y por la falta de respuesta de sus autoridades. La ausencia del gobernador regional, que decidió tomarse vacaciones en plena crisis, solo agrava la sensación de abandono.
El colapso sanitario no se produce de un día para otro. Es la suma de años de improvisación, de gestiones que administran el problema sin resolverlo, y de autoridades más preocupadas por justificar errores que por atender enfermos. La falta de insumos, los hospitales deteriorados y las huelgas recurrentes son síntomas de una enfermedad más profunda: la desidia institucional.
