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Pacientes trasplantados se quedan sin medicamentos y se agrava su salud
Desabastecimiento de medicamentos vitales pone en riesgo la supervivencia de los órganos recibidos. Los afectados denuncian deshumanización, falta de gestión y ausencia de respuestas claras de las autoridades.
CRISIS HISTÓRICA EN ESSALUD
Más de 200 pacientes trasplantados de EsSalud atraviesan una emergencia silenciosa en Arequipa. Desde hace más de un mes, el desabastecimiento de medicamentos
Inmunosupresores, indispensables para evitar el rechazo del órgano trasplantado, ha puesto en riesgo su salud y, en algunos casos, su vida. Lo que para cualquier hospital sería una alerta roja, aquí se ha convertido en rutina: esperar, reclamar y volver a esperar.
La crisis golpea a los pacientes que se atienden en el Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo, principal establecimiento de EsSalud en la región.
“Sin inmunosupresores, el organismo empieza a rechazar el órgano recibido. El desenlace es conocido y devastador, la pérdida del trasplante y retorno a la hemodiálisis, una terapia que ata al paciente a una máquina varias veces por semana”, explica, Gaby Rosas Muñoz, representante de la Asociación de Pacientes Renales.
Ayer realizaron una protesta en el frontis de la gerencia y fueron atendidos por funcionarios de la red asistencial, pero sin una solución concreta.
La gerenta, Guadalupe Mamani, no los recibió; se encontraba de permiso. “Nos dijeron que quizá desde el próximo viernes empezarían a llegar los medicamentos. Nada seguro”, relata Rosas Muñoz. Para quienes dependen de una dosis diaria, “quizá” no es una respuesta.
Rosas Muñoz conoce el problema desde el cuerpo. Durante 14 años vivió con un riñón trasplantado. En la pandemia, la interrupción de su tratamiento terminó con la pérdida del órgano donado.
“Eso mismo puede pasar ahora. Sin los medicamentos, el rechazo es cuestión de tiempo”, advierte.
Volver a hemodiálisis no es solo un retroceso médico; es una condena física, emocional y económica.
La dirigente afirma que esta es la peor crisis que ha vivido el seguro social en Arequipa.
“Llevo 30 años atendiéndome en el hospital y nunca vi un desabastecimiento de esta magnitud. Nos dicen que el problema es con los proveedores, pero no estamos hablando de una ferretería; estamos hablando de un hospital que debe prever porque está en juego la vida de las personas”, sostiene.
El malestar no es solo por la falta de fármacos, sino por lo que los pacientes describen como un trato deshumanizado.
Señalan ausencia de liderazgo, demoras injustificadas y una gestión que no responde ante emergencias.
“La gerenta no está cuando se la necesita. Y esto no es nuevo: llevamos más de un año y medio con problemas”, afirma Rosas Muñoz.
La crisis, además, no es exclusiva de los trasplantados. En los últimos meses, el seguro social ha evidenciado faltantes en distintas especialidades. La situación llegó al extremo de suspender cirugías por ausencia de insumos.
Aunque algunas intervenciones se retomaron de forma paulatina, el problema persiste. Mientras tanto, la gerencia local atribuye las fallas al nivel central. Pese a los pedidos de salida formulados por gremios médicos y trabajadores, la gerenta se mantiene en el cargo. En medio quedan 720 mil asegurados en Arequipa.
¿QUÉ MEDICAMENTOS FALTAN?
Los pacientes trasplantados denuncian la ausencia de inmunosupresores esenciales: ciclosporina (jarabe y cápsulas), micofenolato y tacrolimus, entre otros.
Durante las últimas semanas, la asociación ha mantenido comunicación constante con áreas médicas y administrativas para exigir la compra inmediata.
Hospital Carlos Alberto Seguín Escobedo afronta una de sus peores crisis.
“Hasta hoy no hay solución”, señalan. Sin estos fármacos, el tratamiento se interrumpe y el riesgo se multiplica.
La Constitución reconoce el derecho a la salud. En la práctica, ese derecho se diluye cuando la farmacia no tiene lo indispensable. Para un paciente trasplantado, no recibir su medicación no es una incomodidad: es una amenaza directa. Cada día sin dosis suma probabilidades de rechazo, hospitalización y pérdida del órgano.
Los pacientes piden algo elemental como la previsión, transparencia y urgencia. Que se compre lo que falta, que se informe con claridad y que quienes dirigen den la cara. La salud no admite permisos ni excusas administrativas. En Arequipa, más de 720 mil asegurados esperan que el sistema recuerde esa obviedad antes de que sea demasiado tarde.