Lima rezagado en el ranking mundial de ciudades

Por: MBA. Martín Taype Molina

Ya encontrándonos en el segundo mes  de este año 2026, se ha consolidado el mundo multipolar, altamente competitivo y con múltiples desafíos tanto para las personas, organizaciones y los países dado el actual adverso contexto económico y geopolítico, de crisis económica en importantes regiones del mundo y riesgo de guerra global por el escalamiento de conflictos regionales en curso y otros potenciales por iniciarse, ante esto todos tenemos que adaptarnos a los cambios, pero para hacerlo exitosamente debemos contar con una economía que permita al emprendimiento privado, motor del crecimiento económico, desarrollarse, invertir, fomentar la investigación en el desarrollo de nuevos productos o servicios a efectos de ser más competitivos en el mercado mundial y ser cada vez más eficientes y eficaces.

Ante tales desafíos es relevante que las principales ciudades de los países del mundo sean también competitivas y que contribuyan al desarrollo de sus respectivos países. En este aspecto nuestra ciudad capital Lima volvió a retroceder en el ranking global de ciudades inteligentes y sostenibles. Según el reporte Cities in Motion 2025, elaborado por el IESE Business School, la capital peruana cayó del puesto 144 al 150 de 183 ciudades evaluadas, con una puntuación de 28.6, confirmando un deterioro en su desempeño urbano frente al año anterior. Según fue publicado en el portal web de la Asociación Automotriz del Perú (AAP). El pasado 26 de diciembre del año pasado.

De acuerdo a la citada publicación el ranking global de ciudades inteligentes y sostenibles “evalúa nueve dimensiones clave, entre ellas: movilidad, medioambiente, planificación urbana y tecnología y ubica a Lima por debajo del promedio en todos los pilares. El desempeño más crítico se registra en Movilidad y Transporte, donde la ciudad ocupa el puesto 176, una de las peores ubicaciones a nivel global.”

Si bien los resultados de esta publicación son referenciales, no podemos vivir de espaldas a la realidad, a pesar de las grandes inversiones urbanas en la Capital de nuestro país, estas no han sido correspondidas con un crecimiento urbano planificado, donde el transporte en Lima es un caos, causando numerosas pérdidas de vidas humanas, por accidentes de tránsito como perdidas de horas hombre de la población en desplazarse desde sus hogares hacia sus centros de trabajo y viceversa.

Y es que crecimiento económico por sí solo no garantiza desarrollo real ni oportunidades equitativas. En el Perú, las últimas décadas de crecimiento no han logrado cerrar las brechas sociales, donde buena parte de la población sigue viviendo en condiciones de pobreza, de inseguridad alimentaria, enfrentando múltiples carencias, incluso en servicios básicos.

En tal sentido, es fundamental un cambio en la dirección del Gobierno en nuestro país, que enfrente de manera efectiva los grandes problemas internos, como la corrupción sistemática y la creciente inseguridad ciudadana. Estamos cansados de escuchar o leer día tras día de nuevos casos de corrupción en el sector público y privado, así como de muertes y tragedias generadas por la delincuencia en todas sus formas, desde las extorsiones hasta el sicariato.

Es momento de actuar no con recetas fracasadas como las Declaratorias de Emergencia, para combatir la inseguridad ciudadana ni con solo rediseñar procesos o cambiar directivos de instituciones públicas a dedo, es urgente revalorizar el talento humano a todo nivel, bajo una auténtica meritocracia basada en competencias y resultados. El recurso humano es el activo más valioso de toda organización, y debe ser valorado y respetado.

Además, este cambio de dirección en el Gobierno de nuestro país debe ser proactivo ante el adverso contexto económico y geopolítico externo, manteniendo la neutralidad entre los bloques económico militares que se vienen fortaleciendo a raíz de los conflictos regionales en curso y potenciales por iniciarse que pueden escalar hacia una peligrosa confrontación global. Vivimos en un mundo multipolar y debemos adaptarnos a ello. Si aspiramos a que Lima no continue rezagado en el ranking mundial de ciudades, y que contribuya al desarrollo del país y brinde una mejor calidad de vida a sus habitantes, debemos construir un país más justo, más seguro y más digno para todos.

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