Lluvias inundan hospital de Yanahuara y ponen en riesgo el colegio Muñoz Najar

Foto: Jorge Esquivel

NO TIENEN SISTEMAS DE DRENAJE PLUVIAL.

La fuerte lluvia que cayó la tarde de ayer sobre la ciudad de Arequipa volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de su infraestructura pública. En cuestión de minutos, las precipitaciones provocaron la inundación del Hospital III de Yanahuara de EsSalud y del histórico colegio Manuel Muñoz Najar, afectando la atención médica y el normal desarrollo de las actividades educativas.

Cuando transcurría con normalidad la atención a decenas de pacientes en el Hospital III de Yanahuara, el agua comenzó a ingresar por la calle Emmel tras una torrencial lluvia que se prolongó durante gran parte de la tarde. Según imágenes difundidas por usuarios y testigos, minutos después del inicio de las precipitaciones, el agua se filtró por los pasillos del primer piso, alcanzando oficinas administrativas y consultorios externos.

Personal asistencial y administrativo intentó contener el avance del agua con escobas y jaladores, pero la cantidad acumulada lo hizo imposible en un primer momento. Las labores de limpieza se realizaron incluso mientras la lluvia continuaba cayendo, lo que complicó el control de la emergencia.

Pese a las condiciones adversas, la atención médica no fue suspendida. Pacientes formaron colas en diversas especialidades, preocupados por la situación dentro del establecimiento. “Parecía que el agua venía de todos lados. Solo podíamos esperar a que bajara la lluvia”, relató una usuaria del hospital.

Hasta el cierre de esta nota, EsSalud no emitió un comunicado oficial sobre lo ocurrido, lo que generó cuestionamientos sobre la falta de medidas preventivas ante la temporada de lluvias. Trabajadores del hospital indicaron que no es la primera vez que sucede un hecho similar. En años anteriores también se registraron inundaciones, aunque de menor magnitud.

No se reportaron daños personales ni pacientes afectados directamente, pero se espera una evaluación técnica para determinar el impacto en equipos médicos, mobiliario y documentación. La recurrencia de estos incidentes ha despertado preocupación entre el personal, que advierte la necesidad de reforzar el sistema de drenaje y revisar la infraestructura sanitaria del nosocomio.

PLANTEL AFECTADO

A pocos kilómetros de distancia, el colegio Manuel Muñoz Najar, ubicado en el Cercado de Arequipa, también sufrió los embates de la lluvia. Oficinas administrativas, talleres y aulas quedaron anegadas luego de que el agua ingresara con fuerza por el patio principal.

Cada temporada de lluvia ambientes del colegio Muñoz Najar se inundan pero no hay solución.

“Se produjo lo que se temía: el agua ingresó a nuestros ambientes”, declaró el director del plantel, Jesús Pacuala Paucara, quien junto al personal intentó retirar el agua utilizando escobas y baldes. La intervención del Cuerpo General de Bomberos ayudó a controlar la situación, aunque los daños materiales fueron considerables.

El agua afectó la dirección, subdirecciones, secretaría y el laboratorio. Varios pisos quedaron deteriorados y los techos presentan filtraciones graves, especialmente en los talleres de Educación Técnica y en el aula de Educación Física. Los libros, materiales didácticos y parte del mobiliario también resultaron dañados.

El director explicó que urge la construcción de una zanja y la instalación de tuberías para evacuar el agua hacia la calle, pero la institución no cuenta con recursos suficientes. “Cada vez que llueve fuerte, el agua se mete a la dirección. Esta vez logramos contenerla porque estuvimos limpiando permanentemente”, indicó.

La UGEL Norte transfirió solo S/ 5850 para reparaciones menores, cuando el costo total de los daños asciende a aproximadamente S/ 120 000. Ante la falta de presupuesto, la comunidad educativa evalúa realizar actividades de recaudación y pedir apoyo a exalumnos y a la Asociación de Padres de Familia (APAFA).

Sin embargo, la emergencia se agrava por un conflicto legal: el terreno del colegio pertenece a la Fundación Unión Muñoz Najar, que lo donó en 1933 para el nivel primario, pero el Estado no ha completado el proceso de prescripción adquisitiva. Esto impide que el Gobierno Regional o la Municipalidad Provincial ejecuten obras de infraestructura.

“El trámite está detenido desde el año pasado. Hemos enviado informes y fotografías de los daños, pero no hay respuesta. Mientras tanto, cada lluvia pone en riesgo la integridad de nuestros estudiantes”, advirtió Pacuala.

Cinco aulas ubicadas en el segundo piso están en desuso debido al deterioro estructural, acumulación de humedad y filtraciones. En esos ambientes el agua ingresó nuevamente, dañando mobiliario antiguo y generando malos olores, lo que ha convertido el lugar en un posible foco infeccioso.

Los episodios ocurridos en Yanahuara y el colegio Manuel Muñoz Najar reflejan una problemática recurrente en Arequipa: la falta de sistemas de drenaje eficientes y la escasa planificación para enfrentar las lluvias intensas, que se repiten cada verano.

Tanto en hospitales como en colegios, las emergencias se abordan de forma reactiva, con trabajadores y directores improvisando soluciones ante la ausencia de respuestas institucionales. Las autoridades regionales y municipales han anunciado planes de mantenimiento y limpieza de alcantarillas, pero los hechos demuestran que siguen siendo insuficientes.

Mientras los técnicos evalúan los daños y los funcionarios discuten responsabilidades, las lluvias continúan y miles de arequipeños siguen expuestos. La población espera que, esta vez, las autoridades pasen de los anuncios a las acciones concretas para evitar que los servicios esenciales colapsen cada temporada de lluvias.

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