La crisis en la seguridad social ya no admite excusas
Por: Carlos Meneses
El derecho a la salud, consagrado en la Constitución, no puede ser una promesa vacía. Lo que hoy ocurre en los hospitales de EsSalud de Arequipa es el reflejo de una estructura debilitada por la desidia, la falta de control y la ausencia de políticas sostenibles. Corresponde al Estado, al Congreso y a la propia institución asumir con urgencia esta emergencia. La crisis en la seguridad social no se resuelve con comunicados, sino con acción inmediata, gestión responsable y un compromiso real con los asegurados que hoy claman por atención.
La crisis en el sistema de seguridad social del país ha alcanzado un punto crítico. El reciente informe de la Contraloría General de la República revela un panorama alarmante: más de seis mil pacientes en Arequipa esperan una cirugía en los hospitales de EsSalud, y las intervenciones podrían volver a suspenderse por la falta de medicamentos e insumos médicos. Esta no es solo una deficiencia administrativa; es una amenaza directa a la vida y la salud de miles de peruanos que confiaron en el sistema público de atención.
El Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín Escobedo, el Hospital III Yanahuara y el Hospital I Edmundo Escomel, todos pertenecientes a EsSalud, enfrentan el mismo diagnóstico: desabastecimiento crítico de medicamentos, implantes traumatológicos, suturas y materiales básicos. En Yanahuara hay 2420 personas en lista de espera; en el Seguín Escobedo, 3090; y en el Escomel, 799. En total, más de seis mil pacientes ven aplazada una cirugía que, en muchos casos, podría salvarles la vida o evitarles discapacidades permanentes.
La situación se agrava por los prolongados tiempos de espera. Cientos de asegurados llevan más de seis meses aguardando una intervención. La falta de insumos no solo paraliza salas de operaciones, sino que multiplica el sufrimiento, incrementa el riesgo de complicaciones médicas y erosiona la confianza en el sistema. La salud pública no puede depender de improvisaciones ni de gestiones burocráticas que postergan lo urgente.
El cambio de autoridades —con la reciente salida de Guadalupe Mamani y el nombramiento de Roberto Orlando Núñez Quiroz como nuevo gerente de la Red Asistencial Arequipa— no puede limitarse a una rotación de nombres. EsSalud requiere liderazgo técnico, planificación logística eficiente y una supervisión real sobre el abastecimiento de los hospitales. Cada día de demora se traduce en dolor, desesperación y vidas en riesgo.
