Desolación, congoja e impotencia: el drama que viven familias damnificadas
Desolación, congoja e impotencia es lo que vivieron centenares de pobladores de diversos distritos de la ciudad de Arequipa, tras las torrenciales lluvias que azotaron la ciudad y dejaron a su paso muerte, destrucción y pérdidas materiales incalculables.
Las precipitaciones, acompañadas de descargas eléctricas, inclusive granizo, sorprendieron a muchas familias que realizaban sus actividades cotidianas. En cuestión de minutos, las calles se convirtieron en ríos de lodo que avanzaban sin control, ingresando a viviendas y arrastrando todo lo que encontraban a su paso.
Los últimos reportes oficiales confirmaron el fallecimiento de dos personas en el distrito de Cayma. Entre los casos más dramáticos, una mujer adulta mayor perdió la vida al ser arrastrada por el lodo cuando intentaba rescatar a su nieta. En otro sector del mismo distrito, un hombre murió en circunstancias similares.
En las urbanizaciones Buena Vista y la Cooperativa Abogados, en el distrito de Yanahuara, los vecinos aún no logran asimilar lo ocurrido. El agua descendió con fuerza desde la torrentera conocida como Chullo, desbordándose e ingresando violentamente a las viviendas.
“Pensé por momentos que mi casa se venía abajo. Ingresaba agua por todo lado, principalmente la que venía de la torrentera. Entramos en pánico”, relató, con la voz entrecortada, una vecina que observaba impotente cómo el barro cubría su sala y cochera.
Otros moradores, pala en mano, intentaban retirar el lodo acumulado en el primer piso de sus viviendas.
“Necesitamos apoyo. El barro supera el metro en algunas partes. Hemos perdido muebles, electrodomésticos y documentos”, manifestó un padre de familia mientras trabajaba junto a sus hijos y vecinos.
En varios sectores el panorama era similar. Las viviendas presentaban daños estructurales y las familias exigían la presencia inmediata de las autoridades distritales y regionales para atender la emergencia.
“Han pasado varias horas desde la inundación y no he visto ningún tipo de ayuda por esta zona. Me dijeron que más arriba había cargadores frontales limpiando, pero aquí nada. Nosotros, con vecinos y familiares, estamos haciendo todo”, reclamó otro damnificado.
En la calle Grande, también en Cayma, una madre narró los minutos de terror que vivió junto a sus hijos.
“Mientras almorzábamos empezó la lluvia con truenos y rayos. Pensamos que era una lluvia más, hasta que sentimos un fuerte golpe en la puerta y vimos cómo el agua ingresaba con fuerza. Les dije a mis pequeños que suban al segundo piso mientras llamaba a mi esposo para que venga a ayudarnos”, contó, pidiendo mantener su identidad en reserva.
Los testimonios se repiten en distintos puntos de la ciudad. De manera preliminar, se estima que más de 405 viviendas resultaron afectadas por las inundaciones y deslizamientos.
Durante un recorrido por las zonas dañadas, se constató que varias vías quedaron intransitables. Grandes huecos, acumulación de lodo, piedras y escombros impedían el paso vehicular y peatonal, complicando aún más las labores de auxilio.
Los distritos con mayores daños fueron Yanahuara, Cayma, Cerro Colorado y Paucarpata. En las zonas más alejadas del centro, como Chiguata, Pocsi y Polobaya, los daños se concentraron principalmente en el sector agrícola.
Mientras tanto el cielo parece no dar tregua, las familias afectadas enfrentan una dura realidad: reconstruir sus hogares, entre lamentos y la esperanza de que la ayuda llegue antes de que otra lluvia vuelva a ponerlos a prueba.
