Los therians: identidad, locura o show para ganar likes
Ricardo Montero

Es muy probable que haya visto en TikTok o YouTube videos de jóvenes con máscaras de animales y saltando en cuatro patas, una práctica denominada quadrobics. Son los therians, la nueva presa de los algoritmos digitales, que a menudo son señalados como “locos” por el usuario promedio. 

Sin embargo, si bajamos el volumen al ruido de las redes –donde el insulto precede a la comprensión–, emerge un fenómeno que exige un análisis serio.

Este fenómeno es un nativo digital que no logra alcanzar el mundo real.

Mientras que en las calles la presencia de los therians es poco significativa, en las redes es masiva.

Al revisar los datos del TikTok Creative Center, la herramienta para medir tendencias en esta red social, se comprueba que desde enero del 2022, el hashtag #therianthropy (que identifica globalmente a los therians) ha acumulado 524 000 publicaciones (a un promedio diario de 342).

Argentina es el país en el mundo con mayor interés por este contenido, mientras que Perú es cuarto en Latinoamérica.

Ahora bien, ¿están los therians atrapados en una suerte de “locura”? La ciencia sugiere lo contrario. Una investigación en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews distingue entre la licantropía clínica, un trastorno mental que provoca un delirio de transformación humana a animal, de la teriantropía no clínica, que no es un síntoma de enfermedad mental, sino una forma de procesar la identidad y sentir el cuerpo.

Con esta distinción, la comunidad científica descarta el estigma de “locos” endosado a los therians.

¿Por qué este fenómeno ha explotado ahora? Una explicación posible reside en la “modernidad líquida” del sociólogo Zygmunt Bauman, quien afirmó que en esta era se están “disolviendo” las estructuras sólidas del pasado, como el trabajo estable o el matrimonio para toda la vida, dando paso a un mundo acelerado, provisional, ansioso de novedades y agotador.

Este desequilibrio lleva a los jóvenes a edificar refugios en comunidades alternativas.

No obstante, cabe preguntarse si el therianismo es una búsqueda legítima o una huida desesperada hacia lo irracional, ya que al adoptar una identidad animal, el individuo podría estar intentando evadir las reglas de la convivencia humana, refugiándose en prácticas que, lejos de sanar posibles traumas, podrían profundizarlos.

Entonces, aquí surge un punto crítico: ¿este comportamiento es una exploración auténtica o es una actuación para el algoritmo?

En mi opinión, es un simple “show” para ganar “likes”, tomando en cuenta que las redes incentivan la excentricidad. De esta forma, lo que debería ser la búsqueda de una identidad se transforma en una pose para tener más presencia en el mundo virtual.

Sin embargo, más allá del aplauso, la estigmatización o la burla viral, es necesario preguntarnos qué tan crítica está nuestra realidad para que a tantos jóvenes les resulte más cómodo fingir ser animales en el mundo virtual, que intentar ser humanos en el mundo real.

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