ELECCIONES: DE LA ESPERANZA A LA INCERTIDUMBRE
Por: Edgard Norberto
“Beto” Lajo Paredes

La historia política de nuestro país, está compuesta de gestiones fracasadas, golpes de Estado prometedores y elecciones de esperanza. ¿Como así? Cuando gobernaban los militaristas (militares en actividad metidos en política) y fracasaban, convocaban elecciones para dejarle la “papa caliente” a los ciudadanos civiles elegidos; si estos gobernaban mal, volvían los militaristas, mediante asaltos al poder político; así se estuvo hasta la década de los 70.

Retornó la democracia en la década del 80, con nueva Constitución Política del Estado de 1979, elaborada y aprobada por los últimos buenos políticos que tuvimos, tanto de la derecha, el APRA y de los partidos políticos de tendencias marxistas. Fue elegido el Arq. Fernando Belaúnde (1980 – 1985), promulgó la Constitución de 1979; devolvió los diarios expropiados a sus antiguos dueños; se comportó un caballero demócrata, pero, no colmó las expectativas populares; en los siguientes comicios, eligieron a Alan García (1985 – 1990), en los primeros años elevó el PBI considerablemente, ejecutó importantes obras (Tren Eléctrico, INEN, IPEN, inició los viajes de investigación a la Estación Machu Picchu en la Antártida, y otros), en los últimos años, tuvo una muy discutible administración; por lo que el pueblo ungió presidente de la República al Ing. Alberto Fujimori (1990 – 2000), el primer outsider; afrontó la recesión económica; el terrorismo de Sendero Luminoso y MRTA; superó el aislamiento financiero; aplicó el fuerte ajuste fiscal (antes denominado paquetazo); privatizó las empresas públicas por deficientes; desreguló la normatividad laboral, a fin, promover el empleo; restituyó al país a los organismos multilaterales; cabe reconocer lo siguiente, el autogolpe del 05 de abril de 1992 (repudiable por interrumpirse la democracia), fue aplaudido por el pueblo mayoritariamente; en 1995, lo reeligieron en primera vuelta, al remontar la mitad más uno de los votos válidos.

El error político de pretender la re reelección, el agotamiento del fujimorismo, los excesos criminales del grupo Colina y los famosos vladivideos; dio lugar, a la elección de Alejandro Toledo (2001 – 2006), de regular gestión, incorporó, a la actividad política y pública, a respetables profesionales como Luis Solari, David Waisman y otros; cayó en serios cuestionamientos de desaprobación; a ello se agregó la generosidad ciudadana, dieron una segunda oportunidad a Alan García (2006 – 2011), hizo un buen gobierno: redujo la pobreza 20 puntos; disminuyó la desnutrición crónica infantil; promovió más de dos millones de puestos de trabajo; la economía creció promedio 7.5%; siendo eclipsado por el escándalo de los petroaudios y el faenón, trayéndole un alto costo político; propiciando la elección de Ollanta Humala, calificado de “antisistema”, el último jefe de Estado en permanecer los cinco años del período presidencial; fue una gestión mediocre, a partir de ahí se nota un deterioro gubernamental.

En el primero lustro 2016 – 2021, se ha tenido cinco presidentes: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Mercedes Araoz, Manuel Merino y Francisco Sagasti; en lo que va del segundo lustro 2021 – 2026, ya van cuatro jefes de Estado: Pedro Castillo, Dina Boluarte, José Jerí y José María Balcázar.

Asistiremos a las Elecciones Generales del 12 de abril, participan 36 candidatos presidenciales, igual número de listas al Senado, Cámara de Diputados y Parlamento Andino, son las elecciones de la más procaz fragmentación, hasta el momento no hay liderazgos fuertes, las simpatías son mínimas, ningún postulante es garantía de estabilidad política ni de buena gestión, por eso, decimos, las elecciones ya no son esperanza, son incertidumbre.

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