Reacciones internacionales: el mundo pide moderación

El ataque lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha desatado una ola de reacciones en todo el mundo. Desde llamados a la moderación hasta advertencias sobre el riesgo de una nueva guerra en Oriente Medio, las potencias internacionales y organismos multilaterales expresaron su preocupación por una posible escalada regional.

El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní condenó la ofensiva y prometió una “respuesta firme” frente a lo que calificó como “una agresión aérea del régimen sionista y sus aliados”.

En Rusia, el Kremlin calificó el ataque de “peligrosa aventura” que amenaza con provocar una “catástrofe” en Oriente Medio. La cancillería rusa afirmó que el objetivo de los agresores es “destruir el orden constitucional de un Estado soberano”. El vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, acusó a Washington de haber usado las negociaciones previas como una “operación de encubrimiento”.

Desde Líbano, el primer ministro Nawaf Salam aseguró que su país “no será arrastrado” al conflicto, en referencia a la posibilidad de que Hezbolá, aliado de Teherán, intervenga.

La Unión Europea, a través de Ursula von der Leyen y António Costa, exhortó a “todas las partes a ejercer la máxima moderación y respetar el derecho internacional”. Subrayaron la importancia de “garantizar la seguridad nuclear y evitar cualquier acción que agrave las tensiones”.

El Reino Unido expresó su deseo de que el conflicto “no degenere en una guerra regional”, mientras que Francia priorizó la protección de sus ciudadanos y tropas en Oriente Medio. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechazó la “acción militar unilateral” y pidió “una desescalada inmediata”.

Desde Suecia, Maria Malmer Stenergard instó al retorno de las negociaciones diplomáticas, mientras que Noruega lamentó que los diálogos entre Teherán y Washington no llegaran a una solución pacífica. Los gobiernos de Países Bajos, Corea del Sur y Australia también se pronunciaron, este último apoyando la acción estadounidense para impedir que Irán obtenga un arma nuclear.

Finalmente, la Unión Africana llamó a la “desescalada urgente” y advirtió que una expansión del conflicto podría agravar la inestabilidad global y afectar los mercados energéticos y alimentarios.

El consenso internacional, más allá de las diferencias políticas, coincide en una exigencia común: evitar una guerra abierta en Oriente Medio y retornar al diálogo diplomático.

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