Ejecutivo declaró en emergencia Arequipa, pero sin recursos
Por Rocío Velazco C.
El gerente de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA), Pablo Salinas Valencia, advierte que la declaratoria de emergencia emitida por el Ejecutivo es un «saludo a la bandera» en términos financieros. Mientras los daños superan los 100 millones de soles y cientos de familias lo han perdido todo, la comuna tiene un presupuesto exiguo y guarda la esperanza de que el Gobierno deje de ser un mero espectador de la tragedia.
PABLO SALINAS: “SOLIDARIDAD DE AREQUIPEÑOS ES IMPRESIONANTE”
La furia de la naturaleza volvió a golpear Arequipa, dejando tras de sí un rastro de lodo, piedras y desolación que atraviesa más de veinte kilómetros de la torrentera El Chullo. En cuestión de minutos, los huaicos transformaron calles en ríos, casas en escombros y sueños en polvo. Pero el silencio que vino después —el silencio de la burocracia y la indiferencia— ha resultado aún más ensordecedor.
Pablo Salinas Valencia, gerente de la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA), no oculta su frustración. Mientras el Ejecutivo anunció la declaratoria de emergencia por el desastre, la comuna provincial sigue sin recibir un solo sol de apoyo económico para atender a los damnificados ni para iniciar la reconstrucción de las zonas devastadas.
“La declaratoria de emergencia deja con cierta desazón tanto a los gobiernos locales como al regional”, señala Salinas.
“Dicen que atendamos primero con nuestro presupuesto, que de por sí es exiguo. No nos han creado un fondo de atención inmediata; simplemente nos dicen que modifiquemos nuestras partidas presupuestales. Eso significa dejar de lado proyectos planificados para tapar huecos que no son culpa nuestra”.
La molestia del funcionario es comprensible. Los daños que dejaron las lluvias y los huaicos de la última semana se calculan en más de 100 millones de soles, aunque el monto podría elevarse conforme avancen las evaluaciones técnicas. En algunos tramos, el cauce natural de la torrentera El Chullo ha desaparecido por completo, lo que obligará a diseñar un nuevo encauzamiento prácticamente desde cero.
UNA CIUDAD HERIDA
El recorrido del desastre es una cicatriz abierta sobre la ciudad. Desde la parte alta de Villa Continental, pasando por Rosario 1 y 2, Los Ángeles, Monte Rosa, el Puente del Diablo, Primavera, Independencia y Flora Tristán, el lodo no tuvo piedad. En esta última zona, más de 120 viviendas fueron arrasadas. Las familias que lograron ponerse a salvo duermen ahora en carpas o albergues improvisados, esperando una ayuda que no llega.
“Hay puentes que han colapsado y eso generó que las aguas se desviaran por las vías e inundaran muchas casas”, explica Salinas. “La torrentera El Chullo se convirtió en un río sin control. Y lo más preocupante es que la torrentera Los Incas también muestra signos de activación. Si no hacemos obras preventivas, lo sucedido se puede repetir mañana en otro punto”.
El gerente advierte que el desastre ha puesto nuevamente en evidencia la falta de planificación urbana y el crecimiento desordenado que invade las quebradas naturales. “No se trata solo de limpiar el barro —dice—, sino de pensar cómo estamos construyendo la ciudad. Cada vez que un huaico baja, no solo se lleva las casas, sino también la memoria de lo que no hicimos bien”.
Frente a la emergencia, la Municipalidad Provincial activó su plan de contingencia con los pocos recursos disponibles. Desde la madrugada posterior al huaico, se instalaron centros de atención de Defensa Civil en Flora Tristán y se movilizaron cuadrillas de emergencia de las áreas de Parques y Jardines y Servicios a la Ciudad. Más de 120 trabajadores fueron desplegados para retirar escombros, limpiar calles y rescatar pertenencias entre el barro.
“Estamos raspando la olla”, admite Salinas. “Hemos tenido que redirigir recursos de otros programas porque no tenemos un fondo de emergencia. Todo lo que hacemos es con dinero del presupuesto ordinario de la municipalidad”.
Sin embargo, reconoce que la respuesta ciudadana ha sido inmediata y solidaria. “El alcalde tuvo que convocar a la empresa privada, y felizmente hubo una respuesta positiva”, comenta. Minera Cerro Verde ha puesto a disposición maquinaria pesada y técnicos para estabilizar taludes; Yura S.A. también ha aportado maquinaria y personal, mientras que se coordinó apoyo logístico para el traslado de escombros por vía férrea.
A esta cadena de ayuda se sumaron vecinos, jóvenes voluntarios y colectivos ciudadanos que han llevado víveres, agua y herramientas. “Es impresionante ver la solidaridad de la gente. Pero esa solidaridad tiene un límite. Los esfuerzos locales no van a alcanzar. Necesitamos que el Ejecutivo se involucre de verdad, porque mitigar este tipo de desastres requiere obras mayores, en la parte alta de las torrenteras”, remarca.
EMERGENCIA SIN FONDOS
Para Salinas, la declaratoria de emergencia del Gobierno Central no pasa de ser un gesto vacío. “Si no hay transferencia presupuestal, no hay solución real”, sostiene. “Las emergencias no se enfrentan con discursos, sino con recursos. No podemos seguir parchando con lo poco que tenemos mientras Lima se convierte en un espectador de la tragedia”.
El funcionario recuerda que esta no es la primera vez que Arequipa enfrenta una situación similar. En 2020, se realizaron intervenciones en la torrentera Chullo bajo la dirección del Ministerio de Vivienda, pero —según explica— esas obras no siguieron criterios técnicos adecuados. “No se colocaron disipadores de energía ni muros de contención en puntos críticos. Esas deficiencias han amplificado el daño actual. En lugar de frenar el agua, las estructuras la aceleraron”.
EL LLAMADO
Ante esta situación, Salinas ha hecho un llamado directo a los representantes arequipeños en el Congreso. “Convoco a los congresistas de Arequipa para que gestionen un tratamiento especial, una ley de rehabilitación integral para toda esta zona”, pide. “No puede ser que dependamos de modificaciones presupuestales mientras la gente lo ha perdido todo”.
El gerente plantea la creación de un fondo especial de reconstrucción, inspirado en el modelo de Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, aplicado tras el fenómeno de El Niño Costero en el norte del país. Ese fondo permitiría canalizar recursos directos para la reconstrucción de las torrenteras, puentes y viviendas afectadas en Arequipa, sin depender de la lenta tramitología habitual.
“Los procesos administrativos en la gestión pública son engorrosos. Tenemos apenas 60 días para regularizar las contrataciones directas que hicimos para alquilar maquinaria o contratar constructoras. Si no llega el respaldo financiero del Gobierno, todo ese esfuerzo quedará en el aire”, advierte.
HOY HABRÁ REUNIÓN
Para definir los pasos inmediatos, la comuna provincial ha convocado para hoy lunes a una reunión técnica de alto nivel en la misma zona de Flora Tristán. Participarán los municipios de Yanahuara, Cayma, Cerro Colorado y Sachaca, además de técnicos de Sedapar, Sociedad Eléctrica de Arequipa (SEAL) y empresas de telecomunicaciones.
El objetivo es evaluar las interferencias subterráneas —tuberías, redes eléctricas y cables— que obstaculizan el nuevo encauzamiento de la torrentera, y determinar si es necesario demoler puentes que hoy representan un riesgo estructural. “Mañana es un día clave para definir los frentes de trabajo y los plazos de recuperación”, señala Salinas.
Mientras tanto, los damnificados intentan limpiar lo que quedó de sus hogares. El barro se seca, las calles comienzan a despejarse, pero la incertidumbre sigue. La Municipalidad Provincial de Arequipa asegura que no bajará la guardia, aunque los recursos no alcancen.
La MPA ha distribuido alimentos, agua, sacos terreros y otros enseres para los damnificados y continuará con la descolmatación de las torrenteras.

