Volcán Sabancaya registra cuarta explosión en poco más de 24 horas
Una nueva explosión se registró la mañana del jueves en el volcán Sabancaya, ubicado en la región Arequipa. El evento ocurrió a las 11:33 horas y estuvo acompañado por la expulsión de cenizas y gases que se dispersaron en distintas zonas cercanas, según informó el Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN).
El reporte, basado en información del Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL) del Instituto Geofísico del Perú (IGP), señala que los vientos están desplazando la nube de cenizas hacia los sectores oeste y noroeste del volcán.
Debido a esta dirección del viento, las partículas volcánicas podrían alcanzar a los distritos de Huambo, Cabanaconde y Tapay, así como a diversos centros poblados ubicados en el área de influencia del macizo volcánico.
Esta es la cuarta explosión registrada en el Sabancaya en un periodo de poco más de 24 horas. El primer evento ocurrió el miércoles 4 de marzo a las 10:15 horas. Posteriormente, el CENVUL reportó una segunda explosión a las 17:17 horas y una tercera a las 21:23 horas del mismo día.
En los tres casos anteriores se registró una dispersión de cenizas que alcanzó un radio aproximado de más de diez kilómetros alrededor del volcán. Para el evento registrado la mañana de ayer, los especialistas estiman que la nube de cenizas también podría extenderse hasta un radio cercano a los 10 kilómetros, dependiendo de la intensidad de los vientos.
El Sabancaya es considerado uno de los volcanes más activos del país, por lo que su comportamiento es monitoreado de manera permanente por especialistas del Instituto Geofísico del Perú.
Ante la presencia de cenizas volcánicas en el ambiente, las autoridades recomendaron a los pobladores de las zonas cercanas tomar medidas de prevención. Entre ellas se sugiere proteger los ojos utilizando lentes y emplear mascarillas o cubrirse la nariz y boca para evitar posibles afectaciones en las vías respiratorias.
Asimismo, el COEN exhortó a las autoridades locales y a las instituciones competentes a realizar un monitoreo constante del impacto que la caída de ceniza podría generar en el agua, el suelo, el aire y la salud de la población. El seguimiento permitirá adoptar medidas oportunas para reducir riesgos en las comunidades cercanas al volcán.
