Trasvase del río Chili como alternativa ante contaminación en río Tambo
Ante la falta de soluciones técnicas para erradicar la presencia de metales pesados en el río Tambo, el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) evalúa trasladar aguas del río Chili hacia la provincia Islay. La propuesta efectuada desde la Gerencia Regional Ambiental (GRAM) plantea incorporar agua proveniente de otro cuerpo hídrico para mejorar la calidad del agua que abastece a más de 60 mil residentes de la provincia Islay. Mientras que propuestas como las plantas de ósmosis inversa no mitigan la contaminación y la represa de Yanapuquio no será una realidad a corto plazo.
Una evaluación realizada en 2025 a domicilios de Islay confirmó la presencia de metales pesados como cadmio, boro y cianuro. Los resultados, en poder de la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA), confirmaron que la cantidad supera los límites máximos permitidos para el consumo humano. Este problema responde a condiciones naturales del cuerpo de agua, pero también está asociada a la actividad minera, además del aporte de metales que llegan a través del ‘río vagabundo’. Por lo que requiere necesariamente la intervención estatal para mitigar la problemática.
Al respecto, Fernando Mejía Vargas, gerente regional Ambiental, informó que las soluciones planteadas presentan limitaciones técnicas. Las plantas de ósmosis inversa no eliminan completamente el boro y generan entre 40 % y 70 % de agua de rechazo con alta concentración de metales. Mientras que el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego aún no logra aprobar el expediente técnico de la represa Yanapuquio. «La alternativa es que el río Tambo tenga agua proveniente de otro cuerpo de agua. Como GRA tenemos una tubería por La Joya, cerca de Islay. Aunque el río Chili también sería ideal. Tendríamos que ver la viabilidad y evaluar desviar el río vagabundo para que no contamine», refirió.
En paralelo, el GRA evaluó la posibilidad de ejecutar un proyecto de tratamiento con “arenas verdes” propuesto por un investigador local, pero la iniciativa aún se encuentra en etapa de estudio, por lo que no puede implementarse a escala masiva ni a corto plazo. Mientras tanto, Mejía Vargas sostuvo que también exploran la posibilidad de incorporar tecnología desarrollada en Asia y Europa para enfrentar la presencia de metales pesados en el agua. No obstante, es una alternativa a largo plazo sin nada concreto.
Mientras se continúan evaluando alternativas, más de 60 mil residentes de Islay continúan consumiendo agua con metales pesados y la agricultura del Valle de Tambo continúa siendo afectada por la contaminación hídrica. Las autoridades mantienen acciones de monitoreo del recurso hídrico y coordinaciones con entidades del Ejecutivo encargadas de la gestión del problema.
