Impacto del precio de combustibles se debe reducir con fondo de estabilización
Por Jorge Turpo R.
El alza internacional del petróleo ya impacta en Arequipa con mayores costos de transporte y alimentos. Especialistas advierten que el conflicto en Medio Oriente podría prolongar este escenario. Proponen reforzar el Fondo de Estabilización para mitigar el golpe en la economía familiar.
CRISIS ENERGÉTICA MUNDIAL
El impacto del alza internacional del petróleo ya comienza a sentirse con fuerza en Arequipa. El incremento del barril, que pasó de aproximadamente 70 a más de 105 dólares, un aumento cercano al 40%, empieza a trasladarse a la economía cotidiana: suben los costos del transporte, se encarecen los alimentos y se discute incluso elevar el pasaje urbano de un sol a un sol con 50 céntimos.
El detonante de este escenario es el conflicto en Medio Oriente, particularmente en Irán, que ha generado incertidumbre en los mercados internacionales y presionado al alza el precio del crudo.
Para el economista Alonso Macedo, del Instituto Peruano de Economía (IPE), el problema no será pasajero.
“Lo que vemos ahora es un conflicto prolongado que está afectando toda la economía mundial, incluyendo al Perú, a través de mayores precios de combustibles”, advirtió.
Perú, al ser un importador neto de combustibles, es especialmente vulnerable a este tipo de choques externos.
“Casi todo lo que consumimos viene de afuera a precios altos, y eso termina impactando el transporte, los alimentos y todos los servicios”, explicó Macedo.
El efecto es inmediato, el costo de mover productos desde las chacras hasta los mercados aumenta, y ese sobrecosto termina siendo asumido por los consumidores.
Este fenómeno genera una presión inflacionaria que podría sentirse con mayor intensidad en los próximos meses.
Según el especialista, el encarecimiento de los combustibles no solo afecta a los transportistas, sino que tiene un “impacto multiplicador” en toda la economía. “Es un viento a favor de la inflación”, sostuvo.
En Arequipa, ese impacto ya se traduce en decisiones concretas. Empresas de transporte advierten que, si el precio del combustible sigue subiendo, con galones que ya bordean los 22 incluso 24 soles, podrían reducir o paralizar sus operaciones.
En paralelo, gremios como la Asociación de Grifos han planteado la exoneración de impuestos a la importación de petróleo, bajo el argumento de que estos representan hasta el 40% del precio final.
Sin embargo, Macedo considera que esta no es la mejor salida. “Cuando se aplican exoneraciones de impuestos, el beneficio no necesariamente se traslada completamente al consumidor final”, explicó.
Según indicó, parte de esa reducción se queda en la cadena de comercialización, lo que diluye el impacto esperado.
Además, advirtió que este tipo de medidas suele ser costoso para el Estado y difícil de revertir en el tiempo.
Frente a este escenario, el economista plantea una alternativa más eficiente: reforzar el uso del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
Este mecanismo estatal permite amortiguar las variaciones bruscas del mercado internacional mediante un sistema de bandas de precios. Cuando el costo de importación supera el rango establecido, el Estado compensa a las empresas; y cuando baja, estas devuelven el excedente.

“El fondo ya existe y está diseñado precisamente para este tipo de situaciones. Puede ser una herramienta interesante para evitar que el golpe sea tan fuerte en el corto plazo”, señaló Macedo.
A diferencia de una exoneración tributaria general, el FEPC permite una intervención más controlada y focalizada. No se trata de un subsidio universal, sino de un mecanismo flexible que el Ejecutivo puede ajustar según el contexto.
Actualmente, el fondo cubre principalmente el diésel B5 y algunos combustibles industriales, aunque en otros momentos también ha incluido gasolinas o GLP.
Para el especialista, la clave está en la focalización. “Si el Estado va a intervenir, tiene que hacerlo de manera dirigida, hacia los sectores más vulnerables, no de forma generalizada como una sábana que cubre a todos”, explicó.
En esa línea, también planteó la posibilidad de implementar medidas complementarias, como bonos o vales temporales, pero siempre con un enfoque específico.
El reto, sin embargo, es anticiparse. Macedo advierte que el conflicto en Medio Oriente podría prolongarse más de lo previsto, lo que mantendría altos los precios del petróleo durante varios meses.
“Hay que empezar a analizar estas medidas desde ahora, porque este choque puede durar y seguir presionando la inflación”, indicó.
El impacto ya está en marcha y se siente en los bolsillos de los ciudadanos. La discusión no es si habrá efectos, sino cómo mitigarlos. En ese escenario, el fortalecimiento del Fondo de Estabilización aparece como una de las pocas herramientas disponibles para evitar que el alza del petróleo termine golpeando con mayor dureza a las familias más vulnerables.
