La culpa no es del tinte de cabello

No los busco, pero llegan a mí videos de propuestas de candidatos a diputados y senadores. Los vería con agrado, pero los que aparecen en mi camino no son precisamente los que muestran a algún candidato con propuestas interesantes, que parecen buenas ideas y viables; no, no. Llegan a mi celular videos que provocan temor: otro candidato hablando en algún programa. ¿Lo veo o no lo veo?, ¿estará diciendo algo que valga la pena? Entonces, con esperanza y optimismo, entro al video y me arrepiento segundos después.
Una candidata a diputada dice que no es feminista (está bien, por supuesto que no tiene que serlo, yo tampoco lo soy) porque ella —continúa— no es fea y, para ella, la mayoría de las feministas son feas (ay, no, díganme que esto es inteligencia artificial y que en verdad no dijo eso, ¿por favor?). Si tan solo hubiera dejado la oración en la primera mitad, si tan solo hubiera puesto un puntito final en su mente y hubiera hecho una pausa para armar otra oración acerca de cualquier otra cosa, lo que sea. Pero no. Sin que nadie le pregunte, comenta quiénes —según ella— conforman la mayoría de las feministas. Por lo que pude ver, lo dice con una sonrisa, pero no con una sonrisa presuntuosa ni intentando tampoco burlarse de nadie, sino, más bien, una sonrisa quizá de satisfacción, como si estuviera diciendo algo con mucho sentido, algo a manera de frase célebre o nuevo proverbio chino.
Pero analicemos un poquito lo que dijo. Primero, ella afirma que no es fea, y este comentario resulta irrelevante en extremo, especialmente en una entrevista en la que debe enfocarse en sus propuestas en el caso de llegar a ser diputada (hipotéticamente, Dios no lo permita); sin embargo, hace el espacio para mencionarlo… interesante. Segundo, pareciera que para la candidata el requisito primordial para ser feminista es tener un rostro que no coincida con los estándares de belleza, pues en eso se concentra, en lugar de señalar que no es feminista porque no comparte tales y tales ideas con las feministas. Veo los comentarios que hacen en el video y encuentro varios bastante ocurrentes. Incluso alguien menciona que una observación así de desatinada debe ser producto del tinte de cabello; es gracioso, pero, por supuesto, absurdo, porque existen en el mundo personas que usan tinte de cabello y son inteligentes y hablan con propiedad. Entonces, no, la culpa no es del tinte de cabello. Algo me dice que esta candidata hubiera dicho el mismo disparate con su color natural.
