Arequipa sin inversión en infraestructura natural ante inicio de crisis hídrica

A pesar del incremento progresivo de la demanda hídrica a nivel regional, Arequipa no cuenta actualmente con ningún proyecto de infraestructura natural en ejecución.

En el contexto del Día Mundial del Agua, celebrado cada 22 de marzo, desde el Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo del Sur (Descosur) advirtieron que, en un escenario marcado por el impacto del cambio climático, no se puede depender únicamente de represas: es necesario invertir en proyectos orientados a enfrentar sequías o déficit hídrico.

Tras la temporada de lluvias 2026, las siete represas que componen el sistema hidráulico Chili-Regulado almacenaron 303.09 hectómetros cúbicos (hm³), equivalentes al 74% de su capacidad total de 409.86 hm³. En años anteriores, el nivel superaba el 90%, lo que garantizaba el abastecimiento de agua en Arequipa Metropolitana durante todo un año. Sin embargo, esta temporada se registraron cambios en el comportamiento de las precipitaciones: las lluvias se concentraron en zonas bajas por periodos cortos, mientras que en las cabeceras de cuenca fueron irregulares, limitando la recarga de las represas.

“En Arequipa tenemos una creciente demanda de agua, pero no mayor oferta. Las autoridades tienen que pensar en acciones para asegurar el recurso hídrico en los próximos años. (…) Esta proyección no debe limitarse a represas. Así tengamos ‘infraestructura gris’ para almacenar agua, no servirá de nada si no hay lluvia. Se requiere infraestructura natural que permita retener el poco recurso de lluvia y almacenarlo para alimentar nuestras represas”, afirmó Delmy Poma Bonifaz, vicepresidenta de Descosur.

Pese a este escenario, la inversión pública continúa enfocada en proyectos tradicionales. El Gobierno Regional de Arequipa (GRA) desarrolla la parte técnica de la represa de Casa Blanca, en Yura, mientras otros proyectos siguen en curso. En contraste, alternativas como la captación de lluvia, la construcción de cochas, la revegetación de pastizales y la siembra y cosecha de agua no registran avances. Incluso, uno de los pocos intentos por impulsar este tipo de soluciones fue cerrado tras no cumplir los plazos establecidos en Invierte.pe.

El proyecto de inversión denominado ‘Recuperación de los servicios ecosistémicos de regulación y culturales del bosque de queñua del Pichu Pichu, distritos de Characato, Pocsi, Polobaya y San Juan de Tarucani’ planteaba la siembra de 150 mil queñuales. Esta intervención buscaba favorecer la siembra y cosecha de agua, captar CO2 y mitigar el cambio climático. La iniciativa, valorizada en más de S/5 millones y a cargo del ARMA —hoy Gerencia Regional Ambiental—, no llegó a ejecutarse. Poma Bonifaz subrayó que el proyecto fue cancelado por incumplimiento de plazos. “Es una oportunidad que no se concretó pese a la necesidad que tenemos en las cabeceras de cuenca”, indicó.

Ante este panorama, organizaciones no gubernamentales impulsan iniciativas orientadas a mejorar la retención e infiltración del recurso hídrico en Arequipa. No obstante, su implementación no alcanza escala regional debido a los altos costos y a la ausencia de resultados inmediatos. Poma Bonifaz exhortó a las autoridades locales y regionales a replantear sus prioridades e invertir en infraestructura natural.

La falta de intervenciones en las cabeceras de cuenca y la alta dependencia de Arequipa de la cuenca Quilca-Chili mantienen vigente un escenario que podría derivar en restricciones del servicio de agua en los próximos años.

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