Continúa el cobro de S/ 1.50 en algunas empresas del SIT

Vecinos de Cerro Colorado y Mariano Melgar anuncian movilizaciones tras denunciar que algunas unidades siguen cobrando S/1.50, pese a que el nuevo monto reportado por la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA) sería de S/1.30.

USUARIOS EVALÚAN ACCIONES DE PROTESTA

La tensión por el pasaje urbano volvió a escalar en Arequipa. Vecinos y dirigentes sociales denunciaron que, pese a que la nueva tarifa aplicada en varias rutas sería de S/1.30, todavía circulan unidades que continúan cobrando S/1.50, situación que ha encendido el malestar en distritos populares como Cerro Colorado y Mariano Melgar y ha motivado el anuncio de protestas.

Uno de los puntos de mayor reclamo se ubica en el distrito de Cerro Colorado, en la Asociación de Las Flores, cerca de la Av. 54, usuarios reportaron que algunas unidades que cubren rutas hacia otros sectores de la ciudad seguían exhibiendo carteles con la tarifa de S/1.50. La denuncia apunta a que el cobro irregular persiste pese a que otras empresas ya retiraron esos avisos y vienen aplicando el monto de S/1.30.

La principal crítica de los pasajeros no solo se concentra en el alza, sino en la falta de uniformidad y control. Mientras unas unidades cobran S/1.30, otras mantienen montos mayores en tramos cortos, generando confusión entre los usuarios, discusiones con cobradores y una sensación de desorden en un servicio que ya arrastraba cuestionamientos por frecuencias insuficientes y congestión en horas punta.

En el Cono Norte, el presidente del Frente de Defensa de Apipa, Néstor Laura, anunció que las bases vecinales evalúan salir a las calles la próxima semana para exigir que el pasaje permanezca en S/1. El dirigente consideró que el incremento constituye “un problema social” y cuestionó que, mientras las autoridades hablan de una tarifa de S/1.30, en varias zonas aún se estaría cobrando S/1.50.

Laura sostuvo además que el problema se agrava porque el sistema formal no cubre de manera adecuada la demanda en sectores periféricos. Según su versión, en Apipa el SIT no opera con regularidad y las pocas unidades disponibles no garantizan un servicio suficiente, por lo que trasladar el mayor costo al usuario termina golpeando a familias que dependen a diario del transporte público para trabajar, estudiar o movilizarse.

En Mariano Melgar, Wilfredo Mendoza, presidente del pueblo joven Jerusalén, señaló, que también se prevén medidas de protesta, el rechazo se explica por el peso que el transporte tiene en la economía doméstica. En esa jurisdicción, como en otros distritos populosos, el pasaje no es un gasto marginal: impacta de forma directa en hogares que usan varias unidades por día y que ya enfrentan presión por el alza de alimentos, servicios básicos y otros costos cotidianos.

Los dirigentes que promueven las marchas sostienen que la decisión municipal terminó por perjudicar al bolsillo del ciudadano, sobre todo en zonas con economías más frágiles. Su reclamo apunta a que el reajuste no fue suficientemente socializado y a que, antes de autorizar o tolerar un nuevo precio, debió garantizarse control efectivo sobre el cobro, mejores frecuencias y un servicio menos precario.

El nuevo conflicto se produce, además, sobre una crisis previa. El 9 y 11 de marzo la Municipalidad Provincial de Arequipa había insistido públicamente en que la tarifa del SIT debía mantenerse en S/1 y había advertido que el cobro unilateral de S/1.50 contravenía el contrato de concesión; incluso, inspectores retiraron avisos con esa tarifa en varias unidades.

A ese escenario se suma el descontento que ya se observa en otros sectores de la ciudad. En la parte alta de Mariano Melgar, por ejemplo, vecinos y dirigentes barriales también comenzaron a organizar reuniones y asambleas contra la subida del pasaje, al considerar que no se consultó a la población y que se pretende cobrar más sin mejorar rutas, frecuencias ni condiciones de viaje.

Con este panorama, Arequipa se encamina a nuevas jornadas de protesta. En Cerro Colorado el pedido central es que el pasaje no supere S/1, mientras que en otros distritos la exigencia inmediata pasa por frenar los cobros de S/1.50, transparentar el criterio del reajuste y restablecer una autoridad efectiva sobre el sistema. El conflicto ya dejó de ser solo tarifario: se ha convertido en una discusión abierta sobre control municipal, calidad del servicio y economía familiar.

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