Historias de electores que marcaron la jornada electoral en Arequipa

Un adulto mayor que votó con lupa en Socabaya, un elector con discapacidad visual que utilizó sistema Braille en Bustamante y una religiosa que presidió una mesa y facilitó el voto inclusivo en Yanahuara retrataron el rostro ciudadano de las Elecciones Generales 2026 en Arequipa.

Fabio Camargo acudió al colegio San Martín, en el distrito de Socabaya, para emitir su voto en las Elecciones Generales 2026. Lo hizo acompañado por su familia y con una lupa en la mano, herramienta que le permitió orientarse dentro del local y sufragar sin contratiempos, en una jornada en la que el país eligió presidente, vicepresidentes, senadores, diputados y representantes al Parlamento Andino.

El adulto mayor de 84 años, ubicó primero su nombre en la relación de electores colocada fuera del local y luego repitió el mismo procedimiento dentro de la cámara secreta. La escena reflejó una de las principales dificultades advertidas por muchos votantes mayores: el tamaño y la complejidad de una cédula con cinco columnas, diseñada para marcar cinco elecciones distintas en un solo documento.

Su presencia tuvo un valor adicional porque, de acuerdo con la normativa electoral, los ciudadanos mayores de 70 años no están obligados a votar ni pagan multa si no asisten a sufragar. Aun así, Camargo acudió a su mesa en Socabaya y reafirmó una práctica cívica que, según contó, mantiene desde hace décadas, desde sus primeras votaciones en el país por Manuel Odría 1950.

La jornada también puso en evidencia la importancia del acompañamiento familiar para los electores de mayor edad. La asistencia de sus hijos y nietos resultó clave para facilitar su desplazamiento y orientación, en un proceso que exigió atención especial para quienes enfrentaban limitaciones visuales o de movilidad.

Más allá del resultado de las urnas, la imagen de un elector octogenario que acudió con una lupa y el respaldo de su familia dejó una señal clara sobre la jornada en Socabaya: para muchos adultos mayores, votar siguió siendo no solo un derecho, sino una convicción que se mantiene pese al paso del tiempo y las dificultades de la edad.

Elector con discapacidad visual votó con sistema Braille

Gustavo Vicente Canaza sostuvo que pudo votar con normalidad en uso de la cartilla Braille.

Gustavo Vicente Canaza acudió al colegio Jorge Basadre, en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, para sufragar en la mesa 008307 durante las Elecciones Generales 2026. Acompañado por su hija, el elector con discapacidad visual cumplió con emitir su voto mediante el sistema Braille, en una jornada en la que miles de arequipeños acudieron a las urnas para elegir a las nuevas autoridades del país.

Durante su testimonio, Canaza señaló que pudo votar con normalidad, aunque advirtió una dificultad puntual en la cartilla Braille: indicó que no contaba con una pegatina o referencia de fijación que le permitiera centrarla con mayor precisión sobre la cédula. Esa observación lo obligó a depender parcialmente de otra persona para orientarse en el momento del marcado.

Su caso puso en relieve las facilidades de accesibilidad dispuestas para las personas con discapacidad visual, pero también las limitaciones que todavía persisten en su aplicación práctica. La experiencia mostró que contar con materiales adaptados es importante, aunque no siempre suficiente si estos no reúnen todas las condiciones para garantizar plena autonomía.

La experiencia de Canaza también reflejó la exigencia técnica de esta elección. La amplitud de la cédula y la cantidad de opciones obligaron a redoblar la precisión al momento de votar, especialmente entre electores con discapacidad visual, quienes requieren instrumentos plenamente funcionales para ejercer su derecho sin barreras.

Pese a esa limitación, Canaza decidió acudir nuevamente a las urnas y envió un mensaje de confianza a otras personas con discapacidad visual para que participen en los comicios. Su presencia, con asistencia familiar y apoyo del sistema Braille, recordó que la inclusión electoral no se mide solo por la existencia de herramientas, sino por su capacidad real para garantizar un voto digno y autónomo.

Religiosa presidió mesa y facilitó voto inclusivo en Yanahuara

Religiosa María del Rosario Zegarra Apaza presidió la mesa de sufragio N.° 007508.

María del Rosario Zegarra Apaza presidió la mesa de sufragio N.° 007508 en la institución educativa San Juan Bautista de La Salle, en el distrito de Yanahuara, durante la jornada de las Elecciones Generales 2026. En ese local de votación se habilitaron 22 mesas para 6 539 electores, en una de las sedes con importante afluencia de votantes en la ciudad.

La religiosa cumplió el mismo rol que miles de ciudadanos sorteados como miembros de mesa: conducir la instalación, ordenar la atención a los electores y garantizar el desarrollo regular del sufragio en su aula. Su presencia destacó entre los asistentes por la naturalidad con la que asumió una responsabilidad clave en el proceso democrático.

Durante la mañana, además, colaboró para que dos personas con discapacidad pudieran votar en un ambiente accesible del primer nivel, evitando que afrontaran dificultades para subir al segundo piso, donde se encontraba originalmente la mesa. Esa actuación permitió resolver una necesidad concreta sin alterar el desarrollo de la jornada electoral.

El episodio mostró que el funcionamiento de una mesa de votación no depende únicamente del cumplimiento formal del procedimiento, sino también de la disposición de quienes la integran para responder a situaciones que exigen criterio, empatía y sentido de servicio. En esa línea, la actuación de Zegarra Apaza resaltó por su capacidad de facilitar el derecho al voto de personas con mayores limitaciones.

La escena registrada en Yanahuara dejó una imagen potente de la jornada electoral en Arequipa. La participación de una religiosa al frente de una mesa y atenta a los votantes con discapacidad resumió una dimensión esencial del proceso democrático: asegurar que el sufragio no solo sea un acto obligatorio o administrativo, sino también una experiencia accesible para todos.

Las tres historias, ocurridas en Socabaya, José Luis Bustamante y Rivero y Yanahuara, mostraron que la jornada electoral en Arequipa no solo estuvo marcada por cifras de instalación y organización, sino también por expresiones concretas de compromiso ciudadano, inclusión y solidaridad. En medio del trámite electoral, fueron estas escenas las que terminaron retratando con mayor claridad el verdadero rostro humano del proceso.

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