UNSA cierra un quinquenio de cambios con acreditación internacional y nuevas obras
La gestión encabezada por el rector Hugo Jose Rojas Flores deja una Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) con mayor reconocimiento académico, nuevas capacidades para la investigación y una infraestructura renovada en sus principales áreas y filiales. El periodo de cinco años estuvo marcado por la búsqueda de estándares internacionales, la ejecución de proyectos de gran envergadura y una mayor apuesta por la generación de conocimiento.
RECTOR HUGO ROJAS FLORES:
En una universidad, la transformación no siempre puede medirse únicamente por el número de edificios construidos o inaugurados. También se refleja en la capacidad institucional para mejorar sus procesos, elevar la calidad de la enseñanza, fortalecer la investigación y generar condiciones para que estudiantes y docentes desarrollen sus actividades. Bajo esa perspectiva, uno de los principales resultados de la gestión que culmina fue la acreditación institucional internacional por siete años.
El reconocimiento fue otorgado por IAC-CINDA en diciembre de 2025, luego de un proceso de evaluación que comprendió diferentes dimensiones del funcionamiento universitario. La acreditación se convirtió en uno de los principales hitos de un proceso iniciado con el objetivo de elevar los estándares de calidad y consolidar una cultura de evaluación y mejora continua.
A este resultado se sumó la acreditación de diversos programas de estudio, con lo que la universidad buscó trasladar las exigencias de calidad institucional al ámbito de sus carreras profesionales. El proceso también tuvo un efecto en el posicionamiento académico de la institución. De acuerdo con los resultados destacados por la gestión, la UNSA alcanzó el segundo lugar entre las universidades del país y el primero entre las universidades públicas de educación superior ubicadas fuera de Lima.

INFRAESTRUCTURA PARA UNA NUEVA ETAPA
Uno de los cambios más visibles durante estos cinco años se encuentra en la infraestructura universitaria. El proyecto más emblemático fue la culminación del CIALE Ingenierías, complejo especializado concebido para ampliar las capacidades científicas y tecnológicas de la universidad.
La ejecución de este proyecto mediante el mecanismo de Obras por Impuestos permitió incorporar infraestructura destinada a la formación, investigación e innovación. La experiencia abrió además el camino para replicar este modelo en otras áreas. En esa línea se encuentra el proyecto del CIALE de Ciencias Biomédicas, cuya entrega está prevista para 2027.
La modernización también alcanzó espacios vinculados directamente con la vida cotidiana de los estudiantes. Durante este periodo fueron renovadas las bibliotecas de las áreas de Sociales y Biomédicas, mientras que la Facultad de Derecho recibió mejoras en su infraestructura. También se intervino el Comedor Universitario y se amplió el servicio de alimentación en el área de Ingenierías.
El deporte también formó parte de esta etapa de renovación. La universidad culminó la última fase de construcción de su estadio con la implementación de una pista atlética oficial. Después de 35 años, este espacio quedó preparado para recibir competencias regionales, nacionales e internacionales.
La obra, ejecutada nuevamente mediante Obras por Impuestos, permitió atender una demanda que permaneció pendiente durante décadas. Más allá de la infraestructura, la pista amplía las posibilidades de entrenamiento y competencia para estudiantes y deportistas, y permite a la universidad contar con un escenario apto para eventos de mayor nivel.
El proceso de modernización no se concentró exclusivamente en la sede principal. Las filiales también fueron incorporadas dentro de la estrategia de expansión de infraestructura y servicios.
En Camaná se fortalecieron la infraestructura y el equipamiento de la sede ubicada en el distrito de Samuel Pastor. En Majes, específicamente en El Pedregal, se ejecutó un proyecto de infraestructura y equipamiento mediante Obras por Impuestos.
La intervención en ambas sedes busca mejorar las condiciones para la formación profesional y ampliar las oportunidades de acceso a la educación superior pública en otras provincias de la región. El objetivo es que la descentralización no se limite a la presencia física de la universidad, sino que esté acompañada de espacios adecuados y equipamiento para estudiantes y docentes.
MÁS INVESTIGACIÓN Y PRODUCCIÓN CIENTÍFICA
Otro de los ejes de la gestión fue la investigación. El crecimiento en este campo se expresó tanto en la infraestructura destinada a actividades científicas como en el número de docentes involucrados y los proyectos desarrollados.
La administración inició su periodo con 160 investigadores registrados en Renacyt y 1,002 publicaciones. Cinco años después, el balance presentado por la gestión señala que la universidad cuenta con más de 1,500 proyectos de investigación y alrededor de 350 docentes Renacyt.
Durante este periodo, además, se convocaron más de 700 proyectos mediante diferentes esquemas de financiamiento. Esta estrategia permitió ampliar la participación de docentes y estudiantes en actividades vinculadas con la investigación y generar mayores oportunidades para desarrollar proyectos en distintas áreas del conocimiento.
El crecimiento de estas capacidades representa uno de los cambios menos visibles, pero de mayor importancia para una universidad. La infraestructura puede inaugurarse en un determinado momento, pero la consolidación de grupos de investigación, investigadores y proyectos requiere continuidad y financiamiento.

UNSA ANTE LOS OJOS DEL MUNDO
A los avances académicos y de infraestructura se sumó un acontecimiento que colocó a la universidad en un escenario internacional: el Congreso Internacional de la Lengua Española, desarrollado en Arequipa en 2025.
Durante ocho días, los claustros universitarios recibieron a más de mil expositores y visitantes procedentes de diferentes países. La presencia del rey de España en la ciudad convirtió además a los espacios históricos de la UNSA en escenario de un encuentro de relevancia internacional.
El acontecimiento permitió proyectar la imagen de la universidad más allá de su actividad académica cotidiana y poner en valor el patrimonio arquitectónico de sus claustros, vinculándolo con una actividad cultural de alcance mundial.
El balance de los cinco años de gestión de Hugo José Rojas Flores está asociado a una combinación de calidad académica, investigación, infraestructura y proyección institucional. La acreditación internacional por siete años constituye uno de los principales resultados de este periodo, mientras que los grandes proyectos de infraestructura representan una apuesta por las condiciones en las que se desarrollará la universidad durante los próximos años.
Sin embargo, el cierre de una gestión también abre nuevas exigencias. Las obras deberán ser mantenidas y aprovechadas; los proyectos de investigación tendrán que encontrar continuidad; y los estándares alcanzados mediante la acreditación deberán convertirse en una práctica permanente y no únicamente en un reconocimiento institucional.
La UNSA inicia así una nueva etapa con capacidades que hace cinco años aún estaban en proceso de construcción. El desafío para las próximas autoridades será consolidar lo avanzado, corregir las brechas pendientes y convertir las inversiones realizadas en mejores resultados para estudiantes, docentes e investigadores.
La apuesta planteada al inicio de esta gestión fue acercar a la universidad a estándares internacionales. Cinco años después, el reto ya no es únicamente alcanzar esos estándares, sino sostenerlos, profundizarlos y traducirlos en una universidad pública con mayor capacidad para responder a las necesidades de Arequipa y del país.
