Guillermo Zegarra Meneses y el Museo Histórico Municipal
Por Carlos Meneses Cornejo
LOS AREQUIPEÑOS QUE YO CONOCÍ
Fundó el Museo Histórico Municipal y en 1979 ingresó a la Galería de Arequipeños Ilustres.

Alguna vez pregunté a mi padre si Guillermo Zegarra Meneses era pariente nuestro y él contestó que no, pues la madre pertenecía a una familia puneña, pero que sí él decía que era pariente lo aceptáramos como propio porque él era un hombre digno y destacaba por sus valores. Le llamaban “lágrima de burro” por la forma de su rostro alargado y alta figura. Hoy todo es diferente ya sea por el trabajo magistral del actual Museo Histórico Municipal que estuvo en restauración durante 15 días y que ha comprendido la belleza del parque San Francisco.
El museo presenta ahora varios salones que han sido adecuados, con excelente iluminación y ambiente acogedor se exponen allí unas históricas banderas o pabellones, muestras que honraron grandes conflictos como el glorioso 2 de mayo de 1866 y el estandarte de los Libres de Arequipa que data de 1822 y que seguramente participó en las muchas de las revoluciones de Arequipa y que hoy es un recuerdo imperecedero de muchos arequipeños que lo tomaron en sus manos para defender las libertades ganadas.
Igual suerte ha corrido lo que antes era exclusivamente sala de Ilustres Arequipeños, liderados por el Dr. José Luis Bustamante, forman parte de un grupo de notables entre los cuales está Mario Vargas Llosa, ese ambiente hoy sirve también como salón de homenajes y no rivaliza con su primera función como galería.
Guillermo Zegarra Meneses, hijo de Simón Zegarra y Josefa Meneses, estudió en el Colegio Ballón de Arequipa y en la Universidad Nacional de San Agustín en 1925.
Se empeñó en luchar por la descentralización, publicó un homenaje al Mariscal Ramón Castilla, también publicó la Historia del Colegio de Abogados y la obra Apuntes para la Historia de Arequipa ganando el premio de la Fundación Manuel Bustamante de la Fuente.
Luego ingresó a la Corte Superior de Justicia de Arequipa como Vocal Titular hasta su jubilación por límite de edad y fue distinguido con la Medalla de Plata y la Medalla de Oro de la Ciudad en 1976.

Fundó el Museo Histórico Municipal y en 1979 ingresó a la Galería de Arequipeños Ilustres. Su estudio quedaba en la calle San Francisco 231 en lo que fue el primer local del Colegio de Abogados de Arequipa y que según hizo recuerdo del Dr. Eusebio Quiroz Paz Soldán se podía observar en ese Estudio, su nutrida biblioteca y su don de gentes y su exquisito trato amable que siempre lo caracterizó.

El 18 de agosto de 1954 pasó a ser director del Museo Histórico Municipal cuando funcionó por la iniciativa suya en el segundo piso de la Biblioteca Municipal en la calle Ejercicios, durante la gestión municipal del Dr. Eduardo Gutiérrez Ballón ocupó el local de la Plaza de San Francisco, en 1977 cuando adoptó el nombre de su fundador y que desde entonces se conoce como tal.
Las reformas del Museo dirigidas por la actual Directora comprenden alrededor de 10 salas cada una con una temática diferente que va desde la historia de la época Precolombina de las culturas que habitaron este valle, la del Virreinato y la República, de terremotos que azotaron a la ciudad, del combate del 2 de mayo, la galería de los Ilustres Arequipeños, la sala de Vinatea Reinoso y la de la Marina de Guerra del Perú. Se exhibe también en el patio el busto en mármol del héroe de Arica y arequipeño coronel Francisco Bolognesi, así como de Don Miguel Grau. La casona que alberga el museo fue, en tiempos del paso del virreinato a la República, el colegio de Educandas de Arequipa, allí fue agasajado Simón Bolívar cuando llegó a la ciudad en 1825 y el local contiguo fungió como cárcel hasta bien entrado el siglo XX, esa casona grande que hoy disfrutamos fue propiedad del Señor Cura Del Fierro.

El museo está en un constante proceso de embellecimiento, desde su iluminación, ornato y mantenimiento de puertas y ventanas para mejor disfrute del turista local o internacional, la historia que fue rescatada y donada por familias acomodadas para este museo no se pierde, sino que se revalora y se exhibe para los hijos de Arequipa.
