CUANDO LA POLICÍA INFRINGE LA LEY NO HAY SEGURIDAD
SERMO HUMILIS

A la policía se respeta, es obligación de todo ciudadano y otras autoridades. A la policía se le delega las facultades y atribuciones para mantener el orden, la seguridad y resguardar a la persona humana como a la propiedad pública y privada. La sanción debe ser drástica para aquél que se le enfrenta, agravia verbal o físicamente, sea quien fuere. Es quien tiene la obligación de dar seguridad para que la población pueda transitar y descansar sin temer por su integridad ni patrimonio.
Pero, qué sucede cuando la policía infringe la ley, la norma en general, no sólo deviene en el incumplimiento de sus obligaciones y probablemente ser pasible de sanción sino lo más relevante es quebrar su propia autoridad y perder asimismo ese respeto que se demanda a todo ciudadano, es el causante de su propio desprestigio y pérdida de autoridad. Consecuentemente deja de ser el sinónimo de orden, de seguridad, del vigía de la ley.
Días a tras un delincuente que era trasladado para exámenes médicos luego de empujar, agredir, a un efectivo policial, se dio a la fuga; entonces, queda la sensación de tener una policía sin preparación adecuada, frágil, superada, perturbada por otras preocupaciones, ausente de su función, irresponsable; queda en evidencia una policía sin protocolos de seguridad y si los tiene, no se les da cumplimiento, lo que es tan perjudicial que la sensación de inseguridad se acentúa. Sin sumar, aún, otras deficiencias de nuestro sistema de justicia, bajo control del Ministerio Público y el Poder Judicial.
No pasa tampoco desapercibido encontrar vehículos menores, motocicletas, de policías estacionados en zonas rígidas, ver a policías de tránsito distraídos de su función hablando por celular mientras conducen sus motocicletas, parados en una esquina y seguir conversando por celular, pasar por calles con vehículos estacionados incorrectamente con sus luces de emergencia por minutos y pasar de largo; al igual que algunos patrulleros se convierten en espacio de descanso y solaz reposo.
por la delincuencia y conocen de la vulnerabilidad de la autoridad encargada del orden público y seguridad interna de la ciudad, del país. Conocen de su desidia, del no comprometerse con el orden, del dejar pasar; así, tanto como acrecentarse la ausencia de una cultura cívica de respeto mutuo, se abre ventanas para dar espacio a los que están con el quehacer al margen de ley.
Todos debemos ser defensores y propulsores del orden que debe prevalecer en la sociedad, que pasa por el cumplimiento de la ley, el respeto a la autoridad, para así respaldar a un policía que se respeta asimismo para hacerse respetar. El líder debe ser cada policía, debe cultivar la mística de honrar un uniforme que la sociedad le confía para que le proteja. Cuando la policía cumple la ley hay seguridad. Queda en este nuevo comando policial de la región dar confianza a su personal, respaldo a sus intervenciones, que plasmen sus virtudes que conlleva el honor de su divisa, para que la sociedad entienda que debe respetarle para convivir en paz.
