Para un escritor la ficción es más importante que la realidad
Por Martín Flores Puma y Angélica Salazar
La escritora limeña Susanne Noltenius ha publicado dos libros de cuentos, “Crisis respiratoria” y “Tres mujeres” (Premio Nacional de Literatura 2017), las novelas “Se hace otoño” y “Tiene que haber otro final” y los libros para niños “La mamá de Clara”, “La osita, el mono y el cóndor” y “Takiy va a la escuela”. La entrevistamos con motivo de visita al Hay Festival Arequipa 2025.
En estos tiempos hay un gran debate sobre la naturaleza de la ficción literaria. ¿Usted qué entiende por ficción y no ficción?
Susanne Noltenius: Creo que la división puede ser tan básica como que no ficción es cuando uno cuenta las cosas como son, como realmente han ocurrido; mientras que la ficción es lo que los escritores imaginamos sobre cómo podría ser nuestra vida, cómo podría haber ocurrido nuestra historia. La ficción siempre es más interesante que lo que ocurre en realidad
¿Usted se siente que alguno de los dos tipos deba tener más peso?
Creo que es una decisión muy personal sobre qué quieres contar y qué sensación quieres dejar en quien te lea. A mí me gusta la ficción porque creo que abre la posibilidad de que quien me lea no piense tanto en cómo es mi vida de Susanne Noltenius, sino cómo conectar la suya con la novela, permitirle pensar y sentir con sus propios referentes.
Ocurre a los escritores, muy frecuentemente, que algún lector piense que el autor está hablando de la realidad, eso es lo que está escribiendo. A veces cuando se inserta un evento histórico, como el terremoto que hubo en 2001, piensan que estamos narrando lo que realmente pasó, incluso piensan que estamos escribiendo sobre ellos ¿Usted cómo se relaciona con eso?
R: Me pasa con bastante frecuencia que me pregunten qué tanto es mi vida personal lo que yo estoy contando. Pero yo tengo una frase de un escritor israelí, que es la respuesta perfecta para esas preguntas: él dice que siempre es uno es autobiográfico, pero nunca hace una confesión. Siempre estamos basados en experiencias personales que nos hacen pensar una determinada idea o sentir una determinada emoción, pero no contamos las cosas tal como han sido, sino como las hemos procesado desde el interior de nosotros, o como podrían haberse ramificado. El componente imaginación es el gran ingrediente de quien escribe ficción.
Muchos escritores consideran que es más importante hablar de la realidad, de lo objetivo, de lo que ocurre en el mundo ¿Usted cómo reacciona ante ellos?
R: A mí me interesan las tragedias del mundo interior de las personas, algo que sea transversal, con lo cual muchas personas puedan identificarse sin importar dónde se ubiquen, sean hombres o mujeres.
Quizás sí, porque escribo más de mujeres me interesa el mundo interior de las personas; no tanto hablar de política, me parece que eso va a escoger lectores. Prefiero algo con lo que cualquiera puede identificarse.
(Escuela de Literatura, UNSA)
