La falta de insumos, personal y diálogo empujó al personal de salud a una paralización indefinida en Arequipa
Las deficiencias no afectan solo a los medicos sino a los pacientes
Por: Daniela Nickole Santander
Mientras muchos ciudadanos acuden a un centro de salud esperando alivio, atención o simplemente un medicamento básico, hoy se encuentran con puertas cerradas, turnos inexistentes y personal médico que ya no puede más. Se inició una huelga indefinida del personal de salud del primer nivel de atención en Arequipa, una medida extrema que no nace del capricho, sino del colapso.
El día jueves 29 desde tempranas horas, médicos, enfermeras, obstetras, técnicos y otros profesionales de la Red de salud Arequipa- Caylloma periferie, alzaron la voz. “Lamentablemente el trabajador de salud se ve atado de manos, no puede darle una atención consecuente al paciente porque hay falta de personal, insumos y equipos”, declaró Oswaldo Álvarez, secretario general del sindicato de trabajadores de la red, evidenciando una realidad que se arrastra desde hace años.
El dirigente explicó que desde octubre del año pasado se retiraron las guardias médicas, un derecho laboral que además era una necesidad para garantizar la atención continua. “Nos han quitado las guardias que veníamos realizando, cuando la población ha crecido y la demanda es cada vez mayor. Aun así, se nos exige atender como si nada pasara”, señaló.

La indignación no es solo por la pérdida de beneficios laborales. En los establecimientos de salud no hay medicamentos básicos. No hay paracetamol. No hay sulfatos para tratar la anemia. No hay reactivos para análisis de laboratorio. Pediatras relatan que atienden a niños afiliados al SIS y no pueden entregar ni lo mínimo. “El principal afectado es el paciente, el ciudadano que acude buscando atención y se va con las manos vacías”, remarcó Álvarez.
Los locales de salud se caen a pedazos. Goteras, infraestructura deteriorada y equipos obsoletos forman parte del día a día. Algunos centros han pasado a atender las 24 horas, pero sin personal suficiente. Un médico, una enfermera o un ginecólogo para decenas de pacientes. Aun así, se retiraron hasta cinco de las ocho guardias que sostenían el sistema, lo que ha reducido drásticamente los turnos disponibles.
La inequidad es evidente. Mientras en una clínica privada un examen se realiza en minutos, en un centro de salud público una gestante puede esperar días o no recibirlo nunca, porque no hay insumos. Médicos denuncian incluso la reutilización de instrumentos que ya deberían ser descartables, una práctica incómoda para los pacientes, pero forzada por la falta de recursos.
Desde el sindicato aseguran que han tocado todas las puertas. “Desde octubre estamos solicitando diálogo al Gobierno Regional y no hemos sido recibidos. El gerente de Salud no nos convoca a una mesa de diálogo, pese a que los consejeros regionales lo han recomendado”, denunció Álvarez. Desde Lima, la respuesta fue que al tratarse de un sistema descentralizado, las soluciones deben darse en Arequipa. Pero no llegan.
Esta huelga no es solo de médicos. Participan enfermeras, obstetras, psicólogos, técnicos de enfermería, personal de farmacia y laboratorio. No es una paralización por interés personal, recalcan, sino una medida desesperada para defender la salud de los pacientes.
Mientras tanto, hospitales como Goyeneche y Honorio Delgado ya no se abastecen. La consecuencia es cruel, quienes pueden pagan una clínica; quienes no, simplemente se quedan sin atención. Los indicadores de salud empeoran y la brecha se agranda.La pregunta queda flotando en el aire. ¿Hasta cuándo el sistema público de salud seguirá sosteniéndose únicamente sobre el sacrificio de sus trabajadores y la resignación de los pacientes? Porque cuando un médico deja de atender, no es solo una protesta, es la evidencia de que el sistema ya colapsó.
