Un bicentenario que renueva la alianza Perú–Estados Unidos

Por Carlos Meneses

El bicentenario de las relaciones diplomáticas es una ocasión para celebrar, pero también para renovar compromisos. La diplomacia no es solo un conjunto de gestos ceremoniales: es una herramienta al servicio del progreso y la paz. Que el nuevo embajador y las autoridades peruanas sepan aprovechar este aniversario para proyectar, con visión de futuro, una relación moderna, equilibrada y fructífera entre el Perú y los Estados Unidos.

La presentación de las cartas credenciales del nuevo embajador de los Estados Unidos en el Perú, Bernie Navarro, marca más que un acto protocolar. Representa el inicio de una nueva etapa en una relación diplomática que, en mayo próximo, cumplirá doscientos años. Dos siglos de vínculos constantes entre Lima y Washington, sostenidos en el respeto, la cooperación y la defensa de valores comunes, en los que el entendimiento mutuo ha sido clave para afrontar los grandes desafíos políticos, económicos y sociales de cada época.

El arribo del embajador Navarro coincide con un momento en el que la agenda bilateral cobra renovada importancia. Los temas prioritarios —seguridad regional, lucha contra el crimen organizado, fortalecimiento democrático, desarrollo sostenible y cooperación económica— exigen un diálogo permanente y decisiones conjuntas. En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y amenazas transnacionales, la relación con Estados Unidos sigue siendo estratégica para el Perú, tanto por su peso político y comercial como por su capacidad de apoyo técnico y tecnológico.

El canciller peruano al recibir las copias de las cartas credenciales, resaltó precisamente ese espíritu de cooperación que ha caracterizado a ambos países. No es casual que, en diciembre pasado, el ministro se reuniera en Washington con el secretario de Estado Marco Rubio para reafirmar la lucha compartida contra la delincuencia organizada transnacional. La expansión del narcotráfico, la trata de personas, el lavado de activos y los delitos cibernéticos son amenazas comunes que requieren una respuesta coordinada, basada en la confianza y la transparencia.

Pero la relación bilateral no debe limitarse a la seguridad. Estados Unidos ha sido uno de los principales socios comerciales del Perú y un aliado fundamental en la promoción de inversiones, educación, innovación tecnológica y preservación ambiental. En tiempos en que el país busca consolidar su recuperación económica y fortalecer su institucionalidad democrática, esa alianza puede ofrecer nuevas oportunidades si se orienta hacia el desarrollo sostenible y la inclusión social.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.