LA ONPE custodia tu elección, es imposible que haya fraude electoral
Por: Danna Felipe B.
Libio Huaire Posadas, jefe de la ODPE José Luis Bustamante y Rivero, detalla las medidas de seguridad del proceso electoral 2026.
JEFE DE ODPE EN BUSTAMANTE Y RIVERO
En las Elecciones Generales 2026, tres organismos constitucionalmente autónomos garantizan la transparencia y legalidad del proceso electoral en el Perú: el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec). Su trabajo coordinado busca asegurar que cada voto cuente y que la voluntad ciudadana sea respetada.
Libio Huaire Posadas, jefe de la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales (ODPE) de José Luis Bustamante y Rivero, sostiene con firmeza que un fraude electoral es “imposible”, debido a las amplias medidas de control y seguridad que rigen todas las etapas del proceso.
“El sistema electoral peruano tiene candados técnicos, logísticos y legales que hacen inviable cualquier intento de manipulación. La ONPE custodia tu elección, desde la impresión de cédulas hasta el cómputo final”, afirma.
ENGRANAJE INSTITUCIONAL SÓLIDO
El sistema electoral peruano es el resultado de décadas de reformas destinadas a reforzar la autonomía, la supervisión y la confianza ciudadana.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene la misión de impartir justicia electoral y fiscalizar la legalidad del proceso; el Reniec administra el padrón electoral y garantiza la identificación de los votantes; mientras que la ONPE, a través de sus ODPE, ejecuta la organización logística, técnica y operativa de los comicios.
Huaire Posadas destaca que esta estructura tripartita impide cualquier intento de manipulación. “El JNE fija las reglas del juego, el Reniec define quiénes participan y nosotros nos encargamos de que la elección se realice con transparencia. Ningún organismo puede actuar solo, todos se fiscalizan mutuamente”, precisa.
SEGURIDAD PARA MATERIAL ELECTORAL
Uno de los pilares del proceso electoral es el control físico y tecnológico del material electoral. Huaire Posadas explica que las cédulas de votación se fabrican con un papel especial, de alta seguridad, que no se comercializa en el mercado.
Cada cédula lleva marcas de agua, microtextos y numeraciones únicas, que impiden su falsificación. Además, las actas electorales se llenan y firman por miembros de mesa sorteados públicamente entre los ciudadanos del padrón.
“Cada elector recibe su propio lapicero antes de ingresar a la cámara secreta. Si por error se lo lleva, no hay problema, tenemos repuestos suficientes. Todo está previsto. No hay margen para irregularidades”, comenta el funcionario.
Este cuidado se extiende a todas las etapas: desde la impresión de las cédulas en Lima bajo estricta vigilancia, hasta su distribución y retorno. Los materiales son transportados en vehículos custodiados por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, con seguimiento satelital y actas de recepción firmadas.
“Cada caja electoral viaja sellada y con un código único. Si se rompe el sello, se genera un reporte inmediato. Todo está controlado”, subraya Huaire Posadas.
FUNCIONES Y ESTRUCTURA DE LAS ODPE
La ONPE ha dispuesto a nivel nacional la instalación de 126 Oficinas Descentralizadas de Procesos Electorales (ODPE), encargadas de organizar y ejecutar los comicios en sus respectivas jurisdicciones.
Sus principales funciones incluyen:
- Capacitar a los miembros de mesa, tanto titulares como suplentes.
- Organizar los locales de votación y coordinar con los municipios y colegios para su acondicionamiento.
- Distribuir el material electoral con medidas de seguridad.
- Supervisar la jornada electoral, desde la apertura de mesas hasta el cierre.
- Transmisión y procesamiento de actas hacia los centros de cómputo.
“Somos organizadores, ejecutores y también supervisores. Desde nuestras oficinas se monitorea cada detalle logístico para que el proceso se cumpla con absoluta transparencia”, remarca Huaire Posadas.
Cada ODPE cuenta con un centro de cómputo local, dotado de sistemas de respaldo eléctrico y conexión segura. “Tenemos protocolos alternos en caso de fallas de energía, conectividad o transporte. Nada se deja al azar”, detalla el jefe electoral.
Cuando un acta presenta observaciones —por errores materiales, datos incompletos o ausencia de firmas—, es derivada al Jurado Electoral Especial (JEE) correspondiente. Si alguna parte apela, el caso pasa al Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que emite la resolución final.
“Nosotros no modificamos nada. Solo remitimos el acta observada. Es el jurado quien revisa y devuelve el documento validado para continuar con el cómputo”, puntualiza.

VOTO SEGURO Y FISCALIZADO
El día de la elección, las mesas se instalan desde las 7:00 a.m. bajo la supervisión de la ONPE y los fiscalizadores del JNE. Cada mesa está integrada por tres ciudadanos: un presidente, un secretario y un tercer miembro, designados por sorteo.
Los personeros de los partidos políticos tienen derecho a estar presentes durante todo el proceso, verificar las actas, y registrar cualquier observación.
“La presencia de personeros y observadores internacionales garantiza la transparencia del proceso. Todos los resultados se transmiten en tiempo real y las actas digitalizadas están disponibles para consulta pública”, añade Huaire.
El voto electrónico, que se implementará parcialmente en algunos distritos, también cuenta con mecanismos de seguridad validados por organismos internacionales. La información se encripta antes de su transmisión y no existe conexión a internet durante la emisión del voto, lo que impide hackeos o alteraciones.
LA DESINFORMACIÓN, ENEMIGO ELECTORAL
Más allá de la logística, Huaire Posadas advierte que el mayor reto de las Elecciones 2026 será combatir la desinformación. “Hay sectores que difunden falsedades sobre fraude, cuando lo que existe es un sistema sólido, transparente y fiscalizado”, subraya.
En la era digital, los rumores sobre supuestos “votos alterados”, “cédulas cambiadas” o “actas manipuladas” pueden circular masivamente en redes sociales y generar desconfianza ciudadana. Por ello, la ONPE y el JNE han reforzado sus canales oficiales con información verificada, videos explicativos y simuladores de votación.
“El Perú nos demanda responsabilidad. No seamos tontos útiles de los desinformadores. Compartamos datos verificados y comprendamos cómo funciona el proceso antes de opinar o votar”, exhorta Huaire Posadas.
También recuerda que los medios de comunicación cumplen un rol clave en la pedagogía electoral. Informar con precisión y sin sensacionalismo contribuye a fortalecer la democracia y a reducir el impacto de las noticias falsas.
PROCESO CON 5 VOTOS
El domingo 12 de abril, más de 25 millones de peruanos acudirán a las urnas para emitir cinco votos simultáneos:
- Presidente y vicepresidentes de la República.
- Senadores nacionales, en un distrito electoral único.
- Diputados regionales, en distritos múltiples.
- Gobernadores y vicegobernadores regionales.
- Representantes ante el Parlamento Andino.
Cada elección implica un conteo independiente, con actas diferenciadas y un sistema de transmisión paralelo. Los resultados preliminares se conocerán la misma noche, mientras que los oficiales serán proclamados progresivamente por los Jurados Electorales Especiales y finalmente por el JNE.

“Votar es un derecho, pero también una enorme responsabilidad. Elegimos el futuro del país y debemos hacerlo con información, conciencia y confianza en nuestras instituciones”, concluye Huaire Posadas.
Confianza en las instituciones
En tiempos de polarización política y desconfianza, la labor de los organismos electorales es vital para sostener la legitimidad democrática. Los comicios no solo eligen autoridades: también ponen a prueba la madurez cívica del país y la fortaleza de sus instituciones.
El sistema peruano, pese a sus desafíos, es considerado uno de los más técnicos y auditados de la región. Las misiones internacionales de observación —como la OEA y la Unión Europea— han destacado en procesos anteriores la rapidez del conteo, la fiabilidad del padrón y la transparencia del escrutinio.
Por ello, el llamado de la ONPE y sus oficinas descentralizadas apunta a lo esencial: participar con responsabilidad y confiar en el sistema. Cada voto emitido correctamente y cada acta procesada legalmente son eslabones de una cadena que protege la voluntad ciudadana.
A medida que se acercan las elecciones de abril, el reto no es solo organizar un proceso impecable, sino convencer a la ciudadanía de que el fraude no tiene cabida en un sistema diseñado precisamente para evitarlo. La democracia peruana se construye sobre la vigilancia de sus instituciones y la participación consciente de sus ciudadanos.
