Inversión pública se contrae en enero y retrocede 9.5%
Gobierno Nacional y municipios iniciaron el año con cifras en rojo.
EJECUCIÓN ALCANZÓ S/ 2 860 MILLONES
La inversión pública inició el 2026 con cifras a la baja. En enero, la ejecución alcanzó S/ 2 860 millones 338 494, lo que representa una caída de 9.5% respecto al mismo mes del año pasado, cuando se invirtieron S/ 3 159 millones 729,209, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
El resultado contrasta con el cierre positivo del 2025, cuando la inversión pública nacional alcanzó un nuevo récord histórico de S/ 60 422 millones, con un crecimiento de 5.6% frente al 2024. Sin embargo, el arranque del presente año muestra una desaceleración marcada en los principales niveles de gobierno.
GOBIERNO NACIONAL Y MUNICIPIOS
El Gobierno Nacional registró la mayor contracción. En enero ejecutó S/ 1 383 millones 168 635, cifra inferior en 17.6% respecto al mismo mes del 2025 (S/ 1 677 millones 829 926). Este resultado refleja un ritmo más lento de inicio de obras y desembolsos, principalmente en los sectores de transporte, salud y educación, donde varios proyectos aún se encuentran en fase de programación presupuestal.
Los gobiernos locales también iniciaron el año con cifras negativas. La inversión municipal sumó S/ 740 millones 506 199, lo que representa una contracción de 13.1% frente a enero del 2025 (S/ 852 millones 307 221). La menor ejecución estaría asociada al cambio de autoridades en varias municipalidades, así como a retrasos administrativos en la aprobación de expedientes técnicos y convocatorias de licitación.
Regiones amortiguan la caída
El único nivel que mostró dinamismo fue el Gobierno Regional, que logró ejecutar S/ 736 millones 633 660 en enero, un incremento de 17% respecto al mismo periodo del año anterior (S/ 629 millones 592 062). Este desempeño permitió atenuar la caída total de la inversión pública en el primer mes del año.
Según fuentes del MEF, este crecimiento regional se explica por la continuidad de proyectos en infraestructura vial, saneamiento y salud, especialmente en regiones del sur y oriente del país, donde la inversión pública mantiene una ejecución más sostenida.
Desigualdad estructural en la ejecución
El comportamiento de enero reafirma una tendencia persistente: la heterogeneidad en la capacidad de gasto público entre niveles de gobierno. Mientras las regiones muestran cierta estabilidad en la ejecución, los municipios —especialmente los distritales— evidencian limitaciones técnicas y presupuestales.
Al cierre de 2025, las municipalidades fueron el nivel con el peor desempeño: ejecutaron S/ 22 555 millones, equivalentes a solo 74.8% de su presupuesto asignado, muy por debajo del promedio nacional (85.2%).
Durante los últimos cinco años, la inversión pública ha mantenido una senda creciente, aunque con altibajos: en 2024 se ejecutaron S/ 57 233 millones, en 2023 S/ 50 217 millones, y en 2022 S/ 46 592 millones. En 2021, en plena recuperación postpandemia, la ejecución fue de S/ 39 102 millones, y en 2020 alcanzó apenas S/ 28 330 millones.
El desempeño del 2026 se enmarca en un contexto de menor dinamismo económico y presiones fiscales, factores que podrían limitar la capacidad de inversión del Estado. No obstante, el MEF ha anunciado que impulsará un plan de aceleración de obras priorizadas, con énfasis en proyectos de conectividad, infraestructura educativa y salud.
Uno de los sectores donde persiste la menor ejecución es el de prevención ante desastres naturales. En 2025, la inversión destinada a este rubro solo alcanzó 72% de ejecución, dejando sin uso cerca de una cuarta parte de los recursos asignados para enfrentar los efectos del Fenómeno El Niño y otros eventos climatológicos.
Expertos advierten que mejorar la calidad del gasto será clave para evitar que la inversión pública siga perdiendo impulso. La ejecución oportuna y eficiente, señalan, no solo contribuye al crecimiento económico, sino que tiene impacto directo en la generación de empleo y la reducción de brechas sociales.
En ese marco, el desempeño de los próximos meses será determinante para evaluar si la caída de enero representa un bache temporal o el inicio de un ciclo de menor dinamismo en la inversión pública nacional.
El contexto electoral introduce un clima de incertidumbre y reacomodo de prioridades, que puede traducirse tanto en un impulso temporal del gasto como en una paralización parcial de inversiones estratégicas hasta que se defina el nuevo rumbo político.
