Puno en los ojos del mundo con la fiesta de la Virgen de la Candelaria

La ciudad de Puno volvió a latir al ritmo del corazón del Altiplano. Música, color, fe y resistencia se mezclan estos días en la Festividad de la Virgen de la Candelaria 2026, una celebración que no solo honra a la patrona de la región, sino que proyecta la identidad del sur andino ante los ojos del mundo. Con más de 140 conjuntos folclóricos inscritos, el Concurso de Danzas Autóctonas ha convertido nuevamente a esta ciudad a orillas del lago Titicaca en el epicentro cultural del Perú.

¡EN FEBRERO EL ALTIPLANO VIBRA!

El certamen se desarrolla en dos jornadas, iniciadas el 31 de enero en el estadio de la Universidad Nacional del Altiplano y continuadas el pasado domingo 1 de febrero. En cada coreografía, paso y vestimenta, los danzarines reafirman siglos de tradición viva, donde la devoción a la Virgen y el orgullo por la herencia ancestral se funden en una sola expresión colectiva.

LLUVIA Y DEVOCIÓN

La jornada inaugural no estuvo exenta de dificultades. Las lluvias intensas que se registran complican la logística y provocan retrasos en la programación. Sin embargo, ni el frío ni los contratiempos fueron suficientes para detener el fervor. “Aquí se baila con el alma, aunque el cuerpo duela”, dijo entre sonrisas Carmen Huanca, integrante del conjunto Qhantati Ururi de Acora.

El espíritu festivo se impone. Miles de espectadores llenaron las tribunas del estadio universitario, muchos llegados desde comunidades rurales o desde el extranjero, atraídos por la fama internacional de la Candelaria, declarada en 2014 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

No obstante, el entusiasmo tuvo un episodio lamentable: varios danzarines sufrieron quemaduras en los pies a causa del contacto con materiales pirotécnicos durante una presentación. Aunque fueron atendidos de inmediato, el hecho generó preocupación y llevó a las autoridades a anunciar una revisión de los protocolos de seguridad para evitar que se repitan accidentes.

Participan 149 grupos folklóricos.

“Lamentamos lo ocurrido y reforzaremos las medidas de seguridad. La Candelaria debe seguir siendo símbolo de vida y no de riesgo”, declaró Rosa Quispe, presidenta de la Federación Regional de Folclore y Cultura de Puno.

DESFILE DE INDENTIDAD Y FE

Cada agrupación participante representa a una comunidad, distrito o provincia. Detrás de cada traje colorido hay meses de preparación y un enorme sacrificio económico. Los bordados, tocados, máscaras y ornamentos son elaborados a mano, reflejando la cosmovisión andina y los mitos que conviven entre lo religioso y lo ancestral.

“Este concurso no es solo una competencia, es una forma de reafirmar quiénes somos”, señaló Wilber Mamani, del conjunto Los Sicuris del Kollao. “Bailamos para agradecer a la Virgen, pero también para que nuestros hijos conozcan lo que heredamos”.

En reconocimiento al esfuerzo de los participantes, el Gobierno Regional de Puno dispuso un apoyo simbólico de 1,300 soles por cada conjunto, lo que representa una inversión total de 187,200 soles. Si bien el monto es modesto, las agrupaciones lo valoran como una señal de respaldo institucional a la cultura viva.

El recorrido posterior al estadio fue otro momento emotivo. Los danzarines llevaron su fe a las calles, pasando por el Templo San Juan y el Parque Manuel Pino, donde el público los recibió entre aplausos y cánticos. En cada esquina, los puneños ofrecían flores, velas y oraciones a la Virgen, mientras los turistas capturaban en fotografías y videos la intensidad de un fervor que no conoce fronteras.

LA CANDELARIA, UN PATRIMONIO QUE TRASCIENDE

La Festividad de la Virgen de la Candelaria no es solo un evento religioso; es también una vitrina que exhibe la diversidad del Perú profundo. En sus danzas conviven influencias aymaras, quechuas y mestizas, que narran historias de amor, guerra, cosecha o resistencia frente al tiempo.

La fiesta es también un motor económico. Según estimaciones de la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (Dircetur), Puno recibe durante la Candelaria a más de 60 mil visitantes, entre nacionales y extranjeros, lo que genera ingresos superiores a 50 millones de soles para el sector turismo, hotelería y gastronomía.

Los visitantes llegan de países vecinos como Bolivia, Chile, Argentina y Brasil, y también desde Europa. “Es una experiencia única. Nunca había visto tanta energía y fe junta”, comentó Stefanie Müller, turista alemana que viajó desde Cusco para presenciar el concurso. “No es solo un espectáculo, es una manifestación espiritual que se siente en el aire”.

Fiesta de la Candelaria, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

DESAFÍOS Y PROMEDAD

Pese al reconocimiento internacional, la Candelaria enfrenta desafíos. La masiva asistencia exige una planificación urbana más sólida: el tránsito colapsa, los hospedajes se saturan y los servicios básicos se ven desbordados. Además, el cambio climático amenaza con alterar los tiempos y escenarios tradicionales de la celebración.

Las autoridades locales han reforzado la seguridad y limpieza de la ciudad, con apoyo del Ejército y la Policía Nacional. El alcalde de Puno, Javier Chalco, aseguró que el municipio ha desplegado más de 600 agentes para garantizar el orden. “Puno demuestra que puede acoger al mundo con respeto y organización. Esta fiesta es de todos”, subrayó.

Los esfuerzos también se concentran en la sostenibilidad. La Federación de Folclore impulsa campañas para que las agrupaciones reduzcan el uso de materiales contaminantes en sus trajes y que promuevan el turismo responsable. Asimismo, el Ministerio de Cultura ha iniciado un registro audiovisual de las danzas autóctonas para preservar su valor etnográfico.

El impacto de la Candelaria se multiplica ahora gracias a la tecnología.

El Altiplano, epicentro cultural y festivo.

“Estamos ante una expresión que combina fe, arte y resistencia. La Candelaria nos recuerda que la cultura no se guarda en museos, sino que se baila en las calles”, expresó el antropólogo Eduardo Arroyo, especialista en patrimonio cultural.

Mientras tanto, los danzarines continúan preparándose para la gran Parada y Veneración, que se realizará el próximo fin de semana, cuando las comparsas de trajes de luces inunden el centro de la ciudad con morenadas, diabladas, caporales y tinkus. Esa segunda etapa de la festividad suele atraer a más de 50 mil bailarines y músicos, consolidando a Puno como la “Capital del Folclore Peruano”.

La Candelaria 2026 reafirma que Puno es el corazón cultural del Perú, una ciudad donde el pasado y el presente se dan la mano para ofrecer al mundo una lección de identidad. Entre el brillo de los trajes, el sonido de las quenas y la mirada serena de la Virgen, se dibuja el espíritu de un pueblo que no se rinde ante la lluvia ni ante el tiempo.

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