Voto en el exterior: puede definir el futuro del Perú
Porque, al final, el destino del Perú no se define solo dentro de sus fronteras, sino también en cada mesa de votación en el extranjero donde un compatriota decide creer, una vez más, en la democracia.
Por: Carlos meneses
A dos meses de las elecciones generales del 2026, el llamado del ministro de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, a los peruanos residentes en el extranjero tiene una relevancia profunda y oportuna. Más de un millón de compatriotas están habilitados para votar fuera del país, una cifra que —como recordó el canciller— supera la diferencia de votos que definió la segunda vuelta presidencial de 2021. Ese dato basta para comprender el poder real del sufragio en el exterior y su capacidad de inclinar el rumbo político de la nación.
El voto, más allá de ser un derecho, es un acto de responsabilidad cívica que reafirma el vínculo con el país, incluso desde la distancia. Los peruanos que viven y trabajan fuera de nuestras fronteras no solo aportan económicamente a través de remesas; también tienen la posibilidad de aportar políticamente con su decisión en las urnas. Su participación es un recordatorio de que la democracia peruana no termina en el territorio nacional, sino que se extiende a cada rincón del mundo donde habita un compatriota.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, en ese sentido, cumple un rol crucial en garantizar el desarrollo transparente y seguro del proceso electoral en el exterior. La promesa de De Zela de brindar todas las facilidades necesarias, y de custodiar personalmente las urnas con los votos y actas desde los consulados, representa un esfuerzo por reforzar la confianza ciudadana en el sistema electoral. La transparencia es la base sobre la cual se construye la legitimidad democrática.
El Perú necesita hoy, más que nunca, un voto informado, reflexivo y responsable. Las campañas políticas, dentro y fuera del país, deben respetar los límites institucionales y mantener la neutralidad del servicio exterior, pues cualquier interferencia, como la denunciada en el caso de la exjefa del gabinete Betssy Chávez, erosiona la credibilidad del Estado y del proceso electoral.
El voto de los peruanos en el exterior no es simbólico: es decisivo. Por ello, su participación este 12 de abril puede marcar la diferencia entre avanzar hacia la estabilidad o repetir los errores del pasado. Acudir a las urnas no solo es cumplir un deber ciudadano, sino también un acto de amor y responsabilidad con el país.
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